Publicado por primera vez en:
Romero, Rodolfo: «La práctica educomunicativa del proyecto Escaramujo:
su dimensión investigativa», Memorias del X Encuentro internacional de investigadores
y estudiosos de la información y la comunicación (ICOM 2019), La Habana, 2019.
La dimensión investigativa constituye un aspecto que ha distinguido la práctica educomunicativa del proyecto Escaramujo durante una década de trabajo interdisciplinar. Las investigaciones del proyecto inician desde la carrera de Periodismo (2010) y tienen su continuidad inmediata en Comunicación Social (2013, 2014, 2015). La mayoría se adscriben a las disciplinas Comunicación e información para el desarrollo, aunque también se han realizado desde Comunicación institucional y Periodismo Audiovisual. Por su parte, los estudiantes de Psicología, aunque se vinculan al proyecto desde 2012 no es hasta 2015 que comienzan a desarrollar investigaciones desde esa rama de las ciencias sociales, mayoritariamente desde las disciplinas de Psicología educativa y Psicología social, lográndose mayor sistematicidad (2015, 2016, 2017, 2018, 2019) y cantidad de tesis defendidas que en el resto de las carreras. Una sola experiencia lo hizo desde la Sociología. La mayor evidencia de esta dimensión se muestra en tesis de licenciatura (26), maestrías (3), tesinas en diplomados (3) y proyectos de doctorados (2). Le siguen la presentación de ponencias (45) y artículos publicados (17). Esta ponencia de cuenta del análisis de 34 investigaciones, 62 documentos académicos, 2 relatorías de ejercicios de sistematización y las memorias de las 5 ediciones del evento Adolescer, convocado anualmente desde 2015 por Escaramujo.

El primer taller que dio origen al proyecto Escaramujo[1], constituyó motivación y finalidad de, precisamente, una tesis de licenciatura. Al estar ligadas desde un inicio la acción de transformación social y nuestra vocación investigativa desde las ciencias sociales, la práctica educomunicativa que hemos realizado durante estos nueve años no se ha podido desprender de su dimensión investigativa.
Las investigaciones impulsadas en Escaramujo inician desde la carrera de Periodismo (2010) y tiene su continuidad inmediata en Comunicación Social (2013, 2014, 2015). La totalidad se adscriben a la disciplina Comunicación e información para el desarrollo, que a partir de la implementación del Plan D sirvió de sombrilla aglutinadora de este tipo de proyecto de impacto social y perfil comunitario. Por su parte, los estudiantes de Psicología, aunque se vinculan al proyecto desde 2012, no será hasta 2015 que comienzan a desarrollar investigaciones desde esa rama de las ciencias sociales, mayoritariamente desde las disciplinas de Psicología educativa y Psicología social, logrando mayor sistematicidad (2015, 2016, 2017, 2018, 2019) y cantidad de tesis defendidas que en el resto de las carreras; de ahí se infiere que los estudiantes de Psicología y profesores que son parte del proyecto priorizan la investigación en su práctica educomunicativa.
Con 10 años de experiencia, Escaramujo —desarrollado desde las facultades de Comunicación y Psicología de la Universidad de La Habana, de conjunto con facultades de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona; la Central de las Villas, la de Camagüey, la de Ciencias Médicas en Holguín y la de Oriente— se ha consolidado como un proyecto de investigación y extensión universitaria.

Ha demostrado cómo articular, desde diferentes disciplinas, iniciativas que, sin perder el rigor académico o investigativo, logran determinados impactos en áreas sensibles del entorno cubano. El proyecto se acerca a realidades complejas, y lo hace desde una mirada comprometida. Fomentar modelos pedagógicos no convencionales y mirar el sistema de enseñanza-aprendizaje desde otra perspectiva, es un imperativo para nuestra sociedad.
Sus coordinadores —estudiantes, egresados y profesores de distintas áreas de las ciencias sociales en Cuba— han desarrollado por casi una década un conjunto de prácticas formativas, comunicativas, investigativas y organizativas.

