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La búsqueda de aceptación

Por Melani Bárbara Cedeño Fonseca, adolescente del taller de periodismo adolescente de Escaramujo en colaboración con la revista Pionero.

Imagen tomada de la web

Henry y Daniel eran mejores amigos desde pequeños. Siempre iban y regresaban juntos de la escuela. Pasaban las tardes en el parque y nunca se separaban. Esta cercanía provocó que, con el paso del tiempo, Daniel experimentara sentimientos amorosos hacia Henry. Sin embargo, hubo un problema: Daniel sabía que su amigo no le correspondía y temía perder la amistad si se lo contaba. Además, se sentía presionado por no cumplir con las expectativas de sus amigos

Según la estudiante de Psicología Laura Sofía Ferreiro Valdés, cada vez es más común que las personas comprendan las presiones que enfrentan los adolescentes homosexuales, como el discurso de odio, el acoso y el aislamiento. Sin embargo, no todos son conscientes de la fuerza que la comunidad ejerce sobre los jóvenes para que actúen de una manera determinada y del impacto que esto tiene en su salud mental.

Entender y abordar la magnitud de este problema es fundamental para proteger el bienestar integral de los adolescentes y ayudarlos a desarrollar herramientas que les permitan manejar de forma saludable los conflictos sociales que enfrentan.

Imagen tomada de la web

La presión social es la influencia ejercida entre personas de un mismo grupo social. También es el término utilizado para describir el efecto que dicha influencia tiene sobre una persona para que se adapte a los estándares colectivos y obtenga aceptación.

Con mucha frecuencia, la presión social recibe una connotación negativa, pero no siempre es perjudicial. Aprender normas aceptables es un aspecto positivo de la socialización.

Según la asociación Anda CONMIGO, de España, Chile y México, la presión social puede hacer que cambie radicalmente la opinión de la persona que la sufre, provocando que llegue a modificar su imagen personal, adopte actitudes dañinas hacia otros y participe en actividades riesgosas solo para ser aceptada por los demás.

Cuando las personas se sienten socialmente presionadas también suelen tener dificultades emocionales como ansiedad, tristeza o baja autoestima, lo cual conlleva a sufrir conflictos internos o aislamiento social.

Cada adolescente tiene derecho a elegir y descubrir sus preferencias sexuales sin ser juzgado. Para esto se han creado campañas, organizaciones y charlas, entre otras actividades, con el objetivo de concientizar a la población de que la preferencia sexual de las personas no es motivo de exclusión.

La presión social no debe ser ejercida ni recibida por ninguna persona. Los padres y familiares de los adolescentes deben informarse sobre estos temas y aconsejarlos de la mejor manera.

Imagen tomada de la web

Aspirando a una educación en derechos

Entrevista a Lisy Jorge Mendez, oficial de protección de Unicef Cuba

Por Melani Bárbara Cedeño Fonseca, adolescente del taller de periodismo adolescente de Escaramujo en colaboración con la revista Pionero.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE QUE LOS ADOLESCENTES CONOZCAMOS NUESTROS DERECHOS?

En Cuba se están haciendo nuevas leyes que buscan proteger mejor a la infancia y la adolescencia. Primero se cambió la Constitución, luego se aprobó el nuevo Código de las Familias, y ahora se está trabajando en una nueva ley especial para niñas, niños y adolescentes. Este es un momento muy importante para hablar de sus derechos, para que todas y todos podamos entenderlos mejor, y para que ustedes sean reconocidos como personas con voz propia, con ideas, necesidades y derechos que deben respetarse siempre.

¿CÓMO LLEGAN ESTOS DERECHOS A LOS ADOLESCENTES?

Existen instituciones que tienen un papel muy importante en enseñar y defender los derechos de las infancias y las adolescencias. Por ejemplo, las escuelas, que los acompañan en su formación; el sistema de justicia, que debe protegerlos cuando hay un problema; y los medios de comunicación, que los ayudan a que toda la sociedad conozca sus derechos. También hay otras personas y organizaciones que pueden apoyar mucho: las universidades, los gobiernos locales, las comunidades, las organizaciones estudiantiles, y por supuesto, las familias. Todos tenemos una parte en este compromiso.

¿QUÉ ES EDUCAR EN DERECHOS?

La educación en derechos es aprender cuáles son los derechos que tienen todas las niñas, los niños y los adolescentes. También es aprender cómo pueden usarlos en su vida diaria, cómo defenderlos y cómo respetar los derechos de las demas personas. Pero no solo es importante que ustedes los conozcan, también las personas adultas tenemos que aprenderlos bien, para poder protegerlos, acompañarlos y tomar decisiones pensando siempre en su bienestar.

¿CÓMO CONTRIBUYE UNICEF A GARANTIZAR ESTA EDUCACIÓN EN DERECHOS?

UNICEF trabaja en todo el mundo para proteger los derechos de cada niño, niña y adolescente. En Cuba, desde hace más de 10 años, apoyamos una iniciativa llamada Por un mundo al derecho, junto al Ministerio de Justicia, que difunde información para que la sociedad conozca estos derechos y los ponga en práctica. Además, todo lo que hacemos en salud, educación y protección ayuda a que más personas conozcan y defiendan los derechos de niños, niñas y adolescentes.

