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Un nuevo comienzo

Por Ana Beatriz Liens Samper, estudiante de 3er año de Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

A las 5:30am sonó la alarma en la penumbra de mi habitación. Desperté con mucho dolor de cabeza, apagué el teléfono y al darme cuenta de que ya era 7 de septiembre casi vomito. Un gallo a lo lejos cantó al amanecer.

Mi familia estaba más nerviosa que yo. Me hacían las mismas preguntas una y otra vez: ¿Cogiste todo?, ¿Los van a ir a recoger cuando lleguen?, ¿Dónde van a dormir? Respondí como un robot con las respuestas predeterminadas. Todas mis energías estaban centradas en llegar a tiempo a coger el ómnibus con destino a Matanzas.

En la terminal me encontré con Luis y Daniela, mis compañeros de viaje. Luis, un periodista en formación con alma soñadora, estaba aparentemente tranquilo. Transmitía mucha seguridad. Todo parecía estar bajo su control.

Daniela se veía un poco más expectante. Miraba a todo y todos en silencio analítico. La psicología no había sido para ella una carrera escogida al azar.

Nos despedimos de nuestros familiares llegadas las 8:00am. Entregamos el equipaje y, al cabo de un rato de espera, por la ventanilla de una Transmetro azul, dijimos adiós con la mirada a la terminal de ómnibus de La Habana.

La mayor parte del viaje una silenciosa Daniela trató de no marearse junto a Luis y a mí, que no paramos de hablar la primera hora y media. Comentamos ideas a desarrollar y algunos debates teológicos. Los tres estábamos emocionados. Intuíamos que este viaje transformaría las vidas de los adolescentes y las nuestras. Ellos aprenderían a contar con sus voces la realidad; nosotros nos descubriríamos en cada una de sus historias.

El proyecto universitario Escaramujo, al cual nos unimos formalmente en el año 2025, pero que ya goza de 15 años de creado, logró sembrar en pocos meses las ganas insaciables de ayudar y hacer en nosotros, jóvenes estudiantes de 3er año. Cuando el proyecto nos propuso desarrollar durante una semana un taller de periodismo adolescente en la Escuela de Formación Integral (EFI) «Antonio Guiteras Holmes», los casi periodistas no pudimos resistirnos. Para nosotros era un honor.

Las Escuelas de Formación Integral recogen en sus instalaciones a adolescentes que realizan hechos tipificados por la ley como delitos. En ellas, los adolescentes reciben las clases correspondientes a su nivel escolar, realizan trabajo socialmente útil (TSU) y llevan a cabo actividades que complementan su proceso de reinserción a la sociedad.

Llegamos a la antigua terminal de Matanzas a la 12:00pm. En contra de todos los pronósticos no había nadie esperándonos. Llamamos a varias personas y nadie tenía respuestas.

Miramos el reloj. Era hora de almuerzo. Daniela abandonó la postura de falsa neutralidad y empezó a hacer muchas conjeturas; ya bajo la sombra de un árbol, Luis nos dijo con calma:

—Ana, recoge el maletín. Daniela dame acá la maleta esa y coge tú esta java que pesa menos. Miren, nos vamos a caminar Matanzas. Yo más o menos sé dónde estamos.

Por muy increíble que nos pudiera parecer, nadie sabía dónde estaba la EFI, todos la conocían como “la cárcel de menores”. Llegamos a la sede provincial del Minint, pedimos indicaciones y luego de un camino enredado encontramos nuestro destino.

Las primeras impresiones siempre se han dicho que son importantes; pues bien, la EFI Antonio Guiteras es muy bonita. Está totalmente pintada, limpia y organizada. Las plantas cuidadas y los pasillos relucientes. Tiene un amplio patio en el centro de la rectangular disposición de sus pasillos y en este una plazoleta donde luego veríamos izar la bandera y desarrollar el matutino escolar.

Antes de asignarnos el cubículo donde dormiríamos en esa semana, la oficial de guardia nos llevó a conocer a los adolescentes. Parados uno al lado del otro, había 12 muchachos que nos miraban con atención. La oficial les contó quiénes éramos y cuál era nuestro objetivo. Se hizo silencio.

Llegaron las 7:00pm y comenzamos la primera sesión. Como proyecto seguimos los preceptos de la educación popular e invitamos a los muchachos a sentarse en círculo con nosotros en el patio. Al comienzo mostraron resistencia. No prestaban atención o reían bajo.

