Prólogo de un libro que nunca se escribió

Por Capitán Nemo

Tarea ambiciosa la de este libro. Noble empeño, eso sí. No se trata de contar la historia de un proyecto. Los cuentos y las anécdotas se juntan para recrear las experiencias vividas por niñas, niños, adolescentes, jóvenes universitarios, educadores y militares que de alguna manera han compartido momentos intensos en las Escuelas de Formación Integral.

Los de menor edad fueron quizás los más difícil de «capturar». Sus ideas, a veces dispersas, estuvieron impregnadas de una desbordante honestidad. Ellos son la razón de ser de estas líneas, de las escuelas y del sueño del que hace más de cinco años somos parte y lleva el nombre de Escaramujo.

Los testimonios de los militares y educadores que han decidido echar su suerte al lado de estos adolescentes constituyeron momentos intensos de reflexión. Algunos se sobrepusieron a la nostalgia y movieron los hilos necesarios para rescatar de sus memorias las más lejanas experiencias. Otros escribieron sus notas para no pasar por alto ningún detalle. Todos hablaron con respeto, amor y entrega incondicional a la labor educativa que realizan.

Para completar la faena, escribimos quienes desde las universidades hemos decidido aportar un granito de arena, allí, donde nos sentíamos más útiles y desde donde pensamos podíamos ayudar a construir un país mejor, tocándole a la puerta a uno de los problemas más sensibles y difíciles que tiene la Cuba de hoy.

En siete años llueven los recuerdos. Cada taller ha sido para nosotros una escuela. Compartir con estos adolescentes y sus educadores el día a día de un centro de estudios –comer su comida, conversar en las noches y dormir en dormitorios similares a los de ellos– nos hace creernos parte de esa familia. Sentimos que hemos crecido al conocer realidades que no pensábamos podían existir en Cuba y que ahora, superado el asombro inicial, nos hemos empeñado en transformar.

A veces, cuando nos pensamos desde Escaramujo, nos vemos como una embarcación que navega y navega, con constancia y rumbo fijo. Palabras como travesía, islas, desembarcos, peligros de naufragio, remos, anclas… han servido para ir conformando la identidad de un proyecto que se declara deudor de la rosa y de la mar.

Habría falta más que un libro. Quienes coordinamos también hemos cambiado. Al principio nos fue difícil entender que hacer un documental no era lo más importante y que nosotros tampoco debíamos ser los que nos lleváramos los aplausos. Lo esencial era lograr que niñas, niños y adolescentes contaran sus historias, reflexionaran sobre ellas de forma grupal y pudieran disponer de herramientas comunicativas que les fueran útiles para su quehacer diario, para su egreso, para su transformación futura.

Con el tiempo también aprendimos que nosotros cambiaríamos. Muchas son las historias: la muchacha que al escuchar la idea de este proyecto decidió subir a esta embarcación de forma incondicional y para siempre; la otra que, angustiada, descubrió que sus problemas personales parecían ridículos ante la nueva realidad y que sus amigos eran personas muy superficiales; la joven que noche tras noche lloraba porque cada historia le recordaba a su hermano que estaba preso —sí, porque puedes estudiar en la universidad y tener un familiar tras las rejas—; o la que encontró el amor verdadero en una EFI cuando diseñaba el taller del día siguiente con uno de sus compañeros de universidad.

Nunca olvidaremos la constancia de ese tutor complicado que, aunque no ha podido zarpar en ninguna de nuestras expediciones, no se cansa en su empeño de trazar mapas e indicar rumbos metodológicos. Tampoco las lágrimas de aquella psicóloga, cuando contaba emocionadísima su primera experiencia. Cada una de las personas que han zarpado junto a nosotros, constituyen una imán que permite cada año sumar a nuevas y nuevos expedicionarios. Por eso es que seguimos y seguiremos navegando. Este libro es solo un anclaje momentáneo para recordar, contar a otros y seguir camino con nuevas energías y muchas más fuerzas. El mar es inmenso y nuestros ojos buscan insistentemente el horizonte.

La historia de Escaramujo contada en un diseño participativo

Por Magela, Gabriela, Maylén y Sixela

Siete siglos atrás, un príncipe de nombre Rodelio, con gran valor,  fundó el reino de Escaramujo. Para lograr la heroica hazaña, el príncipe y sus aliados nobles, fueron descubriendo varios elementos que facilitarían el trabajo en el reino de los adolescentes. Dichos elementos adquirieron tal relevancia que la mesa redonda de Escaramujo decidió honrarlos dándoles el título de “Elementos Esenciales” del reino. A partir de entonces, fueron protegidos en la Sala del Tesoro del Castillo Comunicación para el Desarrollo y, nunca alguno había salido de allí, hasta ahora.

En nuestros tiempos sucedió la desgracia. Cuando, en medio de los preparativos de las fiestas del Reino, Rodelio entra en la sala del Tesoro, descubre que uno de los “Elementos Esenciales” había desaparecido. Se dieron las voces para convocar a todos los nobles del Reino y no quedó un hogar sin registrar. Lo que más temía Rodelio había sucedido, el “Elemento” había salido de la corte y no se sabía su paradero. Sí había una cosa segura: no era el de Playa.

