Primera tesis de maestría sobre Escaramujo

En el día de ayer se discutió ante un tribunal de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Habana) la tesis La ruta del Escaramujo, una sistematización de experiencias desde la Educación Popular.

Después de dos años y medio, la experiencia acumulada en el proyecto motivó a sus participantes a realizar una sistematización de experiencias desde la Educación Popular. La investigación, discutida en el Centro Memorial Martin Luther King Jr., narra cómo transcurrió el ejercicio, permite una recuperación de la memoria histórica del proyecto, lo interpreta de forma crítica mediante entrevistas y talleres, al tiempo que propone una estrategia de comunicación que da cuenta del proceso.

El objetivo principal de la tesis fue sistematizar las experiencias vividas en Escaramujo entre enero de 2010 y junio de 2012 como parte de los procesos de formación integral de menores en Cuba. En la experiencia participaron adolescentes, educadores de las EFI, estudiantes y profesores de la Universidad de La Habana, oficiales del Minint y miembros de la Red de educadoras y educadores populares de Cuba.

Gran Premio en Caleidoscopio

Con mucho colorido y con las energías acumuladas durante los talleres realizados este año en diferentes EFI del país, Escaramujo se presentó por segunda vez en el evento Caleidoscopio, que organiza la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

El equipo que presentó el stand en sí mismo representaba la diversidad que hoy integra el proyecto, pues estaba integrado por estudiantes de las tres carreras que actualmente confluyen en el proyecto: Comunicación Social (Karen), una de Psicología (Jessica H.) y de Periodismo (Jessica D.)

En esta ocasión Escaramujo recibió el gran Premio del certamen y además el reconocimiento que otorga el Departamento de Comunicación.

La Habana, Matanzas y Camagüey

Como cada año, los talleres ganaron en calidad y se concretaron los esfuerzos por trabajar directamente con algunas familias y de compartir metodologías de trabajo con los maestros de las escuelas. Esta vez se hicieron talleres en las EFI de La Habana, Matanzas y Camagüey.

También se introdujeron nuevos formatos de la producción comunicativa. Esta vez los adolescentes, además de los habituales audiovisuales, elaboraron almanaques con sus fotografías y fechas significativas, bailes que contaban historias y exposiciones fotográficas.

De paso por Holguín: ¡Atención! ¡Reencuentro!

Como parte de un recorrido periodístico uno de los coordinadores de Escaramujo, aprovechó su paso por Holguín para visitar la Escuelas de Formación Integral.

En su intercambio con un grupo de adolescentes que aun estudian en la EFI, Rodolfo pudo conocer acerca de la realidad de algunos de los egresados del taller de Escaramujo realizado en enero de ese año.

Aunque la mayoría de ellos estaban estudiando o trabajando, también supo de otros que cumplían condena por haber cometido delitos siendo mayores de edad.

Escaramujo estrena multimedia

Con la ayuda incondicional del programa de Comunicación del CMLK, Escaramujo logro diseñar y reproducir 100 ejemplares de la multimedia que guarda sus memorias desde enero de 2010 hasta julio de 2012.

La multimedia reúne:

• 10 documentos que incluyen informes de prácticas, diseños y/o memorias de los talleres, algunos de ellos enriquecidos con anotaciones personales de los coordinadores.

• 1 investigación académica.

• 4 informes de investigación.

• 8 artículos publicados (5 de tipos periodístico y 3 de corte académico).

• 17 documentos que acompañaron el funcionamiento de experiencias (trámites con la Dirección de Menores, planes de trabajo, actas de reuniones y el documento fundacional del proyecto).

• 465 fotografías de los talleres y otros espacios propios del proyecto (reuniones de los coordinadores en la Facultad, preparación previa de los talleres, encuentros de evaluación, entre otros).

• 6 audiovisuales realizados por alumnos de las EFI en los talleres.

• 12 cortos, que incluyen ejercicios de filmación, video clips, cortos con fotos y memorias de los coordinadores.

• 4 audiovisuales que registran otros momentos del proyecto.