Los coordinadores no perdimos la paciencia. Nos presentamos, facilitamos establecer normas grupales, les hablamos de periodismo y de cómo aplicarlo en la adolescencia. Preguntamos qué expectativas tenían en el taller y anotamos sus temas de interés.

Ellos quisieron saber cómo era La Habana, por qué habíamos llegado a Matanzas, nuestros gustos musicales y aspiraciones.

El lunes 8 de septiembre comenzó al alba, vimos la rutina de la escuela. A las 3:00pm los esperábamos en la biblioteca con cierto nerviosismo. No era la primera sesión, pero sí la primera en la que entraríamos en verdadero contenido periodístico.

Los nervios también se debían a otro factor: en un principio habíamos ido con la idea de enseñarles a producir un podcast, pero ellos contaron que les interesaba crear un audiovisual y nos comprometimos a hacerlo realidad.

Hablamos de los géneros periodísticos tradicionales. Quedaron fascinados con la entrevista, la crónica y el comentario. La nota informativa les pareció demasiado seria y el reportaje algo extenso. Las dinámicas ayudaron a que los temas se entendieran sin percances.

El martes descubrimos que era el cumpleaños de Alejandro. Lo vimos llorar desconsolado al terminar el matutino. Fuimos al pueblo a hacernos de un pequeño dulce adornado con una vela. Le cantamos feliz cumpleaños antes de empezar la sesión vespertina.

Luego, sería él quien ayudara a elaborar el guión literario, grabara la primera parte de la voz en off y llenara los papelógrafos de agradecimientos y buenos deseos en colores.

Un rato después hablamos de periodismo audiovisual, de la importancia del sonido y la imagen. Conocieron y pusieron en práctica los ángulos, planos y movimientos de cámara más utilizados.

Fue entonces cuando Ryan dijo:

—Madrina, ah no, Ana, ¿y nosotros no podemos salir en el documental tocando los instrumentos? Tití y yo podemos tocar los batá y Jordan canta.

Cuando Ryan dijo eso comprendí que ellos tenían claro que iban a contar su propia historia. Supe que el toque distintivo del audiovisual sería el tener banda sonora original. Al instante le dije que sí. Fue la mejor decisión que pudimos tomar.

Todo marchaba de maravilla. Los adolescentes eligieron el nombre para su audiovisual: “Un nuevo comienzo”. Centraron el tema y elaboraron un guión.

Estábamos listos para comenzar las grabaciones cuando nos enteramos de que se había caído el sistema electroenergético nacional (SEN). Nos invadió la preocupación.

La EFI está protegida bajo un circuito al cual le ponen la electricidad 3 horas cada 6 horas. Adaptarnos a eso no fue tan difícil como pensamos. Una profesora de la EFI nos confió que en su casa ya el refrigerador es un armario más.

El jueves grabamos su día a día en la EFI: el desayuno, el matutino, las clases, el TSU, tocando los instrumentos, jugando dominó, haciendo deporte y conversando sobre sus sueños.

—Yo le quisiera aconsejar a los muchachos que están allá afuera que la calle no da nada, que se cuiden y que no sigan malos pasos

El viernes en la noche tuvo lugar la última sesión. El círculo de sillas bajo el cielo estrellado escuchó los aprendizajes y experiencias personales del taller. Lloré mucho ese día. No podía aceptar que debía irme y dejarlos allí.

Finalmente, llegó el sábado 13 de septiembre. El día del gran estreno.

Presentamos el video. Sus caras fueron poemas. Algunos muchachos se rieron, otros se taparon la cara por vergüenza. Dos madres lloraron emocionadas al escuchar las entrevistas de sus hijos.

Los escaramujos estábamos orgullosos. Habíamos logrado algo que parecía imposible.

Nos fueron a buscar para dejarnos en la terminal. Los abracé a todos. No me hubiera perdonado si me iba sin hacerlo.

Me empeñé en llevarme un recuerdo. Un pedacito de tierra de la Antonio Guiteras. Cuando me monté en el asiento trasero de aquel Lada llevaba entre mis manos un retoño de terciopelo debidamente guardado en una bolsa.

El ómnibus rumbo a La Habana llegó. Recuerdo vívidamente los portales vacíos, las lomas bañadas de fría llovizna y el cielo gris de esa tarde.

Recuerdo a Silvio Rodríguez que, mediante mis audífonos, fue la banda sonora de mi regreso:

Si alguien roba comida

Y después da la vida, ¿qué hacer?

¿Hasta dónde debemos practicar las verdades?