Un aspecto que ha distinguido la práctica educomunicativa de Escaramujo ha sido su dimensión investigativa que, desde sus orígenes, se ha desarrollado para acompañar procesos en curso, sistematizar otros que ya ocurrieron o diseñar acciones que tendrán lugar en un futuro y que marcarán puntos de giro, rupturas o continuidades con el camino desandado hasta ese entonces.
La mejor evidencia de esta práctica educomunicativa está en la cantidad de tesis de licenciatura, maestrías y proyectos de doctorados concebidos; la presentación de ponencias en eventos nacionales e internacionales y artículos publicados por sus coordinadores. También, la propia vida del evento académico Adolescer —un espacio anual creado por el proyecto en febrero de 2015 ante la necesidad de compartir con otros un debate científico sobre las adolescencias en Cuba y que en estos momentos tiene un alcance nacional— y los resultados de dos ejercicios de sistematización desde la Educación Popular (EP) que permitió identificar las principales debilidades y fortalezas del proyecto.
Se realizó el análisis de contenido cualitativo de 34 investigaciones, 62 documentos académicos, 2 relatorías de los dos ejercicios de sistematización desde la EP y las memorias de las 5 ediciones de Adolescer, para un total de 103 documentos de la práctica investigativa.
1. La investigación desde la academia
El análisis de contenido cualitativo de las 34 investigaciones realizadas (26 tesis de licenciatura, 3 de maestría, 3 tesinas de diplomado y 2 proyectos de doctorado) arrojó que, aunque el proyecto fue impulsado en un inicio por estudiantes de las carreras de Periodismo y Comunicación Social, el 70,6% (24) se han discutido o presentado desde las carreras de Psicología (12 en la Universidad de La Habana y 12 en la Universidad de Oriente). Mientras el 17,6% (6) pertenece a Comunicación Social, el 8,8% (3) son de Periodismo y el 3% (1) restante de Sociología. Del resto de las carreras involucradas aún no se presentan tesis, lo cual se debe a que los integrantes del proyecto que pertenecen a estas cursan los primeros años y su vínculo con el proyecto ha sido desde prácticas formativas y comunicativas.

Teniendo en cuenta los objetivos perseguidos encontramos que 2 desarrollaron un proceso educomunicativo, 2 construyeron participativamente estrategias o campañas de comunicación, 3 realizaron audiovisuales, 1 analizó las habilidades para la interacción social, 2 caracterizaron los factores contribuyentes a la expresión de la capacidad de resiliencia y valoraron críticamente el aporte de esta categoría, 7 caracterizaron la identidad de un grupo de adolescentes en situación de exclusión social o relacionaron la categoría con consumo cultural, 3 caracterizaron las representaciones sociales que poseen un grupo de adolescentes con conducta desviada en torno al proceso de reinserción social desde el proyecto Escaramujo, 1 implementó una estrategia para el diagnóstico de la comunicación familiar como vía para potenciar la reinserción social de un adolescente, 1 potenció el desarrollo psicológico de un grupo de adolescentes transgresores de la ley a través de un programa de intervención psicoterapéutica, y otras 2 dieron continuidad a dicho estudio, 1 caracterizó la representación social que sobre la formación integral poseen los educadores de la Escuela de Formación Integral (EFI), 1 analizó la percepción de alumnos sobre el rol del maestro en escuelas de conducta, 2 diseñaron, implementaron y evaluaron un programa de intervención psicosocial para la reinserción social, 1 implementó una sistematización desde la EP, 1 valoró la implementación práctica de los principios y metodología de EP en talleres del proyecto Escaramujo, 1 fundamentó teórica y metodológicamente un modelo educomunicativo, 1 potenció las relaciones interpersonales en adolescentes, 1 desarrolló la función educativa en las familias para atenuar la vulnerabilidad psicosocial y contribuir a la reinserción social y 1 desarrolló la autogestión emocional en maestros de la EFI.
