Por David Armando Guach Hevia
Pensando nuestra Educación Superior desde los preceptos emancipatorios y humanistas de la Educación Popular tuvo lugar desde el 28 y hasta el 30 de abril del año en curso el II Encuentro Territorial “Somos Escaramujo”, donde fueron convocados en la Residencia Estudiantil “Mariana Grajales Coello” del Reparto Harlem holguinero, una treintena de jóvenes universitarios con el objetivo fundamental de ampliar y consolidar el trabajo educativo y transformador que desde hace más de dos años ejerce el proyecto Escaramujo Holguín “Auscultando el Alma”, sobre jóvenes adolescentes en situaciones de vulnerabilidad social.
Provenientes fundamentalmente de las Facultades de Medicina y Estomatología de la Universidad de Ciencias Médicas holguineras, seguidos por representantes de las facultades de Derecho, Mecánica y Economía de la Universidad de Holguín, que acudieron entusiasmados al llamado, durante los tres días del encuentro que sirvió de espacio para socializar las experiencias del proyecto y para ingresar a nuevos jóvenes a sus filas, los participantes fueron introducidos en aspectos generales del trabajo con adolescentes con trastornos de conducta, además de recibir pautas metodológicas sobre trabajo grupal, confección de productos comunicativos, trabajo comunitario, psicología juvenil, inteligencia emocional y fundamentos generales de la metodología de la Educación Popular en la que basa su accionar el proyecto.
Escaramujo es un proyecto comunitario y educomunicativo de envergadura nacional que aboga por incentivar el protagonismo de los jóvenes universitarios en la construcción de una sociedad socialista más justa, ética, inclusiva y participativa, precisamente a través del trabajo directo con las nuevas generaciones encargadas de salvaguardar en el futuro los logros alcanzados por la Revolución Cubana. Con tales fines, surge en el año 2010 en la Universidad de la Habana como iniciativa del periodista y educador popular Rodolfo Romero Reyes, con el objetivo de vincular a la comunidad universitaria en el acompañamiento del proceso enseñanza aprendizaje de jóvenes adolescentes menores de 16 años recluidos en Escuelas de Formación Integral (EFI) por presentar trastornos conductuales de diversa índole, con el propósito de generar en ellos procesos de reflexión y transformación comportamental que permitan su reinserción en la sociedad. En febrero del año 2015, como parte de la expansión del proyecto por las demás provincias de la isla, llega Escaramujo a la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín de manos de la profesora Iliana Fernández Peña, capacitando a una veintena de estudiantes y profesores provenientes de las carreras de Medicina, Periodismo y Comunicación Social, que dieron inicio al acompañamiento educativo sistematizado del proyecto en la EFI “Calixto García Íñiguez” de Holguín, institución que atiende el Departamento de Menores del MININT en conjunto con el MINED, el INDER, Cultura y otras organizaciones políticas y sociales. Desde entonces, con el apoyo de la dirección de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín, la Federación Estudiantil Universitaria, el Poder Popular y la Red de Educadores y Educadoras Populares que impulsa el Centro Memorial “Dr. Martin Luther King Jr.”, Escaramujo Holguín ha ido consolidando su accionar educativo bajo el emblema “Auscultando el alma”, defendiendo sueños y esperanzas en aras no solo de contribuir a la necesaria y noble tarea de transformar comportamientos desajustados de adolescentes cubanos y cubanas, sino además, creando espacios de participación y crecimiento colectivo que incentiven el protagonismo de los jóvenes universitarios en tareas de impacto social y que fortalezcan el sentido de pertenencia de las nuevas generaciones en la construcción de una sociedad socialista donde se cumpla el aforismo martiano de que la ley primera de la República sea el culto a la dignidad plena de los hombres y las mujeres que la defienden.
Con tales fines, luego de consolidar nuestra fe en que un futuro mejor es posible y de crear un ambiente dialógico e inclusivo sustentado en un profundo amor por Cuba, en este II Encuentro Territorial del Escaramujo holguinero hubo una consigna que sirvió de elemento conector fundamental entre los participantes y que los convidó a abogar por la unidad del colectivo dentro de la diversidad de criterios y procedencias personales: ¿cómo involucrar mejor a las nuevas generaciones en el perfeccionamiento de nuestro modelo de construcción socialista y en la gesta de una sociedad más democrática, participativa, inclusiva y humana?.