¿Hasta dónde sabemos?

Que escriban, pues, la historia, su historia

Los hombres del Playa Girón.

Lazos especiales para educar

Por: Lizabet García Romero

El crecimiento profesional y la prosperidad comienzan a dar sus pasos cuando los especialistas se trazan un punto de paertida con objetivos claros y sueños infinitos. Ese es el caso de la Ms. C Ileana Alea Castillo, actual profesora de Psicología de la Universidad de Oriente. Hoy nos cuenta, cómo su camino se dirigió a prestarle ayuda a los adolescentes que se encuentran en la Escuela de Formación Integral (EFI) de Santiago de Cuba y la experiencia que le ha aportado su elección.

¿Cómo comenzó su vínculo con la Escuela de Formación Integral?

Su primera impresión al iniciar la labor vinculada al centro

¿Cómo es el entorno de la EFI para los muchachos?

¿En qué consiste el trabajo que realiza en la EFI?

El principal aprendizaje que le ha aportado su profesión en el desempeño con estos muchachos…

Kevin

Por Lizabet García Romero

Camina por las calles haciendo análisis exhaustivos de su alrededor, escogiendo cautelosamente los objetos de su interés y la próxima víctima.

Toma por la fuerza artículos que le propician beneficios monetarios, generalmente cadenas y celulares. No le interesa el sacrificio de los otros para adquirirlos, no le interesa trabajar tampoco, tardaría demasiado tiempo en tener acceso a esos objetos de elevada validez.

A sus 16 años, es la manera más fácil y rápida que encuentra para mantener a su hijo de 10 meses. ¿La madre de la criatura? Otra adolescente que abandonó los estudios con el prematuro embarazo y reside en Mayabeque. Los amores de internet…

Nunca está en casa, deambula por las madrugadas y coquetea con las drogas. Se niega a colaborar con los trabajadores sociales que buscan alternativas para moldear su comportamiento y pueda tener un futuro mejor.

Las constantes faltas de respeto van en avanzada, no aprendió otra cosa mientras crecía. Le grita a su madre y no escucha nada de lo que ella tiene que decirle. Esta, siempre lo encubre en sus actos delictivos por miedo a que se lo lleven, pero lo que no sabe es que su niño ya no está. Sí se lo llevaron; se lo llevaron las malas experiencias que le arrebataron su inocencia y le rompieron en pedazos los deseos de ser un hombre de bien.

La más grave de las acciones

Por Lizabet García Romero

Se revolucionan los pensamientos cuando se considera que un adolescente o niño, puede cometer un acto tan grave como un asesinato, pero sí, ocurre. ¿Esa será la única alternativa que esas criaturas encuentran para escapar de una vez por todas del sufrimiento que los tortura?

Es inevitable que estos muchachos cumplan con una especie de sanción donde se les eduque y se les haga entender que esa no es la vía correcta para resolver las situaciones que atravesaron, no existe justificación para terminar con la vida de otra persona, por mucho daño que les haya hecho.

Para dictar la medida y la manera en que se manejará el caso se tiene en cuenta otros elementos como el comportamiento de los muchachos. Se analizan para explorar todas las aristas de su conducta, independientemente del delito que cometió.

Dayana resalta que la mayoría de los muchachos que han cometido asesinato, no son los más malos. No tienen comportamiento agravado, ni afectaciones en sus áreas de relación y muchos tienen los procesos cognitivos conservados.

Quizás las situaciones los desbordaron y el colapso los llevó por un camino equivocado, que en su momento creyeron única solución para enfrentar una realidad insostenible, aunque eso representara acabar con una vida humana. 

De recorrido por la EFI…

Por: Lizabet García Romero

Ha atendido entre 200 y 300 casos desde que comenzó su labor como Psicóloga de la Escuela de Formación Integral José Martí (EFI). Su trabajo, la llena de orgullo, a pesar de las extensas jornadas y las guardias de 24 horas, porque Yelena de las Mercedes Valenzuela Horta, vive satisfecha por sus logros profesionales.

Una vez que los muchachos se encuentran en la EFI, el vínculo con sus padres continúa, y la institución propicia los espacios necesarios y los especialistas capacitados para mediar siempre que se corresponda.

Son diversos los motivos por los que estos muchachos llegan al centro, aunque siempre existen algunos más frecuentes.

Una vez que están dentro, se enfrentan a un nuevo entorno, totalmente diferente al que ellos acostumbran frecuentar. La compañía, los especialistas, la infraestructura y el régimen, los obliga a someterse a un proceso de adaptación.