Las disciplinas más presentes han sido Psicología educativa y social (21), Comunicación e información para el desarrollo (6), Periodismo audiovisual (3), Sociología de la educación (1) y Psicología clínica (3).
En las 34 investigaciones se observan esfuerzos por llegar a propuestas interdisciplinares, pero todavía resultan muy incipientes. Las tesis de licenciatura de los periodistas que han diseñado talleres educomunicativos para la producción audiovisual relacionados con el proyecto, han interrelacionado contenidos y metodologías de periodismo audiovisual y comunicación e información para el desarrollo. A esta última disciplina se adscriben la mayoría de los investigadores del proyecto de la carrera de Comunicación Social, quienes han puesto a dialogar sus postulados con la Comunicación Institucional y las Teorías de Género. Desde la Psicología las investigaciones han sido más disciplinares, a excepción de una investigación que se sustentó desde la Psicología clínica y la Psicología educativa.
Diferente de estas cuatro disciplinas (Periodismo audiovisual, Comunicación e información para el desarrollo, Psicología educativa y Psicología social), solo se ha defendido una tesis adscrita a la Sociología de la educación. Para los años futuros no se descarta que se desarrollen proyectos de tesis de licenciatura desde las carreras de Pedagogía y Ciencias Médicas, pues existe un grupo de integrantes del proyecto que próximamente arribarán a su quinto año en la universidad.
Han primado los temas referidos a identidad (7) —dos de ellas vinculadas a la categoría de consumo cultural—, propuestas de modelos o programas con la familia (5), representación social (3), producción audiovisual (3), psicoterapia grupal (3), resiliencia (2), estrategias comunicativas (2), diseño de talleres (2), reflexiones epistemológicas (2), sistematizaciones (2), habilidades para la interacción social (1), relaciones interpersonales (1), y autogestión emocional (1). En materia de investigaciones de posgrado una sistematización, un estudio de casos múltiples, el diseño de un programa, la fundamentación de un modelo, reflexiones teóricas entorno a la categoría resiliencia y reflexión epistemológica acerca de las categorías identidad y exclusión social.
Teniendo en cuenta que predominan las prácticas investigativas desde Psicología, las categorías de análisis más abordadas han sido: adolescencia (7), identidad (7), exclusión social (5), representación social (4), reinserción social (4), educomunicación y modelo educomunicativo (4), conductas desajustadas (3), programa (3), resiliencia (2), consumo cultural (2), concepción y metodología de la EP, sistematización desde la EP, percepción, vulnerabilidad social, aprendizaje, comunicación, participación, integración grupal, coordinación, campaña, estrategia, habilidades para la interacción social, autogestión emocional, relaciones interpersonales, violencia de género y práctica comunicativa.
El balance entre autores citados nacionales e internacionales es equilibrado y está estrechamente vinculado a los principales temas, categorías y conceptos que se entienden como centrales o como categorías principales en las investigaciones. Los conceptos o categorías más estudiados, indicando entre paréntesis el número de tesis en el que aparecen, son identidad (7), exclusión social (5), reinserción social (5), representación social (4), educomunicación (4), conductas desajustadas (4), intervención psicoterapéutica (3), resiliencia (2) y Educación Popular (2).