¿CÓMO EL CONOCIMIENTO Y EJERCICIO DE SUS DERECHOS —A PARTIR DEL NUEVO CÓDIGO- PUEDE TRANSFORMAR LA VIDA DE UN ADOLESCENTE Y SU ENTORNO?

Aunque el Código de Niñez, Adolescencias y Juventudes todavia no se ha aprobado, ha servido para algo muy importante: que niñas, niños y adolescentes participen y den su opinión. Sus voces fueron escuchadas en las consultas que se hicieron en las escuelas. Esta ley, una vez que exista, servirá para que toda la sociedad tenga claro que ustedes son ciudadanos con derechos. También ayudará a que todos —padres, maestros, jueces, medios de comunicación- tengamos un lenguaje común para hablar de lo que ustedes necesitan para crecer felices, seguros y con derechos.

¿QUÉ HACER PARA QUE REALMENTE SE APLIQUE?

Para que esta ley no se quede solo escrita, sino que se cumpla en la vida real, hay varias cosas importantes que podemos hacer. Primero, explicar sus contenidos de forma clara y sencilla, con materiales amigables para ustedes y también para los adultos. Segundo, enseñar el Código en las universidades y en las carreras donde se forman las personas que trabajan con niñas, niños y adolescentes: como en Derecho, Psicologia, Pedagogia, entre otros. También es necesario capacitar a maestras, jueces, médicos, periodistas y familias. Y algo muy importante: seguir escuchando sus voces, porque ustedes tienen mucho que decir y aportar.

Lazos especiales para educar

Por: Lizabet García Romero

El crecimiento profesional y la prosperidad comienzan a dar sus pasos cuando los especialistas se trazan un punto de paertida con objetivos claros y sueños infinitos. Ese es el caso de la Ms. C Ileana Alea Castillo, actual profesora de Psicología de la Universidad de Oriente. Hoy nos cuenta, cómo su camino se dirigió a prestarle ayuda a los adolescentes que se encuentran en la Escuela de Formación Integral (EFI) de Santiago de Cuba y la experiencia que le ha aportado su elección.

¿Cómo comenzó su vínculo con la Escuela de Formación Integral?

Su primera impresión al iniciar la labor vinculada al centro

¿Cómo es el entorno de la EFI para los muchachos?

¿En qué consiste el trabajo que realiza en la EFI?

El principal aprendizaje que le ha aportado su profesión en el desempeño con estos muchachos…

La más grave de las acciones

Por Lizabet García Romero

Se revolucionan los pensamientos cuando se considera que un adolescente o niño, puede cometer un acto tan grave como un asesinato, pero sí, ocurre. ¿Esa será la única alternativa que esas criaturas encuentran para escapar de una vez por todas del sufrimiento que los tortura?

Es inevitable que estos muchachos cumplan con una especie de sanción donde se les eduque y se les haga entender que esa no es la vía correcta para resolver las situaciones que atravesaron, no existe justificación para terminar con la vida de otra persona, por mucho daño que les haya hecho.

Para dictar la medida y la manera en que se manejará el caso se tiene en cuenta otros elementos como el comportamiento de los muchachos. Se analizan para explorar todas las aristas de su conducta, independientemente del delito que cometió.

Dayana resalta que la mayoría de los muchachos que han cometido asesinato, no son los más malos. No tienen comportamiento agravado, ni afectaciones en sus áreas de relación y muchos tienen los procesos cognitivos conservados.

Quizás las situaciones los desbordaron y el colapso los llevó por un camino equivocado, que en su momento creyeron única solución para enfrentar una realidad insostenible, aunque eso representara acabar con una vida humana. 

Eso es trabajo del CEAOM

Por: Lizabet García Romero

Tres años atrás, una joven indecisa valoraba cuál sería la mejor opción para definir su futuro laboral. Estudiaba psicología y solo sabía que le gustaba el trabajo con niños y adolescentes para encontrar la manera de ayudarlos.

Hoy, es Psicóloga Oficial Evaluadora del CEAOM (Centro de Evaluación, Análisis y Orientación de Menores) y ha atendido alrededor de 180 casos. Su nombre es Dayana Morejón Tur y hoy nos cuenta sobre su trabajo en esa institución.

Channely

Por: Lizabet García Romero

El hogar de niños sin amparo familiar está revuelto, una bronca entre dos adolescentes rompió la tranquilidad. Entre gritos y revuelo llegan los responsables del cuidado de los muchachos para enterarse de lo sucedido y resolver inmediatamente la situación.

Channely me sacó una tijera con punta, para darme una puñalada. - Fue la primera respuesta de una de las adolescentes protagonistas del altercado.

Tras un proceso de investigación, donde se conversa con los niños que fueron testigos de la discrepancia, afirman que sí, que la adolescente decía la verdad, Channely llora, alegando que es mentira. Finalmente…

El destino de Channely, fue ingresar en la Escuela de Formación Integral José Martí, tras un exhaustivo proceso de tramitación e investigaciones. ¿La otra adolescente? Poco tiempo después terminó haciendole compañía.