Silvio Rodríguez intercambia con el Proyecto Escaramujo

Las cuatro estaciones de Escaramujo

Por Yohana Lezcano

  1. Hora de receso. Tiempo perfecto para jugar pelota en la primaria. La exigente maestra Nancy aprovecha sus pocos minutos de sosiego para ir a buscar un vaso de arroz con leche que le regalaron. Claudio está en 3 y 2, se acomoda la pañoleta roja mientras se prepara el pitcher… ¡línea por tercera!, la pelota llega a los files y parece que la conexión va a ser un doble.

Nancy viene entretenida con la canela de su dulce y no se percata que está pisando el improvisado terreno “beisbolero”, Claudio dobla impulsadísimo por primera y ¡zaz! Profesora y alumno ven cómo el arroz con leche va dando vueltas en el aire hasta que cae al piso, salpicando a todo aquel que intenta impedir el accidente. La persecución comienza… el niño casi anota seis carreras huyendo de su profe que apenas puede correr por causa de los restos de dulce que aún quedan en su cara. ¡Al fin lo alcanza! Lo que para muchos es la mejor diversión del receso, para Claudio se convierte en otra visita al director, padres, sermones, disculpas… 

-“Sin embargo, después de ese malentendido, la maestra que tanto me regañaba cuando era niño se hizo mi amiga”. Casi 20 años después el protagonista de esta historia nos cuenta las travesuras de su infancia en una invitación a volver a vivir algunos de esos momentos que dejan un aprendizaje como huella.

El espacio para recordar es compartido por estudiantes y profesores de las facultades de Comunicación y Psicología de la Universidad de La Habana; alumnos, maestros y oficiales de algunas Escuelas de Formación Integral (EFI) del país, educadores populares y miembros de la Dirección de Menores del MININT.

Pero esta vez hay un invitado especial entre nosotros. Aún no lo creemos, unas libras de más, el bigote un poco más blanco… pero no hay dudas, es él, tiene el mismo tatuaje cerca de su pulgar derecho, es su voz, es su actitud. Una mezcla de orgullo y satisfacción nos hacen sentir plenos, Silvio Rodríguez, el cantor del amor, la vida, la paz y los sueños está sentado en la alfombra del piso junto a nosotros, está respirando el mismo perfume de los inciensos que nos invita a experimentar desde todos los sentidos la magia de poner en común los más íntimos trozos de recuerdos arrancados a la memoria.

¿Qué nos une a tantas personas de diferentes edades, ocupaciones, gustos y lugares de procedencia? Las ganas de reflexionar y contribuir a la transformación de los modos de vida y comportamiento de adolescentes cubanos que han cometido algún delito. Para ello concentra fuerzas el proyecto Escaramujo y en ese empeño tal iniciativa educomunicativa busca sistematizar sus casi tres años de existencia.

La noche del sábado se nos presenta como momento ideal para reafirmar los motivos que nos hacen sentirnos escaramujas/os y para proyectar en grande todo aquello que sabemos nos queda por lograr. Por eso hemos decidido viajar juntos por cuatro estaciones del alma, esas que nos permiten entregar y recibir regalos…

La INFANCIA es la primera parada de este viaje al recuerdo. La Guantanamera, interpretada por niños de la EFI de La Habana inspira a Dasniel para aproximarse a aquellos días en que su abuela lo amarraba al poste del portal villaclareño para frenar un poco sus trastadas. Aniet se anima a comentar sus aventuras por todos los pueblos de la carretera central entre Camagüey y La Habana, provocadas siempre por las roturas del carro de su papá.

Y como si no bastaran los recuerdos, momentos antes de irse, el Silvio niño contaría las vivencias hermosas y también los momentos feos que caracterizaron su infancia. Su familia no era de grandes posibilidades… “yo no tuve muchas cosas cuando era niño, pero siempre tuve mucha imaginación. Creo que dedicarme a una actividad artística hizo que las cosas que no estaban en su lugar dentro de mí se fueran acomodando”.

Así, la evocación de los instantes decisivos en la historia de cada quien se convierte en detonante para reclamar junto a Eduardo Galeano “el derecho al delirio” que a todos nos toca si aún confiamos en la esperanza.