Dichos conceptos han sido respaldados por los siguientes apoyos bibliográficos:
Exclusión social: Morales, Cortés, Jiménez, Hernández Bel, Perona y Rocchi, Camejo Olivares, Pirez, Castro, Cifuentes, López, Sandoval, Tobar, Valle, Varela,Del Pino, Mallimaci y Giménez, Galán, Mckernan,
Identidad: de la Torre, Fernández, Domínguez, Pujal, Erikson, Íñiguez, Ibañez, Berger y Luckman, Tajfel, Pañellas, Suástegui, Torralbas y Rodríguez, Canto y Moral, Rengel, Tajfel, Turner, Peralta, Moscovici,
Representación social: Moscovici, Perera, Araya, Jodelet, Vasallo, López, Tsakame, Villagra, Sandoval, Domínguez,
Reinserción social: Murray, Spergel, Muñoz, Lozano, Duarte, Pérez, Matza, Cooper, Sandoval, Payne, Sepúlveda, Erikson, Williamson, Barnouw, Althusser, Nichols, Barnouw,
Educomunicación: Kaplún M., Kaplún G., Beltrán, Obregón, Portal, Soares, Ramos, Sanabria, Quiroz, González, Olivera, Martínez y Odriozola, Llanes y Moya, Sierra, Romero R.,
Conductas desajustadas: Vasallo, Martínez, C., Portieles, Campoalegre,
Intervención psicoterapéutica: Dionne y Zambrano, Redondo y Pueyo, Castellanos, Fuentes, Vasallo, A. Roca, Domínguez.
Resiliencia: Rutter, Grotberg, Santos, Infante, Munist, Rutter, Kotliarenco, Cáceres,
Educación Popular: Freire, Núñez, Jara, Moro, Puiggrós, Bellido, Roselló, Flores, Linares, Rebellato, Acosta, Romero M.I., Romero, R. y Lezcano, Y.
Algunas de las investigaciones de licenciatura omiten deliberadamente sus referentes teóricos. Los más citados son la Educación Popular (5), la Comunicación para el Desarrollo (5), el Enfoque Histórico Cultural (5), la Psicología social, educativa y del desarrollo (4), la Sociología de la educación (2), la Etnometodología (2), la Teoría de modelos y mediaciones, la Teoría de las representaciones sociales y de la identidad social.
En casos muy puntuales declaran las teorías de género, del etiquetado, la pedagogía crítica, la pedagogía, el humanismo, la pedagogía positiva, la teoría de la autoconfianza en el yo, el modelo de Henri Joannis, la teoría de la rotulación, el modelo sistémico dialéctico de la comunicación y las teorías de sistemas y mediaciones.
Ateniendo al tipo de investigación, solo dos declaran una perspectiva mixta; el resto se asumen como investigaciones cualitativas (dos de ellas como estudios de casos múltiples) y algunas especifican si son aplicadas, de carácter empírico, exploratorio o un estudio de caso único.
Sobre los métodos de investigación empleados la inmensa mayoría reconoce las potencialidades de la Investigación-Acción (en Psicología) e Investigación-Acción-Participativa (Comunicación Social) para este tipo de investigación. Tres de los estudios no declaran ningún método; y de los que sí lo hacen, no todos realmente logran ser coherentes con sus postulados, pues algunos: no implican al grupo, no se ubica el investigador en horizontalidad con la realidad investigada o no tiene lugar realmente una acción transformadora.
Desde la Psicología nos parece muy pertinente el uso del método etnometodológico empleado solo en cuatro investigaciones y la utilización, aunque solo en una ocasión de métodos como el análisis documental, el análisis de contenido cualitativo, la teoría fundamentada y la modelación.
Las principales técnicas y recursos utilizados fueron: revisión bibliográfica, observación participante y no participante, entrevista estandarizada, semiestructurada y a profundidad, grupo de discusión, la consulta con expertos, talleres educomunicativos, análisis de contenido cualitativo.
Un total de 29 investigaciones declararon como unidad de análisis/muestra el grupo de adolescentes, en tanto, otras asumieron indistintamente la práctica comunicativa en Escamujo, el claustro de profesores, de una a tres historias de vidas de adolescentes. En este apartado, llama la atención la diferencia de términos con los que se refieren al grupo: adolescentes de la EFI o del proyecto Escaramujo (10), con conductas desajustadas/desviadas (6), transgresores de la ley en internamiento (9), en situación de exclusión social (3), y en situación de vulnerabilidad social (1).