La convivencia, siempre trae consigo desavenencias, que deben ser controladas y mediadas por los responsables de inculcarles el cambio en su conducta. Para ello existe un documento regulador con una serie de medidas aplicables.

Después de que los muchachos vuelven a su entorno habitual, fuera del centro, algunos reinciden en las conductas desajustadas que los condujeron a la EFI y se hace necesario el retorno para continuar con el trabajo correctivo.

Todos los casos son de relevante importancia, pero siempre algunas aristas se complejizan más y la labor se puede tornar dificultosa para transmitir a los muchachos cuál es el camino correcto a seguir.

Cuando el trabajo se realiza con amor, siempre trae consigo experiencias positivas, gratificantes que alimentan la vida con hermosos momentos y nuevos seres queridos.

Siempre se recoge lo que se siembra, y el afecto es merecido para todos los seres humanos. En ocasiones, quienes más lo necesitan, son los que más fácil lo ofrecen.

Eso es trabajo del CEAOM

Por: Lizabet García Romero

Tres años atrás, una joven indecisa valoraba cuál sería la mejor opción para definir su futuro laboral. Estudiaba psicología y solo sabía que le gustaba el trabajo con niños y adolescentes para encontrar la manera de ayudarlos.

Hoy, es Psicóloga Oficial Evaluadora del CEAOM (Centro de Evaluación, Análisis y Orientación de Menores) y ha atendido alrededor de 180 casos. Su nombre es Dayana Morejón Tur y hoy nos cuenta sobre su trabajo en esa institución.

Channely

Por: Lizabet García Romero

El hogar de niños sin amparo familiar está revuelto, una bronca entre dos adolescentes rompió la tranquilidad. Entre gritos y revuelo llegan los responsables del cuidado de los muchachos para enterarse de lo sucedido y resolver inmediatamente la situación.

Channely me sacó una tijera con punta, para darme una puñalada. - Fue la primera respuesta de una de las adolescentes protagonistas del altercado.

Tras un proceso de investigación, donde se conversa con los niños que fueron testigos de la discrepancia, afirman que sí, que la adolescente decía la verdad, Channely llora, alegando que es mentira. Finalmente…

El destino de Channely, fue ingresar en la Escuela de Formación Integral José Martí, tras un exhaustivo proceso de tramitación e investigaciones. ¿La otra adolescente? Poco tiempo después terminó haciendole compañía.

En ocasiones, las peores situaciones son las que hacen escarmentar, quizás Channely decidió que ya era momento de hacer un cambio en su vida, y para ello debía comenzar por su conducta.

El CALENDARIO no se detiene

Por: Lizabet García Romero

La teleserie Calendario, despertó los televisores de la población cubana y los enamoró con sus conflictos, donde, por supuesto, se pueden apreciar las conductas desajustadas en los adolescentes

Las familias se reunían todos los domingos; ¡Ya va a empezar Calendario!, se escuchaba en diversas casas de la cuadra. La música identificativa de la serie resonaba como un himno al unísono en todos los hogares.

Las temáticas abordadas en el programa televisivo, eran eco de cada uno de esos televidentes. Una de las mayores polémicas se desató en referencia a las conductas desajustadas que manifestaban algunos de los personajes principales.

Sobre esa problemática, nos comentan Magda González Grau, directora de Calendario y Dely Fernández Cuello en los siguientes podcasts:

Antes de Calendario, existieron otras teleseries que se inmiscuían en dinámicas complejas, desarrollando personajes desajustados con comportamientos desencajados que visibilizaron situaciones de vulnerabilidad de muchos jóvenes cubanos.

Sin dudas, Calendario ha sido una de las que más ha impactado pues, aunque las anteriores mencionadas en la infografía han sido retransmitidas, esta nueva serie trajo pinceladas frescas de las problemáticas más modernas que nos acosan en la realidad.

Orestes

El caso de Orestes, personaje interpretado por el actor Ernesto Codner Arteaga, representa la vida de un adolescente que proviene de un entorno difícil y a su corta edad ya tiene que poner por delante de los estudios, el trabajo, para ayudar a sustentar su casa.

Codner, nos hace un recorrido completo por el personaje, para mostrarnos los detalles de su vida, sus características y más…

La difícil situación que atraviesa Orestes, es la de muchos jóvenes cubanos que viven en condiciones vulnerables y se ven obligados a limitar su tiempo de estudio con otras labores.