Una nueva partida es organizada y en búsqueda de pistas, los Escaramujenses tendrán que recorrer por inhóspitos pasajes para encontrar a los Antiguos, quienes usando sus poderes mágicos, podrán localizar el “Elemento”. Retos peligrosos y enemigos frenéticos hallará en su camino quien realice esta hazaña, pero la integración de Escaramujo puede vencer todas las pruebas y así encontrar el Elemento Perdido.

Primer nivel:

Hola, estás en el primer nivel. Nosotras somos los comodines y te acompañaremos durante todo el trayecto. Cada vez que necesites ayude puedes preguntarnos. ¿No han notado mucho desorden en la sala? Pareciera como si alguien hubiese esparcido elementos de Escaramujo por todo el Salón. Recojamos un poco, tal vez hallemos algo que nos interese.

Consigna: Recoge todos los elementos que identifiquen Escaramujo y dáselo al comodín con la libreta en la mano. (15 elementos)

Voz en off: Lo lograste, yeah.

Voz en off: Esto parece interesante.

Pista del Primer Antiguo: Manipulador al extremo. Solo llama para darte trabajo. En algún momento todos lo han odiado, pero casi todos lo quieren.

Primer Antiguo. Príncipe Rodelio.

Segundo nivel:

Nosotras: Haz llegado al segundo nivel. Hemos encontrado una serie de preguntas muy extrañas, tal vez si las respondes encontremos algo interesante.

Consiga: Responde las preguntas.

Preguntas.

  1. ¿A quién tocó inapropiadamente Aylén? ¿Dónde?
  2. ¿A quién dejaron “accidentalmente” 40 minutos encerrado en un baño?
  3. ¿Quién es la mejor «asesina» de este proyecto?
  4. ¿Dónde se promovió el festival de trasvestismo?
  5. ¿En qué año está el psicoanalista del grupo?
  6. ¿Con que letra empieza el nombre de quién pierde con más facilidad el pelo?
  7. ¿Quién es la más guatacona de Rodelio?
  8. ¿Quién llegó al taller de hoy a las 7 de la mañana?

Voz en off: Lo lograste, yeah.

Voz en off: Esto parece interesante.

Pista del Segundo Antiguo: Se traumatizó tanto en su primera experiencia en la EFI que no ha regresado a otra. Es prima de Ricitos de Oro, por la parte de Ricitos.

Segundo Antiguo. Lady Gaba.

Tercer Nivel:

Nosotras: Estás en el tercer nivel. Quizás recordar todo lo que ha hecho Escaramujo nos ayude a encontrar al antiguo.

Consigna: Lista los diferentes sucesos de Escaramujo.

División en subgrupo por técnica de papeles, hacer como Escaramujo (fruto de rosa silvestre y molusco de mar). Listar un grupo antes de sistematización y el otro después.

Voz en off: Lo lograste, yeah.

Voz en off: Esto parece interesante.

Pista del Tercer Antiguo: El más explotado de Escaramujo. Subordinado inmediato del príncipe Rodelio.

Voz en off: Haz desbloqueado un antiguo.

Tercer Antiguo. Marqués del Explote.

Cuarto nivel:

Nosotras: Haz llegado al cuarto nivel. En unas runas antiguas encontramos una serie de preguntas, pero no sabemos la respuesta. Tal vez si las respondes encontremos algo que nos ayude.

Preguntas.

  1. Escaramujo es:

__un piquete de locos que van a una EFI.

__un bichito con antenitas.

__una rosa y un molusco

__Silvio Rodríguez

__un escarabajo.

  1. ¿Qué animal metió Zulema en el Martín?

__un tigre

__un Escaramujo

__un Charlie

__un elefante

__un cocodrilo.

  1. Soy aria, endecha tonada

__soy testigo de Jehová

__soy Mahoma, soy lao ts‚

__soy el Papa Francisco

__soy Jesucristo y yhav.

  1. El o la que más gana $$ en Escaramujo es:

__el del paquete

__Kenia

__Charlie

__Sixela

__Mavis

__Rodolfo

__Dasniel.

Voz en off: Lo lograste, yeah.

Voz en off: Esto parece interesante

Pista del Cuarto Antiguo: Asesinada reiteradas veces para que no aturda con sus preguntas. Estuvo cinco minutos en suelo con los pies levantados y los ojos cerrados por pedir “una técnica para mí”.

Cuarto Antiguo. Bufona de la corte.

Quinto nivel

Nosotras: Felicidades. Haz vencido todos los obstáculos y estás en el último nivel. Nuestras investigaciones han revelado que nuestro enemigo es sensible a los puros de corazón. Digamos un deseo para Escaramujo, sosteniendo la sagrada bandera del Reino.

Consigna: Mientras se pasa la bandera, cada jugador tiene que pedir un deseo para Escaramujo.

Voz en off: Lo lograste, yeah.

Voz en off: Esto parece interesante.