  1. Clase de Matemáticas. Último asiento. Unas motonetas enmarañadas, la blusa salida completamente por fuera de la saya y unas originales obras de arte tatuadas en muslos y brazos con plumas de colores distinguen a Mónica. Las medias que Mayra puso limpias al salir de la casa ya están negras a causa de las marcas de los zapatos de Ricardito, quien acude al recurso desesperado de las patadas ante el famoso truco “moniquiano” de la maquinita de moler carne.

-Mónica Baró, atiende de una vez y dime, ¿cuánto es 4 x 6?

-24 maestra Gladys, ¡a ver, atiéndanme todos a mí ahora! a que la maestra no les ha dicho nunca cuánto es 150 x 5. Yuju, yuju, yo sí sé, mi papá ya me enseñó todo eso hace rato: 750.

-Niña, concéntrate en la clase, no te adelantes más y cámbiate para este puesto sola a ver si dejas atender a Ricardito. Yo no entiendo qué pasa contigo, con lo buena y aplicada que era tú hermana…

Ahora Mónica se divierte refrescando esos pasajes cotidianos de su vida escolar, no pudo estudiar en la Vocacional Lenin -como deseaba su familia- y fue para un politécnico de Contabilidad; sin embargo, esto no le impidió cumplir sus aspiraciones de llegar a la Universidad en donde descubrió por sí misma las potencialidades y valores que antes percibía como ajenas.

Confiando en la posibilidad de dar segundas oportunidades, Idaís retoma a Martí e insiste en encontrar la virtud que existe en cada persona para cultivarla desde la educación en una apuesta por el “mejoramiento humano”, por la “vida futura”.

Para Evelin se trata de no quedarnos inmóviles ante los agobios que nos visitan diariamente, esos que pueden resolverse si hay un poquito de buena fe.

Rodo verbaliza entonces lo que todos estamos sintiendo: cada taller escaramujense puede constituir un punto de giro en la infancia de Elián, Onieski, Juanderley, Yurisleidy, Dangelis, Francis, Odette, Wendy, Raidel y cada uno de los muchachos de las EFI.

Con ese espíritu, el Escaramujo sigue su rumbo y juntos arribamos a la estación ESCUELA. El audiovisual que marca los destinos trae la añoranza por aquellos buenos tiempos y la reafirmación del camino que aún construimos como estudiantes o educadores.

Iniciar la vida escolar significaba ir ganando independencia de la familia. Becarse en lugares distantes a la casa, recoger papas, limpiar pasillos, pintar ventanas, vivir junto a nuevas personas distintas en hábitos e intereses; completaban el arsenal de la experiencia.

En medio de esas emociones que uno no entiende bien cuando las siente tan intensamente, una guitarra inicia la melodía tarareada luego por todos: “Esta es la nueva escuela, esta es la nueva casa…”. Silvio esta vez no quiere esperar al final y pide la palabra, como un escaramujo más. Habla acerca de cómo compuso la canción, describe aquellas “nuevas escuelas al campo” y comenta que también las EFI, son nuevas escuelas. Por último, le dice al muchacho que la había interpretado: “Te doy las gracias por el regalo que ha sido escucharla y recordar”.

El momento se hace propicio para que Célida exprese todo lo aprendido específicamente en las EFI: “Me formé entre las primeras Makarenko. Creí saber mucho de educación y cuando me incorporé a esta escuela eso cambió. Entendí que se necesitaba una mayor preparación y sensibilidad para trabajar con estos niños iguales a otros pero con necesidades específicas según cada individualidad en el terreno de los afectos, de la educación, de la preparación ante los problemas de la vida y del medio en que se desenvuelven”. La lucha porque se reconozca toda la atención material y espiritual que existe en las Escuelas de Transformación Integral es otro de los cometidos del Proyecto Escaramujo.

III. Habitación semioscura, silencio total. Yohana es la primera en levantarse, ha practicado tantas veces que puede servir de monitora. La lucecita del proyector alcanza para ver las letras del Escaramujo debajo de unas figuritas blancas alojadas en el lado izquierdo de los pulóveres rojos, esos que van tomando espontáneos diseños según el estado de ánimo de cada participante.