2. La divulgación de resultados científicos
Con el tiempo fuimos aprendiendo que además de socializar internamente los resultados de nuestras investigaciones, también era importante socializarlos con otros. Inicialmente los Cuadernos de Comunicación Popular, de la editorial Caminos, y la revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina, de FLACSO-Cuba, fueron los espacios en que comenzamos la divulgación de nuestros artículos, pues eran lugares con los que además teníamos lazos emocionales y de compromiso político. Aprovechamos también cualquier espacio en el que nos invitaran para llevar nuestras ponencias, las que muchas veces, de forma intencional, alejábamos de cualquier protocolo académico.
La producción científica en este sentido se evidencia además en 45 ponencias y 17 artículos académicos, a los cuales se les aplicó el análisis de contenido. La mayoría de los textos: dan cuenta del quehacer metodológico del proyecto, constituyen reportes de investigación de temáticas específicas y se refieren a categorías relacionadas con la educomunicación popular. El resto versa sobre habilidades para la interacción social, la sistematización desde la EP, la función de la familia en la reinserción social de adolescentes de la EFI y los estigmas que sufren los adolescentes en situaciones de vulnerabilidad social.
En el caso de las ponencias el 64,4% (29) han sido presentados por estudiantes o profesionales de la Psicología, el 22,2% (10) de la Comunicación, el 4,5% (2) de la Pedagogía, en tanto un 8,9% (4) han sido equipos mixtos.

La publicación de artículos ha sido más equilibrada entre Comunicación, con un 41,2% (7) y Psicología con un 35,3% (6); además de un 23,5% (4) de artículos publicados de autores de ambas ciencias.

Solo 5 textos se acercan a una perspectiva multidisciplinar al interrelacionar contenidos y concepciones teóricas metodológicas de las disciplinas Psicología educativa, Psicología social y Comunicación e información para el desarrollo con otras teorías de desarrollo local. La mayoría de las ponencias tributan a las disciplinas de Psicología social, Psicología educativa y Comunicación e información para el desarrollo, en ese orden. No ocurre lo mismo con los artículos, pues aunque desde Psicología son más las investigaciones, han sido menos los esfuerzos o las posibilidades reales por divulgarlas mediante publicaciones de corte académico. La mayor producción en este sentido se ha realizado desde La Habana, con una única publicación desde Santiago de Cuba.
La mayoría se propone entre sus objetivos —aunque casi ninguno lo declara de forma explícita— reflejar resultados de investigaciones precedentes o actualizar categorías conceptuales emergentes del campo de la educomunicación.
Los autores más referenciados son Paulo Freire, Dasniel Olivera, Ismar De Oliveira, Adriana Puiggrós, Gabriel Kaplún, Mario Kaplún, Rodolfo Romero, Arleen Martínez, Laura Odriozola, Yanet LLanes y Pedro Moya, Norma Vasallo, José Luis Rebellato, Antonio Gramsci, Niurka González, Geisel García, Laura Domínguez, María Isabel Domínguez, María Isabel Romero, Raysa Portal, Oscar Jara, Elaine Morales, María Dolores Fernández, Monja Cáseres, Mara Fuentes, Cecilia Linares y Francisco Sierra.
Los conceptos más abordados han sido identidad, exclusión social, adolescentes transgresores, resiliencia, Educación Popular, participación, trabajo grupal o grupo y educomunicación.
De forma general no se observa una integración de teorías desde la interdisciplinariedad. En cambio, se constata el empleo correcto de una metodología cualitativa, procedimientos metodológicos flexibles y se mantiene la mirada de la adolescencia como una población que tiene sus peculiaridades psicosociales. Los núcleos temáticos están relacionados con la adolescencia, la identidad, la exclusión social, la resiliencia, la comunicación, la educación y la educomunicación. Priman resultados de investigaciones aplicadas en grupos específicos y prácticas concretas por encima de reflexiones teóricas, un rescate ético en la socialización de los resultados de la investigación que dejan bien claro los errores y los desaciertos durante la investigación, así como el uso pujante de un lenguaje instituyente que sustituye «muestra» por «participantes de la investigación» o incorpora a la redacción la perspectiva de género, por solo citar dos ejemplos.