Uniendo cabos hemos descubierto a nuestro enemigo, el cual tiene la ventaja de hacerle daño tanto a la rosa como al molusco de mar. ¿Adivinan quién es? ¿No? Pues es la Contaminación. Por suerte tenemos la manera perfecta de acabar con él, con uno de nuestros amigos más conocidos, el Capitán Planeta. Te diremos todo lo que tienes que hacer.

Consigna: Repite las palabras que salen en pantalla y grita como autentico planetario.

Pantalla: Capitán Planeta. (No fue lo suficientemente alto)

Descubrir el Elemento esencial: La Taza.

Final de la historia

A lo largo de este tiempo, Escaramujo ha enfrentado vientos en contra, y hasta tormentas. Sin embargo, nuestros enemigos más arraigados siempre han estado dentro: la contaminación por la falta de integración, la poca disponibilidad de tiempo, la inestabilidad de coordinadores…

A pesar de eso siempre hay un Capitán Planeta que nos motiva, todavía nos mueven las ganas de hacer, de trabajar, de soñar; de hacer amigos que comparten el espacio de este Reino.

Este es un regalo para todos los que compartimos nuestro delirio: los Antiguos, aquellos locos que iniciaron el Proyecto sin tener idea de cómo hacerlo; los que se incorporaron a lo largo del camino, los que dejan la comodidad para expandir nuestro empeño a otras provincias, los que semana tras semana aprovechan su tiempo libre para llegar a las comunidades, los que faltan a clases, al trabajo, a compromisos importantes por dejar su huella.

Sirva este detalle a aquellos que empezaron y por diversas razones no siguen; a quienes vemos poco, pero llegan cuando más se le necesita; aquellos que hacen reír y aquellos que hacen pensar, a los de comunicación, periodismo, psicología e incluso, sociología; a los estudiantes, profesores, trabajadores, cuentapropistas, minincistas, en fin a todos… gracias por seguir compartiendo sueños.

Carta al capitán Nemo

Por May Dur

Cartas al Nuevo Mundo descubierto por Nemo.

Bayamo, 2 de octubre de 2014

Estimado Nemo:

¿Es posible lograr una articulación real entre medios de comunicación y comunidad?
¿Realmente es necesaria la participación popular en todos los procesos?
¿Yo, desde mi individualidad como profesional, no puedo aportar a la comunidad un producto inclusivo?

Fueron estas las preguntas más socorridas por mí en la nueva travesía. Bayamo, con toda la carga simbólica y cultural que conlleva estar entre las primeras villas del país, fue puerto seguro para el desembarco, luego de doce horas de viaje. No iba yo, cámara a la espalda, a otro proceso transformador con los muchachos de las EFI. Esta vez era convocada a debatir sobre la Comunicación Popular, los Medios de Comunicación y la Comunicación Comunitaria, en la cuarta edición del Festival de Comunicación, auspiciado por el grupo De manos y el Centro Memorial Dr. Martin Luther King.

Desde mi posición de estudiante conservo una visión difusa en cuanto a la vinculación entre actores sociales e instituciones mediáticas en el país, pero no escapa a mi comprensión el divorcio actual entre ellos. Si bien es cierto que nuestros medios operan con lógicas distintas al resto del mundo, también sucede que pocas veces el cubano común se ve representado en ellos.

El periodismo se vuelve cada vez más lejano a su pueblo. Los contenidos de interés nacional no incluyen aquellos que corren por los barrios y comunidades, dejando al público con un hambre de información, muy difícil de saciar.

Una mirada, tal vez pesimista, pero alerta, nos recreó un posible futuro de los medios en el 2050. Aquello transgredió los límites de aguante de los talleristas, que ansiosos, aliviaron todas sus inquietudes y decepciones en una catarsis casi total. ¿Por qué no hablar a camisa quitada de la realidad cubana? ¿Por qué estereotipar como tabúes algunos temas, sensibles para todos, pero que también forman parte de nuestro diario? ¿Por qué no lograr agendas públicas más inclusivas?

Factores varios: existencia de un deficiente marco regulatorio que estructura las rutinas productivas. Escasez de prácticas investigativas que pongan en la palestra pública las preocupaciones reales de la sociedad. Falta de un trabajo por equipos multidisciplinares que integren diversos saberes. El habanocentrismo predominante en los medios, excluyentes de realidades provinciales, tan cubanas como la capital.

Estas y otras cuestiones estuvieron en la mira del catalejo. Debates y contradicciones, enriquecidos por la multiplicidad de profesiones, edades y provincias encontradas allá. Y, como los educadores populares no podemos andar mucho tiempo desesperanzados, rápido cargamos las baterías en búsqueda de soluciones.

En primer lugar es imprescindible una transformación estratégica de los medios cubanos. Basta de un periodismo de denuncia, sin un trasfondo investigativo. El periodismo debe ser parecido a sus públicos y cada quien, desde su espacio de poder, debe encontrar y propiciar estrategias para la participación popular. Participación que no debe ser entendida como el mero hecho de salir a las calles y preguntar. La participación debe atravesar transversalmente todo el proceso: desde la concepción de las agendas, la construcción y consumo de los productos, hasta la creación de vías de retroalimentación con doble sentido.