Rubén se adelanta a la música, Emilio se resiste a poner las manos como si él fuese un tenedor -ya está muy grande para eso-, sin embargo goza en grande con la parte del fú fú de la “olla exprés”. Mientras Rotyam canta a todo pulmón, Bety se contenta con aprenderse cada una de las piruetas en una coreografía muy propia que -sin proponérselo- integra salsa, rumba y bachata a la vez. Por su parte, la destreza de Sixela y las improvisaciones de Magela motivan a abandonar la pereza a quienes aún están sentados…

Pudiera parecer una competencia de baile en un programa humorístico o una audición para integrar alguna carroza del carnaval infantil, pero realmente es una fiesta de amigos que no temen al aparente ridículo si de diversión sana se trata.

El baile de la taza ya va convirtiéndose en una suerte de “rito distintivo escaramujense”, lo que suena tonto o cursi para muchos, nos sirve de pretexto para reírnos de nosotros mismos, liberar energías y consolidar los lazos emotivos que vamos construyendo. Este es un buen obsequio si nos proponemos constituir de a poco nuestra identidad grupal.

De esta forma, cada quien muestra su estilo en una dinámica donde el supuesto sinsentido es la mayor enseñanza. La alegría, el entusiasmo, la creatividad y las ganas de transformar no necesitan de caminos rígidos pautados por “lo correcto”, lo “serio” o lo “normal”. Si a ello se le suma la voluntad de hacer lo que nos gusta acompañados de nuestros amigos, estamos abonando el trillo hacia la felicidad.

Y es que desandar los pasos que dimos en la infancia y la escuela nos permite valorar mejor la importancia de llegar a la estación de la AMISTAD. Maylén y Ana María confiesan que sus amigos, fundamentalmente los del pre, significaron toda la comprensión y el apoyo para ellas. Sirve este momento para homenajear a los amigos, garantía de nuestras realizaciones y éxitos, y compañía en los tropiezos.

“Los adolescentes de las EFI también se convierten en nuestros amigos”, destaca Nadia pensando en aquella carta de gratitud que redactara Maydelín, una niña de Villa Clara que se sintió periodista durante 15 días y demostró cuán útil podía ser a la sociedad.

Compartir afectos pasa también por enseñar a perder el miedo a decir, a pensar, a ser. Otorgar la confianza merecida es la única manera de poder “dibujar sus casas y soles sin hacerlos trizas” y no tener que “tragar en seco la amargura”. Esta es una de las esencias del regalo de Joel, quien toma prestadas las palabras de Silvio en “Acerca de los padres” para animarnos a seguir los rumbos.

  1. 8:00 AM. El despertador suena una hora tarde. El mayor Tolón había prometido recoger temprano a Niurka y a Tania en el Vedado para llevarlas a la EFI. El cuentamillas del Lada azul roza los 60 km. En el apuro el oficial no se acuerda de la señal de pare por la que pasa todos los días camino al trabajo. Uaaaun, uaaaun, uaaaun…, la sirena de una patrulla delata la infracción de tránsito.

-Dime tú, ahora qué clase lío este, ¡no puedo violar la norma de la puntualidad que acordamos en el taller de sistematización!

Tolón baja del carro con la serenidad otorgada por aquel pulóver rojo del dibujito blanco a la izquierda y le dice al policía:

-Oiga, usted me disculpa, pero yo soy del proyecto Escaramujo, y tengo que llegar temprano a la EFI José Martí.

-¿Escaramujo, y eso que es, un bicho, un invento?

-No compadre, ¿la canción de Silvio?, ¿el proyecto de Educación Popular con niños de la EFI?, ¿no le suena?…

-Oye no te preocupes, sigue, sigue que esto no tiene problema.

El mayor llega por fin a la escuela, pero todavía no puede entrar al taller, le queda por hacer una gestión para la noche especial del sábado: conseguir una caja de mangos de la arboleda de al lado.

Cruzando la cerca recuerda sus maldades de niño, cuando le pusieron dos actas de advertencia por meterse en una finca vecina para “hacer un poquito de jugo con unos cuantos manguitos”.