3. Para debatir sobre adolescencias

Como parte de esta investigación también fueron analizados los programas académicos y las relatorías del evento Adolescer, creado por Escaramujo en 2015 y convocado anualmente.
La comunicación, la educación, los procesos de (re)inserción social en la adolescencia, la influencia —en esta etapa— de las nuevas tecnologías, y el género y la sexualidad, han sido los ejes temáticos de los cinco primeros certámenes que, con carácter anual, se han desarrollado en las facultades de Comunicación y Psicología en la Universidad de La Habana, la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad de Oriente y la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona.
Adolescer se concibe como un espacio que intenciona la reflexión y el debate, en torno a diferentes temas relacionados con la adolescencia. No solo se teoriza sobre el tema, sino que además se comparten experiencias que pueden servir como modelo para nuevos emprendimientos. Nos preocupamos por compartir conocimientos sobre la atención al adolescente y, por tanto, nos interesa la transformación de la sociedad en pos de una Cuba mejor.
El evento se propone generar un espacio donde especialistas, estudiantes y demás personas dedicadas al trabajo con adolescentes, puedan aprender sobre determinados temas y compartir sus experiencias sobre las problemáticas y características propias de la vida adolescente.
El principal reto que tiene ante sí dicho evento es elevar el rigor académico sin que esto implique renunciar al espacio participativo, dialógico y de creación colectiva que pretende ser. La idea no es solo debatir y compartir resultados de investigaciones, lo esencial es que todo ese intercambio derive en acciones concretas y de impacto. Adolescer es un espacio para debatir, pero aspiramos a un debate que implique y conlleve una transformación social.

Sistematizando desde la EP (a modo de conclusiones)
Como parte de la investigación, Escaramujo se ha propuesto en dos ocasiones realizar sistematizaciones desde la EP: la primera en 2012 —cuando solo existía un grupo de coordinadores en La Habana— y la segunda en 2015 —cuando ya estaban conformados los otros tres grupos en Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba—. Para ambos ejercicios se utilizaron como referentes teóricos y metodológicos autores como Oscar Jara, Rolando Bellido, Mario Flores, Tamara Roselló, el equipo de Educación Popular del Centro Memorial Martín Luther King (CMLK) en Cuba, y el colectivo costarricense Alforja.
Las diferentes prácticas investigativas analizadas en este artículo arrojan como fortalezas la magnitud de dichas prácticas y la diversidad en tanto sus modalidades: tesis, ponencias, artículos, eventos académicos y ejercicios de sistematización, etc. También evidencian la posibilidad de revisitar las teorías asumidas y formular otras con un enfoque interdisciplinar (aún incipiente).
Ha predominado una metodología cualitativa, y se ha hecho un uso acertado de la IAP y la etnografía como métodos de investigación. Destacan además la variedad de procedimientos metodológicos, el desarrollo de un pensamiento crítico —desde Comunicación, Psicología, Sociología, Pedagogía— y una práctica investigativa que tributa a la praxis social, la transforma y la hace suya.
También se identifican como fortalezas el número considerable de tesis de licenciatura, maestrías, proyectos de doctorado, artículos publicados y ponencias presentadas en eventos nacionales e internacionales; la salida investigativa que contribuye a la formación profesional de estudiantes y profesores, la investigación realizada desde Psicología, con mayor fuerza en la Universidad de Oriente y La Habana y la producción académica mediante artículos y ponencias desde Comunicación, con mayor fuerza en La Habana.
La creación, desarrollo y consolidación de Adolescer, el análisis de cuestiones teóricas que son legitimadas desde nuestras prácticas, la aplicación de la comunicación desde todas sus dimensiones, la visibilización de los resultados del proyecto en el espacio público, la motivación lograda desde asignaturas que tradicionalmente no son las más atractivas para los estudiantes, la validación en la academia, a nivel metodológico, de los resultados obtenidos; y la flexibilidad metodológica de informes adecuados a las experiencias prácticas y que rescatan coherentemente la construcción colectiva del conocimiento, han contribuido a la revitalización de la función social de la universidad y su papel en la comunidad.
