Por Adrian Romero Arredondo 
Después de más de 5 años, Escaramujo puede llamarse a sí mismo un proyecto de alcance nacional. Ya se han ido los días en los que eran solo algunos estudiantes locos de la Facultad de Comunicación los que pasaban sus prácticas pre-profesionales viajando a diferentes provincias del país, con la cabeza llena de teorías educomunicativas y el corazón lleno de fe. Ahora Escaramujo es mucho más que la Universidad de La Habana. Ahora es mucho más que un deseo de unos pocos desde la capital, ajena y alejada de lugares como Holguín, Camagüey o Santiago de Cuba.
El día 28 de octubre, cerca de las 9 pm, comenzó oficialmente la primera Reunión Nacional del Proyecto Escaramujo, en la Residencia Estudiantil de la Universidad de Ciencias Médicas de Holguín. En una habitación llamada ¨El Cabaret¨, con las mismas sillas de escuela a las que estamos acostumbrados, en forma de círculo gigante alrededor del salón, papelógrafo en el medio del piso, con cartas y dibujos; carteles con normas y objetivos pegados por todas las paredes. No cabían dudas: estábamos ante un taller de Escaramujo, pero este era muy especial. Las presentaciones de los participantes de diferentes provincias del país, personas que la mayoría no conocía, eran evidencias. Este no era el Escaramujo habitual. Era mucho más.
Los coordinadores en las provincias de Holguín, Camagüey, Santiago de Cuba y La Habana (donde se han creado grupos propios para tratar las problemáticas sociales que afectan a los niños y adolescentes en sus respectivos territorios), se presentaron los unos a los otros y comentaron qué esperaban de la reunión, cuáles eran sus deseos y sus motivaciones para pertenecer al proyecto.

El día siguiente, el encuentro tomó lugar durante las primeras horas de la mañana. Apenas entramos al salón notamos una sorpresa: el mapa de Cuba hecho con pequeñas piedras, y una flor roja marcando los lugares donde Escaramujo ya había plantado sus semillas. Sentados alrededor de la pequeña isla de piedras, cada grupo compartió la historia del proyecto en cada provincia, sus experiencias hasta la fecha y sus planes para el futuro. Destacaron, entre todo lo compartido: los avances, los errores y los problemas vividos en La Habana, donde se trabaja para tener más impacto y relevancia en la sociedad; el ímpetu y el respaldo institucional de los estudiantes de Medicina de Holguín; el esfuerzo de los muchachos de Camagüey que ven sus números insuficientes para todo lo que desean hacer, y la preparación de Santiago de Cuba como sede de la próxima edición del evento ¨Adolescer¨.
En el segundo momento de ese taller, las personas fueron dividas en subgrupos para tratar cada una de las líneas de acción del proyecto: Investigación, Formación y Comunicación. Las diferentes tesis de licenciatura y de maestría que está realizándose con fechas próximas, la necesidad de continuar con el trabajo en las Escuelas de Formación Integral (EFI) y de planificar cursos de Educación Popular para los coordinadores del proyecto que aún no se hayan formado; fueron algunas de las ideas que salieron a relucir sobre las líneas de Investigación y Formación respectivamente. Con respecto a la línea de Comunicación, notamos que era necesario organizar estratégicamente las acciones en las provincias orientales.
Esa noche fue el momento para la distracción y la integración, con todos los integrantes involucrados en los juegos clásicos de Escaramujo: ¨El Asesino, el Policía y el Médico¨ y ¨Los Papelitos¨. La competitividad innata de algunos salió a relucir, pero al fin de la noche el grupo se encontraba más unido que nunca.
La mañana del día 30 de octubre estuvo dedicada a la evaluación y la propuesta de continuidades. Sin pudor alguno, los integrantes del proyecto fueron expresando sus opiniones sobre la experiencia vivida en los días de Reunión Nacional en Holguín, sobre lo que les resultó más y menos atractivo, sobre lo que se pudo mejorar.

También se decidieron acciones a realizar como Proyecto Escaramujo, por primera vez como un todo abarcador y no solo desde la óptica capitalina. Las provincias se comprometieron a: designar un responsable de comunicación para coordinar y dar a conocer los sucesos en cada una de las provincias; realizar una recopilación de todos los productos comunicativos que se utilicen en los talleres por cada grupo coordinador, incluso aquellos que son resultado de los propios talleres; enviar representantes al evento académico ¨Adolescer¨ en Santiago de Cuba; socializar los resultados de las tesis que se realicen en los marcos del proyecto; realizar cursos de Formación en Educación Popular a Distancia (FEPAD), entre otras. Se discutió, además, la posibilidad de realizar la próxima sistematización con todos los miembros en La Habana, en el año 2018.

La intensa lluvia que cayó por esos días afectó algunos planes; los largos viajes que tuvieron que realizar las participantes de otras provincias pudieron tener un impacto en la moral de algunos; el saber que se estaba faltando al trabajo o a la escuela generó estrés y ansiedad en más de uno. Pero se impuso, ante todo, la alegría de saber que después de 5 años, Escaramujo está cada vez más fuerte, que sus miembros comparten las mismas esperanzas sin importar de qué territorios cubanos provengan, y que lo que comenzó como un simple proyecto de licenciatura, se ha convertido en algo más grande que todos sus integrantes combinados.
No hay mejor sensación que saber que se está dejando al mundo mejor de lo que era antes.

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