-Este es el mejor regalo que puedo hacerle a Escaramujo: una caja de mangos para endulzar la vida…

Y Tolón nos regala más, a las frutas las acompañan una hiperactiva colección de fotos de adolescentes de la José Martí y una historia de alumnos y maestros que relaciona las paradas de la niñez, la escuela y los amigos con la última estación a transitar: los SUEÑOS.

Soñar se traduce, pues, en visualizar el futuro del proyecto. Anhelamos que la experiencia se socialice y se multiplique intensivamente en los territorios provinciales con la ayuda de distintos actores implicados, que los muchachos egresados de las EFI puedan ser coordinadores de otros talleres junto a los de la universidad, que Escaramujo se enriquezca con formas comunicativas otras más allá del audiovisual, que la Educación Popular siga mostrando sus potencialidades para el trabajo en escuelas con alto rigor disciplinario, que cada niño de las EFI tenga la oportunidad y la voluntad para materializar sus sueños….

Esta vocación motiva a Silvio para entregarnos a todos la dicha de ver al arte, la comunicación, o cualquier acto creativo como vehículo para crear historias propias, emprender nuevos derroteros y revisitar los senderos andados: “Me parece una experiencia muy interesante la de ustedes. Me gusta mucho que utilicen el arte, creo que el arte es curativo. Me parece que todo lo que se haga a través de crear condiciones para que las personas se expresen y saquen lo que tienen dentro, nos hace mejores”.

Los consejos del poeta nos invitan a seguir soñando lo posible: “Me ha gustado verlos tocar la guitarra, cantar y bailar. Me encanta que rían, que todo lo que hagan ustedes lo hagan riendo. La risa nos hace respirar, nos ensancha los pulmones y yo creo que también nos ensancha el espíritu”.

Nuestra convicción de poder alcanzar los horizontes, sabiendo que el camino es duro pero realizable, es incentivada con la canción final que nos obsequió el trovador. Escucharla nos llena de una insaciable “sed de amor” que nos provoca a ser eternos novios de la vida.

La ruta del Escaramujo se hace infinita en el clamor por la fantasía. El cierre momentáneo de este místico viaje que no termina contiene un pedacito de cada uno de nosotros: múltiples fotos grupales, risas, ansiedades, más promesas por cumplir, juegos de palabras, de fantasmas, de policías y ladrones…

Escaramujo es una de las formas que encontramos para abogar por la libertad, la verdadera, la que se siente, se vive y se defiende desde la autenticidad de cada ser humano.  Ser libres es la única condición para poder imaginar, para sonreír, para ser, para amar, para soñar. ¡Gracias por eso Escaramujo!

Taller de sistematización

Por Nemo

En enero de 2012 se conformó un equipo pequeño de cinco personas (un profesor y cuatro estudiantes de Comunicación Social), quienes fueron los coordinadores de la sistematización. Ellos construyeron un contexto teórico, que no es otra cosa que un sistema de categorías de análisis que sirvieron de referencia para iniciar la sistematización.

No se conformó un “marco” teórico ajeno, sino que se utilizó un “contexto teórico” propio, en función de autoanalizar y cuestionar los conceptos y categorías que sirvieron de base teórica para la experiencia. La construcción de este marco teórico-conceptual se inició cuando establecimos como objetivo general: Reconstruir e interpretar críticamente las experiencias del proyecto Escaramujo, entre enero de 2010 y junio de 2012, con vistas a contribuir, conceptual y metodológicamente, a los procesos políticos y pedagógicos de formación integral de menores en el contexto social cubano desde posturas afines con la Educación Popular. En consecuencia, se ajustaron los objetivos específicos.

De los cinco objetivos que habíamos propuesto en un inicio suprimimos dos que creímos más relacionados con momentos evaluativos. Por último, a los tres reformulados, añadimos en el momento del encuadre del Taller de Sistematización, un objetivo relacionado con las continuidades del proyecto:

• Revivir cada experiencia desde una nueva perspectiva, marcada por la lejanía de sus prácticas, los nuevos aprendizajes y las vivencias teórico-prácticas, tomando en cuenta la heterogeneidad del grupo participante.

• Determinar y analizar cuáles han sido los principales aprendizajes compartidos durante la experiencia, tanto de tipo conceptuales como metodológicos.

• Proyectar las continuidades de Escaramujo, tomando como punto de partida la actual sistematización.