Finalmente, en esos casos, los jóvenes como Orestes, tienden a declinarse por un futuro laboral, para encontrar la forma más rápida de adquirir dinero. Se alejan de las perspectivas de superación que, a lo largo de su vida, les será mucho más útiles para tener una mayor preparación y, por tanto, un mayor poder adquisitivo. La familia juega un rol fundamental en estas decisiones.

Cecilia

Cecilia, es la madre de Orestes, quien a pesar de quererlo mucho, se encuentra en una situación económica compleja y la solución más inmediata para ella es la rápida incorporación del muchacho al entorno laboral, pues según Cecilia, “se hace lo que se puede y no lo que se quiere”.

“Cecilia es una mujer de 32 años, una madre joven. Proviene de una familia que ha pasado mucho trabajo y aprendió que hay que luchar para vivir y es lo que le quiere transmitir a su hijo. Lo que sabe lo ha aprendido con los golpes de la vida y son las herramientas que tiene para sacar a su familia adelante”, comenta Odelmys Torres, la actriz que la interpreta.

A pesar de tener una relación compleja con Orestes y una conducta abrupta, que se la ha transmitido, se hace evidente el cariño que siente por su hijo y, dentro de sus desesperadas decisiones y acciones impulsivas, busca alcanzar la aceptación y el afecto del muchacho.

Amalia

La antes mencionada por Orestes, Amalia, es su profesora, quien ha puesto todo su empeño en ayudar al adolescente, aunque eso haya representado problemas con Cecilia. Como con Orestes, se convirtió en guía e inspiración de muchos alumnos, pero ellos desconocían su pasado.

“Esa Amalia joven, es la estudiante o el estudiante rebelde que hay en cada aula. Quien le lleva la contraria a la maestra, quien se hace la que no quiere cumplir pero es la misma que en el fondo tiene buen corazón y que se comporta así por una serie de sucesos que le ha tocado transitar en su vida y que tal vez los que la juzgan desconocen”, mencionó Jennifer de Armas, la actriz que interpretó a la Amalia joven.

La persona que salvó el futuro de Amalia, fue su profesora Marta, quien aun con el paso de los años, permanece firme a su lado, ofreciéndole su más sincero amor. Amalia, decidió seguir su ejemplo y convertirse en profesora para ayudar y enseñar a otros muchachos, tal como Marta hizo con ella.

Este personaje hizo recordar a todos los televidentes que tuvieron una Amalia en sus vidas, o que actualmente la tienen, despertó el deseo de muchos profesores de perfeccionar su trabajo y llegar más hasta el corazón de sus estudiantes.

Huellas en el CALENDARIO

Cada personaje aportó su granito para que la serie fuera una explosión de aprendizajes y experiencias válidas para todas las generaciones, sobre todo para los adolescentes. La perfección con la que se llevó a cabo, tanto detrás de cámaras, como en las interpretaciones, logró apelar a los sentimientos de todos los que vieron como corría el Calendario.

La evolución de los personajes y el hermoso vínculo que se construyó entre ellos, permitieron atrapar la atención de la audiencia y hacer un recorrido por cada una de las problemáticas que se presentan.

Todos los televidentes esperan ansiosos la segunda temporada de la serie, donde descubrirán el curso de la vida de la mayoría de los personajes y conocerán nuevos que se incorporan para añadirle más emoción a la serie. Si la primera fue excelente, esta que pronto tendremos en pantalla seguramente la supera y logra robarse otro pedacito de nuestro tiempo y corazón.

¿Te gustaría ver un fragmento de cómo fue el proceso de grabación?

¿Adolescentes «conductuales» en la pantalla?

Por Lizabet García Romero

Cuando encendemos la TV, en muchas ocasiones, descubrimos personajes como Chala (Conducta) u Orestes (Calendario), que nos muestran la dura realidad que acontece en la cotidianidad de algunos adolescentes cubanos. El reflejo en pantalla de las situaciones de vulnerabilidad, ha demostrado el arduo trabajo tanto actoral, como detrás de cámaras.

El reconocido guionista Amilcar Salatti, nos comenta sobre el tratamiento de esta temática.

Abordar la temática juvenil siempre es necesario, yo diría que imprescindible. No tengo memoria exacta de todo lo que se ha hecho en la última década desde el punto de vista audiovisual, pero sí recuerdo telefilmes y series que lo han hecho con la profundidad que amerita esa temática: desde Mucho Ruido, pasando por Zoológico, hasta llegar a Calendario.