En este sentido el haber desarrollado sistematizaciones desde la EP que constituyeron procesos constructores de identidades y sentidos, contribuyeron a la unidad entre los actores involucrados y a la concreción de propuestas que permitieron continuidad en los procesos educomunicativos y ofrecieron aportes a la teoría y práctica de dichos procesos.
También estos ejercicios sistematizadores permitieron detectar algunas debilidades de la práctica investigativa. Entre ellas la incipiente visión transdisciplinar entre Psicología y Comunicación, y reconocimiento colectivo y consciente de la necesidad de prácticas interdisciplinares con ciencias médicas, pedagógicas, sociológicas; la ausencia de investigaciones sobre impacto del proyecto en estudiantes universitarios que se desempeñan como coordinadores; y la manera en la que elegimos el tema a investigar, pues no se tiene un banco de problemas científicos. La mayoría de las veces los temas de tesis emergen de las necesidades individuales o intereses investigativos de quienes coordinan y casi nunca de problemáticas propias de los adolescentes con los que se comparte la experiencia.
Pese al gran flujo investigativo, se aprecia la ausencia de una sistematización de los resultados obtenidos —en ninguna de las facultades está concebido Escaramujo o los procesos educomunicativos dentro de las líneas de investigación. En la mayoría de los casos, los resultados no se utilizan para enriquecer la práctica. Tampoco existen maneras diferentes de hacer teoría, al menos en los artículos científicos. Nos falta creatividad e interdisciplinariedad. En ocasiones priorizamos los intereses individuales de investigación, ante que los colectivos, y otras veces no se visibilizan muchas de las investigaciones y quedan engavetados los informes. Además, ha dejado de ser novedoso para la investigación en Comunicación Social los talleres como los que se realizan desde Escaramujo y han comenzado a ser más atractivos, para los estudiantes, otros temas de la malla curricular.
En un futuro tendríamos que apostar por realizar verdaderas investigaciones transdisciplinares, entre Comunicación y Psicología, vincular la investigación más científica de Adolescer con la práctica de Escaramujo, y lograr mayor implicación del claustro de profesores de Comunicación, Periodismo y Ciencias Médicas, como sí ocurre con los profesores de Psicología.
Aprendizajes para compartir (a modo de recomendaciones)
A continuación compartimos algunas recomendaciones que creemos útil es para la práctica investigativa en el área de la educomunicación popular:
- Concebir seis etapas para la investigaciones que incluyan talleres educomunicativos: 1) Investigación teórica preliminar —que continúa de forma transversal en el resto de las etapas—, 2) Diagnóstico participativo y diseño preliminar de los talleres, 3) Realización de talleres, 4) Evaluación desde el grupo y la coordinación, 5) Presentación de los resultados al grupo y 6) Socialización de resultados ante tribunales o mediante artículos, ponencias en eventos, etc.
- Utilizar la definición de «procesos», en vez de «proyectos» —como se ha hecho en múltiples ocasiones—, puesto que proyecto implicaría cierto grado de periodización en las prácticas y probable institucionalización o autoconceptualización del mismo.
- Utilizar la IAP como método por excelencia de las investigaciones que se inscriban en el área de la educomunicación popular, por ser un método que promueve las transformaciones sociales y políticas, motiva la formación de sujetos autónomos con una conciencia crítica, lleva a los sujetos a tomar el poder de acciones sociales colectivas y puede lograr el bienestar material y espiritual de sus participantes.
- Ser transparentes durante la escritura del informe de investigación y dar cuenta de los tropiezos, logros, mediaciones, etc.; de esta forma hacemos verdadero énfasis en el proceso más que en el resultado.