Resulta clave además educar a la población en su consumo mediático. Las TIC traen consigo nuevos medios ya popularizados dentro del país, cuyos productos distan mucho de los cubanos y de nuestra sociedad como tal. Lograr la inserción en ellos pareciera una solución, pero solo superficial, porque en definitiva seguiría las mismas lógicas comerciales que aquellos. El reto consiste en preparar al público en su recepción.

Un consumidor capacitado en su consumo y partícipe de la producción mediática constituye una fortaleza de la Revolución cubana, la cual, no debe verse atacada por medios, ni periodistas. Tratar temas delicados, con justa crítica y sin exageraciones, no constituye un disparo a traición para nuestro sistema político, sino un llamado a mejorar para el beneficio de la población y del proyecto social en sí.

Por último, los profesionales de la comunicación tienen el desafío de ser más osados y evitar la autocensura, de salir de las paredes institucionales y los pedidos oficiales, para ir con la gente común, conocer sus historias y contarlas, de ser más inclusivos en su trabajo y a la vez dinámicos y confiables.

Solo así lograremos un sistema mediático coherente con la comunidad, al servicio de las Mujeres Emprendedoras, los niños en la Sierra Maestra del proyecto Picacho, los adolescentes de Escaramujo, de aquellos que viven su masculinidad de manera diferente y los otros proyectos que confluyeron en el Festival y esos que quedan dispersos por el país. En fin, de esta forma, lograremos un periodismo con y para todos, acorde a la Revolución y al pueblo cubano.

A la espera de otra travesía,

Una grumete siempre con ganas de hacer.

Escaramujo, en pocas palabras

Por Rodolfo Romero Reyes

Es tarea ambiciosa pretender resumir la historia de un proyecto como este. ¿Cómo sintetizar las experiencias vividas por adolescentes, jóvenes universitarios, maestros y educadores? Empecemos entonces por el principio. Decidimos abandonar una idea: hacer un documental sobre la historia de niñas, niños y adolescentes cubanos que viven en situaciones de vulnerabilidad social, manifiestan una conducta social desajustada o han cometido hechos que la ley tipifica como delitos. Optamos por otra: ofrecer la posibilidad a esas mismas personas de adquirir herramientas de comunicación que les sirvieran para la transformación de su realidad. Lo esencial era que contaran sus historias, reflexionaran de forma grupal y pudieran disponer de instrumentos comunicativos que les fueran útiles para su quehacer diario, para su egreso, para su devenir cotidiano.

Después de la primera experiencia de trabajo en la Escuela de Formación Integral José Martí, en La Habana, decidimos armar un equipo más grande, con estudiantes y profesores de Periodismo, Comunicación Social, Psicología y, más recientemente, de Ciencias Médicas. Nos llamamos Proyecto Escaramujo porque parafraseando la canción de Silvio Rodríguez, vivíamos de preguntarnos si podíamos generar algún cambio en la sociedad, con la premisa de que «saber no puede ser lujo». Compartíamos saberes y valores con esos adolescentes porque nos sentíamos «de la rosa y de la mar», de dos mundos aparentemente divorciados, el académico universitario y el de «a pie», muchas veces marginado.

Comenzamos en escuelas de enseñanza especial y ahora trabajamos en escuelas primarias y secundarias donde existan adolescentes interesados en aprender herramientas de comunicación, sobre todo audiovisual. Ayudarlos a tomar fotografías, filmar, dibujar o hacer carteles, fueron pretextos que nos permitieron integrarnos a su grupo y compartir otra forma de ver la vida. Intentamos, durante cada taller, contribuir a su formación mediante estilos de trabajo en grupo, una comunicación dialógica y participativa, y valores como la solidaridad y el compañerismo. Para ello fomentamos lógicas de interacción personales que no promuevan la violencia, la competitividad o los malos modales, tan de moda, por desgracia, en estos tiempos.

Usamos como principal herramienta y modo de vida de cada taller, la metodología de Educación Popular (EP) que promueve la Red de Educadoras y Educadores Populares que anima el Centro Memorial Martin Luther King Jr., de la que somos parte. Los aprendizajes en la EP nos han preparado, en primera instancia, para irrumpir en el terreno educativo ―no tenemos otro tipo de formación pedagógica―, y en un segundo momento, para coordinar cursos y posgrados a maestros y educadores de los adolescentes participantes en nuestros talleres.

Una vez que ganamos terreno en las prácticas de formación ―en las que incluimos, además de los talleres con adolescentes y maestros, la preparación previa a los jóvenes universitarios que se suman al proyecto―, nos preocupamos por los ámbitos de comunicación e investigación.

Descubrimos, sorprendidos, que un proyecto surgido en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, tenía precisamente la debilidad de la comunicación, tanto a lo interno como a lo externo. De ahí que nos trazáramos algunas estrategias gracias a las cuales logramos elaborar varios productos ―dos multimedias, dos documentales, un cuaderno y un sitio Web, todavía en construcción― que dieran cuenta de los años transcurridos.

También, con ánimos de ahondar en temas útiles al trabajo de transformación que coordinábamos, impulsamos varias tesis de licenciatura y de maestría de las carreras implicadas, algunas ya discutidas de forma muy satisfactoria en la Facultad de Comunicación y de Psicología de la UH, en la de Psicología de la UO, y en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Habana).