• Diseñar una estrategia de comunicación que permita socializar los resultados de la sistematización de experiencias.

El objeto de la sistematización, entendido como aquella experiencia o práctica específica sobre la cual se quiere centrar la atención del proceso, se mantuvo inalterable. En apenas dos años y seis meses, Escaramujo había acumulado un número importante de prácticas desarrolladas sobre todo en tres áreas de trabajo: 1) los talleres con los adolescentes, 2) las experiencias de formación en concepción y metodología de Educación Popular para oficiales del Minint, y 3) acciones dirigidas hacia el interior del proyecto, casi todas de tipo organizativas, divulgativas y comunicativas. De esas tres áreas decidimos centrarnos en la primera, pues contenía mayor riqueza en cuanto a: a) número de prácticas acumuladas, b) cantidad de participantes, c) variedad de contextos y diversidad de actores involucrados, d) espacio idóneo para cumplir los objetivos propuestos, y e) certeza de que en el escenario de las EFI confluían el resto de las dinámicas.

Por tanto, nuestro objeto de sistematización se concentró en: las experiencias educomunicativas sustentadas en la EP y realizadas desde la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en las EFI, entre enero de 2010 y junio de 2012. Las mismas se materializan en nueve talleres realizados con alumnos de las EFI, iniciados en tres momentos diferentes (enero de 2010, febrero de 2011 y enero de 2012), que corresponden a cada etapa que ha tenido el proyecto.

Definir el eje de la sistematización constituyó siempre el mayor de los temores. Los ejes se comprenden como una guía orientadora para mantener una óptica determinada que facilite el trabajo emprendido. Los mismos deben estar en coherencia con los objetivos y objetos señalados (Flores, 2010, p.32). En algunas de las investigaciones consultadas, los autores declaran como posibles ejes: dimensiones del proceso (pedagógicas, organizativas, éticas, etc.), conceptos o categorías (participación e integración grupal, lógica de Educación Popular, sentidos políticos de nuestras prácticas educativas…), lógicas del proceso (factores de la propuesta formativa que facilitaron u obstaculizaron la apropiación del sentido político de la formación, dispositivos metodológicos implementados, desarrollo de espacios de formación de EP y su confrontación con prácticas sociales y educativas), entre otros elementos que pueden guiar todo el ejercicio.

En el caso de esta investigación, propusimos: La concepción y metodología de proyectos educomunicativos fundamentados en la Educación Popular, y cómo se han insertado en los procesos de formación integral de menores en Cuba. Las categorías siempre fueron cinco, pero también sufrieron modificaciones, realizadas a partir de un análisis colectivo.

De la primera formulación se suprimieron las Mediaciones contextuales, al considerar que el diálogo con el contexto transcurriría como parte de la recuperación del proceso, y la segunda categoría Integración y trabajo grupal, pasó a integrar una más amplia Aprendizajes. También se agregó otra denominada Concepción y diseño metodológico. Las tres categorías restantes se mantuvieron, aunque fueron modificadas las pautas para su análisis.

Finalmente quedaron redactadas así:

1. Concepción y diseño metodológico.

2. Aprendizajes compartidos (intencionados o no por la coordinación).

3. Comunicación (entendida como producción de vínculos y sentidos).

4. Participación.

5. Coordinación.

Una vez elaborado este contexto teórico-conceptual, se reconstruyó históricamente todo el proceso vivido. Esto fue posible en gran medida gracias a los registros que recopiló, procesó y organizó el equipo que coordinó la sistematización, el cual también elaboró una Línea del tiempo y una Multimedia.

Para ampliar la información de estos registros, fueron entrevistados 8 adolescentes egresados de los talleres y 7 oficiales del Minint que no asistirían al Taller de Sistematización pero que estuvieron vinculados de alguna manera al proyecto. El proceso de reconstrucción fue enriquecido en los primeros momentos del Taller, cuando se incorporaron elementos a la línea del tiempo y se hicieron propuestas para modificar la estructura de la multimedia y añadir los registros de la sistematización, que se traducían en más de 140 fotos, un audiovisual de 12 minutos que recogió el intercambio que sostuvo Silvio Rodríguez con los participantes de la sistematización y decenas de cuartillas de memorias escritas.