- La flexibilidad a la hora de presentar el informe escrito debe ser una constante pero no debe utilizarse únicamente por la motivación de transgredir el orden formal. El capítulo metodológico puede estar incluido en la introducción, el referencial podría ubicarse antes del capítulo teórico o como parte de los resultados, la propuesta metodológica de los talleres puede ser parte del capítulo metodológico o de los resultados en dependencia de cuándo, por qué y con qué fin hayan sido concebidos. Eso sí, cualesquiera de estas licencias debe emplearse únicamente cuando la lógica de la investigación así lo amerite y sobre todo para que los lectores puedan comprender de una mejor manera el curso de los acontecimientos seguido por los autores.
- Puede permitirse desde el punto de vista metodológico otras licencias como la de no declarar muestra y unidad de análisis, y en cambio utilizar otros términos como el de grupo, participantes en el proceso, protagonistas de la investigación, etc.
- Se debe intentar compartir los resultados del informe escrito con los participantes al igual que se hizo durante todo el sistema de talleres. Y aunque se sobreentiende —y así se exige en los ámbitos más formales del campo académico— que los resultados deben ser redactados por el autor, se aconseja compartir los mismos con el grupo, discutirlos, hacerle modificaciones y de ser posible construir conclusiones y recomendaciones de conjunto con este. También se sugiere dar testimonio de ese proceso, en páginas anexas a los resultados, para compartir esta transparente experiencia con los lectores.
Bibliografía
-Carlos Núñez: Educar para transformar y transformar para educar, Editorial Caminos, La Habana, 2006.
-Carlos Torres: “Grandezas y miserias de la educación latinoamericana del siglo veinte”, en Paulo Freire y la agenda de la educación latinoamericana en el siglo XXI, CLACSO, Buenos Aires, 2001.
-Geisel García: “Participación bajo palabra. Un estudio de las prácticas comunicativas que sustentan la participación popular en espacios de poder local”, Tesis de Maestría en Comunicación Social, Universidad de La Habana, 2007.
-Marlen Berrio: “Retazos de amor a contracorriente. Propuesta de Campaña de Comunicación por el 5to. aniversario del Proyecto Escaramujo”, Tesis de licenciatura en Comunicación Social, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, 2015.
-Mónica Lezcano: “Allá… donde muy lejos”, Tesis de licenciatura en Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, 2018.
-Niurka González: “Educación para la Comunicación. Experiencias en instituciones de los ámbitos académico, mediático y comunitario”, Tesis de Maestría en Comunicación Social, Universidad de La Habana, 2013.
-Pablo Ramos: “Educación para la Comunicación”, en Comunicación y Educación Popular. Selección de lecturas, Editorial Caminos, La Habana, 2004.
-Rayza Portal y Milena Recio: Comunicación y comunidad, Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.
-Rodolfo Romero: “La ruta del Escaramujo. Sistematización de experiencias educomunicativas para el desarrollo local”, Tesis de Maestría en Desarrollo Social, Facultad de Ciencias Sociales (Flacso-Cuba), Universidad de La Habana, 2013.
Nota:
[1] Creado en 2010, se coordina desde la Facultad de Comunicación de La Universidad de La Habana y participan estudiantes, profesores y egresados de ocho carreras universitarias en siete facultades del país: Comunicación Social, Periodismo, Sociología y Psicología (en la Universidad de La Habana), Ciencias Sociales y Humanísticas y Ciencias de la Educación (Universidad de Ciencias Pedagógicas «Enrique José Varona»), Lenguas y Comunicación (Universidad de Camagüey), Ciencias Médicas (en Universidad de Ciencias Médicas Holguín) y Ciencias Sociales (en la Universidad de Oriente). Tiene como objetivo general contribuir al desarrollo psicosocial de niñas, niños y adolescentes en Cuba, fundamentalmente en aquellos y aquellas que viven en condiciones de vulnerabilidad social, a partir de una práctica educomunicativa interdisciplinar gestionada desde el ámbito universitario y concebida desde las concepciones y metodologías de la Educación Popular.