¿Metas? Sin dudas, muchas. Entre ellas realizar un trabajo sistemático y educativo con las familias de estos adolescentes y en sus comunidades, espacios decisivos en la formación y en los que, lamentablemente, aún no incidimos con efectividad. Otra preocupación: ¿qué ocurre con los egresados de nuestros talleres?

Hasta principios de 2015 solo habíamos trabajado en Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, por períodos intensos de dos semanas en las que compartíamos con adolescentes y educadores. Comer su comida, conversar en las noches y descansar en dormitorios similares a los de ellos, nos hacía sentirnos parte de su familia. Ahora desde universidades en Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba se han sumado nuevos integrantes que nos garantizan, al menos en estas tres provincias, un trabajo más sistemático, una vez a la semana, durante todo el curso escolar.

Si bien el proyecto ha contribuido a la transformación de adolescentes ―y de los maestros que han incorporado nuevas formas de hacer―, nosotros también hemos crecido al conocer realidades que no pensábamos podían existir en Cuba y que ahora, sobrepuestos al asombro inicial, nos hemos empeñado en transformar.

Quienes coordinamos Escaramujo decidimos hacer nuestro aporte donde nos sentíamos más útiles y desde donde creemos ayudar a construir un país mejor. Algunos, cuando nos pensamos como proyecto, nos vemos como una embarcación que navega y navega, con constancia y rumbo fijo. Palabras como travesía, islas, desembarcos, peligros de naufragio, remos, anclas… han servido para ir conformando la identidad de esta iniciativa que se declara deudora de la rosa y de la mar.

Empieza el 2017

Por Kenia Méndez

Hola a todos y todas:

El año que recién culminó marcó pautas en mi vida como ningún otro hasta ahora.  Fue un año de grandes cambios, de comienzos y de finales, de encuentros y desencuentros, de grandes alegrías y de profundas tristezas, de muchos éxitos y también de grandes decepciones, pero sobre todo fue un año vivido y eso de por sí es ya un motivo de inmensa felicidad. Recordaré siempre este año por muchos detalles, entre ellos: mi cuarto año en la Universidad, seguir compartiendo con Escaramujo y su gente, la toma de fuertes y difíciles decisiones y  muy especialmente la posibilidad de conocer a seres tan geniales como todos ustedes. Espero sinceramente que este año que comienza nos depare sorpresas a todos y nos dé la oportunidad de ser mejores seres humanos, de luchar con fuerza por nuestros sueños y de no perder la capacidad de amar a pesar de lo pasado.

Proyecto Escaramujo: Muchas gracias por dejarme participar de tan noble labor, por permitirme conocer de realidades tan lejanas a mi vida, por darme la oportunidad de ser útil a la sociedad, pues al fin y al cabo ese debe ser uno de los principales objetivos de todo estudiante universitario. También gracias por la Educación Popular, las técnicas, las místicas y todo ese universo que construimos cuando nos unimos. Gracias por siempre recordar que saber no puede ser lujo.

Kenia

MayDurHer, una escaramujense de la vieja escuela

Por Rubén Padrón Garriga 12705443_1722504887980992_616472486724760719_n

Mailén Durán Herrera, o May DurHer como prefiere que la llamen, es una de las miembros más antiguas y comprometidas del Proyecto Escaramujo. Profesora de Comunicación Audiovisual en la Universidad de La Habana, descubrió la Educación Popular (EP) cuando era estudiante y desde entonces ha defendido sus esencias y luchado porque se mantengan incorruptas. No está enamorada ciegamente de Paulo Freire y sus propuestas, pero intenta a diario aplicar varias de sus enseñanzas para convertirse en una mejor educadora y persona.

Cuéntame cómo fueron tus inicios en Escaramujo. ¿Cómo integraste el proyecto? ¿Qué te motivó a empezar?

Mis inicios en Escaramujo quedan un poco en la nebulosa. Creo que empecé cuando el proyecto todavía era un piquete de amigos que se juntaron para hacer algo en favor de personas por las cuales se hacía muy poco. En ese momento yo estaba acompañando otra experiencia que utilizaba la metodología de la EP: la coordinación del grupo focal de la tesis de licenciatura de Yohana Lezcano, encaminada a estudiar el empoderamiento ciudadano en la Web desde el contexto cubano. Era una metodología novedosa frente a aquella que se recibía y se imparte aún en las aulas; ahí constaté su utilidad práctica, y eso me motivó a adentrarme en otras propuestas que también la tuvieran de base.

Por otro lado, está la esencia particular del proyecto. Hay mucha mitificación en cuanto a las escuelas de conducta cubanas, en parte por el silencio en torno a ellas. No es común que te hablen de lo que allí ocurre, y por eso a veces en los imaginarios sociales se les conoce como cárceles de menores. Ver el primer video de Escaramujo, resultado de la tesis de Rodolfo Romero, removió mis estereotipos en cuanto a esas escuelas y a los “adolescentes conductuales”. El campo de actuación se salía de los marcos de los niños, ancianos y adolescentes del barrio, para llegar a un nicho de población bastante oculto y silenciado.