No creo que la temática se agote, los jóvenes de hoy no son los de hace 10 años. Quizás tengan problemas parecidos, pero la forma de enfrentarlos no es la misma porque las circunstancias no son iguales ni a nivel de país, ni de planeta, ni de tecnología, ni de valores; así que por supuesto q siempre se puede retornar a hablar de los adolescentes y jóvenes.


Desde el punto de vista creativo, ¿existe alguna fórmula a la hora de construir personajes adolescentes con conductas desajustadas, sin caer en estereotipos, pero que sean creíbles?
A mí no me gusta hablar de fórmulas a la hora de crear las historias, menos los personajes. Creo que hay que encontrar los recursos para la construcción de tus protagonistas en la vida real, mezclado con una investigación seria. El resto lo pone la creatividad de cada autor para darle vida a cada personaje y ese proceso termina con un casting preciso. Un personaje que cale y que sea creíble parte del guionista, pero termina de encarnar a partir de decisiones del director.


¿Cuáles son los aprendizajes que transmiten los audiovisuales a través de personajes como Orestes o Amalia?
Uno casi siempre «quiere decir» algo con lo que escribe. Los aprendizajes que transmiten las historias a través de sus personajes dependerá de la experiencia de vida de cada persona que vea un audiovisual. Para algunos, Amalia será una utopía inalcanzable y pasarán de ella, para otros será la poesía y la entrega necesaria para poder lidiar con unos tiempos duros y demasiados superficiales para mí gusto (47 años mediante). Lo mismo ocurrirá con Orestes, que entenderá que muchas veces detrás de actitudes marginales, hay buenos corazones, un diamante en bruto necesitado de que alguien lo pula; para otros Orestes le será indiferente.

De los diferentes programas audiovisuales en los que ha trabajado (que han abordado esta temática), ¿cuál considera que lo ha hecho de la forma más completa?
Varios, y lo han logrado porque se han conjugado todas las especialidades: guion, dirección, actuación, arte… Y terminan siendo los que cuya factura potencian un buen guion y agarran ese plus que te sorprende y el reflejo de eso, es la emoción en el televidente. Si tuviera que mencionarte alguno, me quedaría con Sacrificio, dirigido por Yoel Infante, y Calendario, con Magda González a la cabeza.


Los productos audiovisuales son un buen amparo para el entendimiento de estos temas, más aún si están bien concebidos, con la calidad y el sentimiento que amerita, como dijo Amilcar: «El audiovisual no da fórmulas, lo que intente lograr debe hacerlo desde la emoción, lo q no emociona no trasmite y por tanto, no cala y no llega eso que uno quiere decir».

En el camino de las drogas…

Por Lizabet García Romero

Una seño golpeada, señalaba hacia la cerca del hogar, Pedro había brincado nuevamente. Su conducta en el hogar era deplorable, pero los intentos de fuga se convirtieron en una constante, generalmente exitosa. No lo hacía para visitar a su familia, aunque en esta ocasión decidió entrar en casa.

Al colarse en la cocina, se armó con un cuchillo y en una aparición violenta y fugaz, se abalanzó sobre su abuela para iniciar la amenaza. Quería dinero, lo necesitaba para consumir drogas. Las malas compañías y el exceso desmedido de psicofármacos, lo empujaron a enfrentarse a la única persona que le quedaba en el mundo, pues su madre había fallecido.

Conseguido el propósito, continuó su camino hacia la casa de su “amigo”, ese “colega del barrio” que lo había insertado en la venta ilícita y el consumo. Siempre regresaba al mismo sitio, se negaba a salir de ese ambiente. “El negocio es el negocio”.

Esa fue la última de sus visitas a esa comunidad, al menos por un buen tiempo. El hogar, en la aplicación de su mecanismo de acción, tomó partido y denunció su escape a la policía. Las autoridades lo ubicaron rápidamente.Teniendo en cuenta las reincidencias, los antecedentes, la pésima conducta que mantenía en el hogar, calificada por muchos como insostenible: fue remitido para la Escuela de Formación Integral.

Los agravantes lo guiaron directamente al centro, donde las fugas quedaban suprimidas y las drogas no eran negocio, porque no existían. El consumo también se acabó, el mal se arrancó de raíz; y la soledad se hacía cada vez más grande con la ausencia de los pocos que aún se brindaban para garantizarle una dosis de cariño. Él mismo se encargó de expulsarlos de su vida, hasta quedarse con lo que en ese momento tenía, absolutamente nada.