Tanto en el momento de Reconstrucción como en la Interpretación crítica, se logró incorporar a estudiantes de las EFI egresados del proyecto, universitarios y profesores que habían fungido como coordinadores, oficiales de la Dirección de Menores del Minint y educadores populares. Por último, las reflexiones resultantes del “Encuentro de coordinadores”, en el que participaron estudiantes y profesores de la Facultad de Comunicación, constituyeron el antecedente principal del Taller de Sistematización que se realizó los días 6, 7 y 8 de julio de 2012 y que aglutinó, además del equipo de coordinación, a 5 adolescentes, 7 maestros, oficiales y educadores del Minint, 9 estudiantes de las carreras Psicología, Comunicación Social y Periodismo, 3 profesores de la Facultad de Comunicación y 2 educadoras populares invitadas.

El taller constituyó el espacio idóneo para lograr una reconstrucción más completa de la historia del proyecto, realizar a profundidad la interpretación crítica, y mostrar las contribuciones de la sistematización.

Nuevos destinos: La Habana, Matanzas, Villa Clara y Holguín

Escaramujo vuelve a las EFI. Esta vez a las provincias de Matanzas, Camagüey, Villa Clara y Holguín. De forma general, las cuatro experiencias dejan un saldo positivo, lo cual se confirma en las entrevistas a algunos oficiales del Minint: “En los talleres el niño siente que no tiene barreras, está siendo él. Ustedes son muy pocos para todo el resto del país”. “Fueron 15 días de actividades novedosas y los estudiantes al final pudieron ver el fruto de su trabajo”.

Entre las fortalezas identificadas resaltaban: el haber sumado a estudiantes de la Facultad de Psicología (Ana María y Ana Beatriz) como parte de la coordinación de una de las experiencias, el vínculo establecido con la universidad de Villa Clara y con otros proyectos comunitarios en Matanzas, el haber extendido la experiencia a nuevas provincias, poder contar por primera vez con una cámara de video del proyecto, los primeros pasos para definir la identidad de Escaramujo, el inicio de la sistematización y los dos encuentros-talleres con egresados de La Habana y en Villa Clara.

Pero también existieron inconformidades con el desempeño de los coordinadores, y de forma general con la metodología de los talleres: “Es cierto que el proyecto abre nuevos horizontes, nuevas formas de ver la vida, pero creo que en ocasiones no se ha tenido en cuenta el reglamento disciplinario de las escuelas. Por muy reflexivos y participativos que sean, no deberían ir en detrimento de la disciplina, que es lo que he conocido que ha ocurrido en algunos de los encuentros”.

En un momento intermedio de la etapase realizó una evaluación que arrojó como debilidades: la poca organización previa, la falta de integración entre los coordinadores de los talleres, la ausencia de un plan de trabajo con acciones concretas, la insuficiente divulgación que ha tenido el proyecto, el hecho de que solo se trabaja durante las prácticas laborales, la proximidad de la discusión de las tesis de licenciatura de los coordinadores de más experiencia y la falta de compromiso y responsabilidad de algunos integrantes (esto último influyó en la centralización del poder en la coordinación general).

Encuentro con egresados

Este mes se realizó un encuentro-taller con los egresados de la primera experiencia de la EFI “José Martí”. En el Centro Memorial Martin Luther King se reunieron 5 de los 6 adolescentes que compartieron la experiencia en enero de 2010.

Como parte del intercambio se contaron los detalles de los procesos de reinserción social de cada uno de ellos, se explicaron las causas de la ausencia de Yusiel (estaba preso por haber cometido un delito luego de cumplir los 16 años) y se proyectó el documental “Nuestras vidas en una historia”, realizado como parte del taller hacía casi dos años.

Al finalizar el intercambio se filmó un corto de 5 minutos en el que los participantes le enviaron un saludo a Yusiel y le aconsejaban que saliera de ese mundo que, según dijeron, no aportaba nada bueno.

Proyecto educomunicativo que tiene como objetivo contribuir al desarrollo psicosocial de niñas, niños y adolescentes en Cuba.

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