Por último ―no te voy a mentir―, si aparte de hacer todo eso, podía ir conociendo Cuba poco a poco, se volvía más tentador.

¿Cómo definirías la EP?

Más que una metodología de trabajo, se ha convertido en una filosofía de vida. No es practicar técnicas por practicarlas, ni escuchar a todos para después dejarlo escrito en la relatoría y hacer lo que te resulte mejor, ni leer, estudiar, escribir o formar parte de un taller por el mero hecho de hacerlo y ponerle el nombre de educación popular. Es entender y aceptar los criterios del otro y los contextos que requieren EP. ¿Puede aplicarse en todos los contextos? Mi opinión personal es que no. Eso no quiere decir que en el seno del MININT, el PCC y las universidades cubanas no se pueda hacer, o en otras instituciones, organismos u organizaciones. No es el lugar o la organización quien determina si se puede o no practicar la EP: son los contextos situacionales y las personas. Por eso tiene que trascender de metodología de trabajo a estilos de vida, en los que hagas valer sus principios y valores propios, como participación, flexibilidad, trabajo en equipo, entre otros. Así también evitas incoherencias, pues la EP se desacredita bastante con quienes en los espacios formales dicen ser muy participativos, y en los informales no lo cumplen.

Principales fortalezas y limitaciones de la EP…

Fortalezas, bastantes. Parto de una que para mí es primordial: seguir la lógica práctica-teoría-práctica enriquecida, contextualiza mucho el problema que se esté tratando y lleva a encontrar la mejor solución. La construcción colectiva evita caer en percepciones sesgadas por tu individualidad. No pretende una formación clasista, a la cual solo lleguen intelectuales, profesionales y académicos. Hay otra parte que es de desarrollo personal: adentrarte en la metodología de la EP lleva también aceptar ser más flexible y tolerante, pensar no solo desde tu propia subjetividad, sino en conjunto. La EP enriquece al ser humano en sus relaciones con los demás. Tolerancia y aceptación al criterio ajeno ha sido la gran enseñanza que me ha dejado.

La principal limitación que veo es pretender resolverlo todo con EP, pues, recalco, hay contextos en los cuales no es la más propicia. Hay otras: muchas veces quienes la trabajan no se toman con total seriedad la metodología o no han sabido reinterpretarla; un sistema evaluativo deficiente y pocas experiencias concretas fuera de los proyectos comunitarios.

¿Cómo fue tu primera experiencia en una Escuela de Formación Integral (EFI)?

Camagüey 2012 fue una experiencia controvertida y maravillosa… Compartir con los muchachos fue genial, llevarles otra imagen de la sociedad, llegar a un proceso de reflexión grupal con ellos acerca de sus vidas, ver cómo en poco tiempo confiaban en ti, cómo tenían interés en conocer y practicar lo audiovisual y sus ansias de contar su historia. Por otro lado, muchas cosas te desmentían la imagen de asesino en serie que te habías creado y el poco de miedo que tenías de estar allí. Aquellos, en específico, eran niños muy románticos, hembras y varones; cada uno tenía su libreta de versos, y cuando alguien traía un poema nuevo, lo copiaban. Compartíamos con ellos desde el lugar de comer (lo hacen en un espacio distinto a los oficiales, profesores y reeducadores) y las limpiezas, hasta el matutino.

Con los oficiales no fue tan buena experiencia. Comenzaron muy pro Escaramujo, nos atendían muy solícitamente, pero con el paso de los días parecía que empezábamos a estorbar o no entendían bien lo que íbamos a hacer allí. Terminamos con una relación bastante tirante y tensa.

¿Cómo cambió tu idea de lo que podía ser una EFI o un adolescente con problemas de conducta después de tu primera experiencia en Escaramujo?

Fue un cambio radical: de una cárcel de menores, reformatorio o escuela de conducta, a Escuela de Formación Integral. Desde entonces empiezas a ver el trabajo de esos centros como una guía orientadora en la vida de los muchachos y no como un lugar de castigo o de represión. La palabra reeducación tal vez no sea la más adecuada para lo que se hace, me gusta representarlo más como educación en concreto, ya que muchas veces estos muchachos no disponen de la educación ideal, no la que se obtiene en la escuela, sino la que se recibe en la casa, en la familia, el barrio y la sociedad.

En cuanto a los adolescentes, pasan de “criminales a priori” a muchachos con historias de vida que los marcan. Empiezas a entender la espiral de la violencia. Muchos de ellos son violentos porque en su vida han sido violentados. Te das cuenta de que son personas de corta edad que no han tenido las condiciones ideales para su crecimiento y desarrollo desde el punto de vista económico, social, familiar y hasta educacional.

¿Qué ha transformado Escaramujo de May y qué ha transformado May de Escaramujo?   dsc_1471

Sobre todo, los prejuicios en torno a los adolescentes de las escuelas de conducta. Aprendes que estar ahí no significa que sean malos, negativos e inadaptados sociales, sino que responden a historias de vida, como la mía me llevó a ser universitaria y profesora. Escaramujo, para quien lo conozca, ha derribado la muralla de “estás aquí porque hiciste algo mal hecho y esta es la manera que tiene la sociedad para castigarte”. Te percatas de que, sí, están ahí por algo mal hecho, pero el objetivo no es castigarlos o reprenderlos, sino orientarlos. Más allá de que la palabrita orientar suene a discurso pedagógico, no debemos perder de vista que en las historias de vida de esos muchachos es común denominador la falta de guía y orientación familiar, escolar y social.