Luego de intensas sesiones de trabajo donde primó la comunicación dialógica, la creatividad artística y el crecimiento individual a través de la construcción colectiva de procesos de reflexión en torno a la necesidad de fortalecer la conciencia político ideológica de la juventud cubana, todos y todas estuvimos de acuerdo en que seremos capaces de crear un mejor Socialismo en la medida en que seamos capaces de cuidar nuestra capacidad de soñarlo. Pero soñar el Socialismo no viéndolo solo como la herencia sublime legada por nuestros padres y madres luego de siglos de lucha y de sangre derramada, sino soñarlo como la cura imprescindible a los males que aquejan a nuestra especie, cura que aboga no solo por erradicar el hambre, la miseria y el silenciamiento, las guerras sin ganadores, la ignorancia impuesta, el dolor de todo un planeta muriendo por la avaricia de poder de un sector privilegiado de la humanidad que defiende un capitalismo obsoleto e inmerso en la agonía de una crisis sistémica que solapa detrás de la pólvora, la sobreexplotación de las escasas riquezas disponibles y la promoción de un consumismo perverso que enajena y mutila a las personas.
Cura no solo de la desigualdad y del peligro inminente de holocaustos nucleares, sino cura además de los males del alma, de la indiferencia ante un mundo que demanda cambios, cura de la palabra no acompañada de acciones, de la apatía ante problemas y conflictos que muchos prefieren no ver ni transformar, del egoísmo de quienes quieren poseer más de lo que necesitan, de la pasividad que mostramos muchos cuando nuestra realidad amerita que nos movamos y optamos por quedarnos estáticos, seguros. Un Socialismo sentido más como una necesidad que como la utopía que promulgan los veleidosos; Socialismo que defienda y expanda las conquistas de la Revolución venerando las enseñanzas legadas por nuestros padres y madres, por nuestros próceres y mártires sublimes y por nuestro eterno Comandante en Jefe, pero que cada vez más pertenezca y se parezca a la nueva generación que tiene el privilegio y el deber de defenderlo hoy para que perdure mañana. Con tales propósitos urge que perfeccionemos el contenido y la forma en que incentivamos la participación de nuestros jóvenes, representantes de una época relativamente distinta a la precedente, y que por ende amerita una gestión teórico práctica acorde a esta época, donde entre otros puntos definidos o por definir, se debe fortalecer el trabajo político ideológico de la juventud haciendo primeramente que esta sea consciente de la necesidad de estar continuamente actualizándose de su realidad nacional e internacional; se debe amplificar además el uso de la simbología patriótica como incentivo identitario, la vinculación a proyectos locales de impacto social que conviden a desarrollar al país desde las comunidades, la creación de espacios de participación juvenil donde prime la construcción colectiva de análisis, proyectos, movimientos y sueños, y la implementación de metodologías pedagógicas y participativas que inciten con más fuerza la integración consciente de la juventud a las tareas encomendadas por la Revolución. Para tales fines, la Metodología de la Educación Popular, difundida por más de veinte años a todo lo largo del país por la Red de Educadores y Educadoras Populares con alentadores resultados, se muestra como una prometedora alternativa por la lucha que promueve contra el colonialismo psicológico y por las herramientas científico- prácticas que brinda para fortalecer los procesos de enseñanza y aprendizaje y para construir espacios inclusivos, ecológicos, democráticos, participativos y dialógicos donde prima la voz del colectivo.
Luego de las múltiples sesiones de trabajo donde no faltaron los momentos de diversión y reflexión, en reconocimiento a los resultados alcanzados por el proyecto y en homenaje a nuestro Héroe Nacional José Martí y a nuestro inmortal Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, eternos educadores y hacedores de futuro, el evento concluyó con la siembra colectiva de un árbol y con el compromiso firme de todos los participantes de seguir moviendo el Escaramujo Holguinero “Auscultando el Alma” con “muchas mentes, pero con un solo corazón”, por una Cuba más justa, socialista, más inclusiva, democrática y humana.
¡BIENVENIDOS JÓVENES UNIVERSITARIOS, AMIGOS Y AMIGAS DE LA ROSA Y DE LA MAR, AL ESCARAMUJO HOLGUINERO, AUSCULTANDO EL ALMA DE LA JUVENTUD CUBANA!