Creo que lo principal que transforma este proyecto en una persona es su percepción sobre la comisión de delitos, pues te comienzas a preguntar, primero, ¿qué llevó a los muchachos a esta situación?, ¿cuáles son sus historias?, y después, ¿qué hubiese hecho yo en su lugar?

¿Qué ha transformado May de Escaramujo? Nada. Soy de la antigua escuela, de las que se apasionó con el proyecto por como lo conocí y a la que le cuesta aceptar sus nuevas aristas.

¿Cómo has aplicado en tu vida personal y profesional las experiencias adquiridas en Escaramujo?

Hay aspectos prácticos; por ejemplo, una vez aprendidas las técnicas audiovisuales, les puedes sacar provecho, y como profesora de comunicación audiovisual, traes una práctica distinta a la institucional. Pero también están los valores aprehendidos. Como educadora popular, vas “a priori” con la idea de que, aunque seas la profesora, tu verdad y tus conocimientos no son absolutos y los estudiantes pueden aportar y, de hecho, aportan. Asimismo, entiendes que cuando construyen su conocimiento y arriban a sus conclusiones, orientados por ti, es más probable que suceda un proceso de apropiación personal mayor que si impartes una conferencia.

En lo personal, he ganado en tolerancia, flexibilidad, participación, en querer conocer la historia de vida y las condiciones antes de hacerme un juicio.

¿Qué les recomiendas a los nuevos miembros de Escaramujo que se adentrarán pronto en una experiencia con las EFI?

Que dejen todos sus prejuicios en la puerta, que recuerden que no van a hacer un proyecto audiovisual o artístico, aunque esa sea la consigna explícita; van a reflexionar con adolescentes que han vivido experiencias distintas a las de la mayoría de sus coetáneos y no necesitan un discurso oficialista, ni un proyecto que los enseñe a usar una cámara, cuáles son los planos, ángulos y movimientos, o la estructura aristotélica en dramaturgia. Se trata de muchachos que necesitan saberse escuchados más allá de los psicólogos y psicoterapeutas del MININT, que precisan conocer otras experiencias de vida, las que nosotros podamos aportarle, y ver que las suyas no son las únicas posibles. Son, sobre todo, personas que necesitan saberse protagonistas de sus propias historias, y que requiere mucho esfuerzo cambiarlas. En mi opinión, esa es la principal tarea de Escaramujo en la EFI, y es lo que nos hace único frente a otros proyectos de corte similar.

¿En qué no quisieras que se convirtiera nunca Escaramujo?

No quisiera que se volviera una carga para los escaramujenses. No quisiera que alardeara de su labor y victorias pasadas, y que en un futuro no haga nada o muy poco. No quisiera que lo encabezara un grupo cerrado de personas que no pongan su máximo empeño en los procesos de trabajo, pero se beneficien de este, aunque no sea monetariamente. No quisiera que perdiera su esencia, su primera inspiración, que fue dedicarse a esa minoría de adolescentes menos favorecidos por los programas e iniciativas comunitarias que se desarrollan en el país. No quisiera verlo transformado en un proyecto más del montón.

III Edición de Adolescer

Por Beatriz Herrera Carvajal dscn3711

El Proyecto Escaramujo, la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente y las Facultades de Comunicación y Psicología de la Universidad de La Habana, convocan a la III Edición del evento académico ¨Adolescer¨, que sesionará los días 7 y 8 de febrero en Santiago de Cuba.

El certamen, con carácter nacional, tendrá como eje central la (Re)Inserción social de adolescentes en Cuba. Podrán participar investigadores, docentes y estudiantes universitarios residentes o no en el país. La acreditación tendrá lugar en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente, el lunes 6 de febrero de 10:00am a 4:00pm. Todos los participantes están exentos de pago.

Las ponencias y posters se presentarán en dos comisiones: (Re)Inserción de adolescentes: políticas sociales para el desarrollo y Adolescencias: diversidad y vulnerabilidad social. El programa incluye un panel inaugural, visita a la Escuela de Formación Integral e intercambio con estudiantes y profesores, presentación del grupo de teatro ¨Play Back¨, proyección y debate de audiovisuales realizados por adolescentes y un concierto de lujo para el cierre del evento.

Los resúmenes de las ponencias y las propuestas de posters deben enviarse antes del 5 de enero de 2017.

Para cualquier duda o colaboración podrán contactarnos a través de los siguientes correos electrónicos: yarlenis@uo.edu.cu y alea@uo.edu.cu.

¡Participen y recuerden que saber no puede ser lujo!

Taller Audiovisual para niños y adolescentes

Por Adrian Romero Arredondodesfile-1-copy

El nuevo Taller Audiovisual del Proyecto Escaramujo para niños, niñas y adolescentes, se realizará a principios de enero de 2017, en el Centro Memorial Martin Luther King Jr. El espacio será coordinado por miembros de las facultades de Comunicación y Psicología, y tendrá como objetivo ¨enseñarles a los niños a contar historias a través de audiovisuales¨, comentó la estudiante Massiel Gorgoy, una de las encargadas del Comité Organizador.

Previamente conocido como el Taller de Producción Audiovisual para niños y adolescentes del concurso ¨Ania Pino in memoriam¨, esta vez ocurrieron complicaciones logísticas y se vio obligado a cambiar su nombre, así como su fecha habitual.

El taller contará con el apoyo de la Casa Productora Caminos y el Canal Habana, con el propósito de que el ejercicio final se convierta en la producción de un programa televisivo pensado por y para niños y adolescentes, que tendrá su salida al aire en el verano de 2017.

Educar es emancipar

Por Rubén Padrón Garriga 12705443_1722504887980992_616472486724760719_n

La escuela es el espacio donde nuestros adolescentes pasan la mayor parte de su vida. La capacidad de sus maestros para dialogar con sus problemas, bien puede definir la entrada o no de un estudiante a las Escuelas de Formación Integral (EFI) y su reinserción social en el futuro. Por esa razón el Proyecto Escaramujo se ha propuesto, con mucha más fuerza en los últimos años, un diálogo constante con las instituciones escolares para enriquecer el proceso docente-educativo de nuestros niños y adolescentes, con lógicas participativas que propicien su formación integral.

El entonces vicedecano docente de la Facultad de Comunicación, Dasniel Olivera, declaró hace unos años en una entrevista que la educación popular debería verse siempre como una propuesta educativa que debía acoplarse a otra propuesta educativa. El académico recalcaba que nunca se podía pensar una antagonía entre Educación Tradicional y Educación Popular; hallaba en la hibridación de estos sistemas de enseñanza, la verdadera fórmula para crear un proceso viable hacia una pedagogía de la liberación.

Escaramujo, recientemente, lleva cabo una modalidad de trabajo de la que se había hablado mucho pero no experimentado: la educación de los educadores. Los talleres realizados en el Instituto Superior Pedagógico ¨Enrique José Varona¨ son la materialización de una línea de trabajo que, sin dudas, tributará a una formación sostenida de nuestros niños y adolescentes. Varios discípulos interesados han descubierto una nueva forma de ver la educación:

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Gabriela, estudiante de segundo año de la carrera Español-Literatura me confesó que aunque cursaba una carrera pedagógica, nunca le había gustado enseñar; sin embargo ahora había visto la educación de otra manera y está interesada en trabajar en una EFI.

Para Lázaro Raydel, de Marxismo-Leninismo, el taller ha sido la posibilidad de descubrir otros métodos para dar clases, ¨más que didácticos, dinámicos¨; con los que los estudiantes pueden motivarse más. Declara que en este momento comprende la importancia de propiciar los debates colectivos para fomentar el intercambio de ideas y su utilidad a la hora de desempeñarse como profesional.

A Ernesto, futuro profesor de Español-Literatura los encuentros le han permitido conocer la importancia de ayudar a las personas, principalmente a los adolescentes, a superar sus errores: ¨antes los veía como incorregibles, pero ahora sé que hay un camino por el que los podemos guiar¨.

Marianne, de la carrera Psicología-Pedagogía, declara que el proyecto le ha servido para abrir los ojos ante situaciones a las que antes no le prestaba atención. Se descubre como una persona dominante que ha aprendido a valorar más a los demás y ser menos autoritaria.

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Varios miembros de Escaramujo se han implicado en esta práctica, pues ven en ella la posibilidad de fomentar la vocación en nuestros maestros, enriquecer sus metodologías de trabajo y reforzar nuestro sistema educativo. También reconocen que es simplemente una experiencia piloto que necesitará perfeccionarse. Yohanna Lezcano, veterana en el Proyecto, revela que:

¨En sentido general tiene cosas muy buenas, aunque nos golpean otras como la sistematicidad. La experiencia tiene la ganancia de entrar en el pedagógico cubano, pues esta es la forma de transformar la enseñanza no solo desde nosotros, sino incorporando a más personas a la lógica de la Educación Popular.

Esto es la prueba de que la juventud no está perdida. Estos jóvenes necesitan alguien que los ayude a problematizar pero están muy interesados en trabajar en la EFI y eso es muy satisfactorio¨.

Yohanna también vislumbra la posibilidad de repetir la práctica con más condiciones, en un lugar que favorezca la integración grupal: ¨ellos necesitan vivir la experiencia de la Educación Popular con más intensidad, creo que eso ha sido lo que le ha faltado a este taller¨.

A Escaramujo aún le quedan muchos retos, necesita renovar sus fuerzas, organizarse mejor; pero sin duda va conquistando mayores espacios y sumando actores que apuesten por una educación basada en el diálogo y la participación. Este taller es la muestra fehaciente que educar es emancipar.

Proyecto educomunicativo que tiene como objetivo contribuir al desarrollo psicosocial de niñas, niños y adolescentes en Cuba.

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