En ocasiones, las peores situaciones son las que hacen escarmentar, quizás Channely decidió que ya era momento de hacer un cambio en su vida, y para ello debía comenzar por su conducta.

Con vocación de educar, y de comunicar

Por Yohana Lezcano

Hablar de adolescencia en Cuba siempre será un tema pertinente. Más aún si se hace desde la experiencia de una década de trabajo emprendido con aquellas personas en situación de vulnerabilidad social, y bajo el amparo de una praxis universitaria transdiciplinar que ha dado vida a un proyecto como Escaramujo.

Este texto se ofrece como testimonio de jóvenes estudiantes y profesores de facultades de Comunicación, Psicología, Pedagogía y Ciencias médicas que se han propuesto producir teoría sobre una práctica educativa que llama a la conformación de pensamiento crítico, que invita a (re)configurar proyectos de vida con bases inclusivas, solidarias, justas, dialógicas, participativas.

Entretejer el discurso de cada autor y autora desde la defensa de una categoría como la educomunicación popular, o sea, una mirada a la comunicación no solo como dinamizadora del aprendizaje, sino como esencia para la transformación, sustentada en la filosofía y práctica liberadora de la Educación Popular, convierte a esta compilación en un paso importante en el camino por consolidar ese campo de estudios como un andar teórico y metodológico significativo en la universidad cubana actual.

Uno de los mayores valores que, a mi juicio, posee este texto es dar cuenta en todo momento de la riqueza, siempre desafiante, de propiciar espacios de trabajo con adolescentes, donde bajo la premisa de no utilizar mecanismos autoritarios se logre la concertación, el respeto mutuo, la disciplina, el aprendizaje divertido pero intencionado. En ese sentido, cada artículo del volumen da fe de una práctica comprometida, honesta, que reconoce errores, los asume como aprendizajes y los comparte con otras personas.

En ese empeño, el libro, como el propio proyecto Escaramujo, visibiliza y posiciona a la Educación Popular como una de las alternativas más ricas para el diálogo con ese grupo etario, porque invita a construir un sentido de colectividad que no renuncia a lo individual. Además, permite recuperar de sus experiencias las vivencias positivas que les hagan luchar permanentemente por ser útiles para sí mismos, para su familia y para la sociedad toda.

Este recurso resulta esencial en la generación de procesos educativos cuyos protagonistas sufren sobre sí las más variadas formas de marginación social. Por ello, la mayor parte de las experiencias de Escaramujo, de la cual da cuenta también el texto que nos ocupa, transcurre en las Escuelas de Formación Integral (EFI), instituciones regidas por los Ministerios de Educación y del Interior como parte del amplio Sistema de Atención a Menores en Cuba.

Varios de los artículos reflexionan sobre los modelos educativos que confluyen en estas escuelas a las que llegan adolescentes que «incurren en actos antisociales de elevada peligrosidad o en hechos tipificados como delitos» o aquellos «que presenten conductas desajustadas durante su atención en las escuelas especiales regidas por el Ministerio de Educación (MINED)».

Muchas de las ideas sistematizadas en Escaramujo: De la rosa y de la mar. Realidades diversas de adolescentes en Cuba son resultados de tesis de licenciatura y maestría en varios centros de altos estudios del país. De tal forma, se logra dialogar con categorías como adolescencia, exclusión social, resiliencia, transgresión de la ley, entre otras.

Si bien este dato nos hace comprender la profundidad en el tratamiento de la mayoría de los temas, sobre todo en las condicionantes socio-psicológicas, contextuales, que influyen en las historias de estos adolescentes y los mecanismos para intentar salirse del destino marcado para quienes han sufrido situaciones de violencia extrema; por otra parte, no escapa, en la mayoría de los trabajos que componen el volumen, de un lenguaje un tanto formal, propio de los ejercicios académicos.

Contar con cerca de 250 asientos bibliográficos —aunque en esta edición solo se incluyen los 98 citados— que abren puertas para profundizar en el tema y explorar otros caminos afines, destaca entre los valores del libro.

En resumen, el texto se hace necesario para comprender la variopinta realidad de adolescentes a veces invisibilizados, y los esfuerzos estatales y no gubernamentales en varias provincias del país por contribuir a procesos de formación que permitan demostrar que existen otras maneras de relacionarse, fundamentadas en el respeto a la dignidad de los seres humanos.

Es un libro útil para quienes sienten la vocación de educar y contribuir a la creación y consolidación de políticas públicas que defiendan los derechos de la niñez y la adolescencia, que respondan ante sus necesidades y expectativas reales, reconociéndoles como actores de cambio y no solo como víctimas o victimarios. Lograr que la existencia de estos espacios de diálogo y concientización no sean excepción, sino regla, es uno de los retos que deja entrever este texto.

En ese sentido, se suma a la apuesta por un entono educativo visto cada vez más desde la inter y la transdisciplinariedad, en el que confluyan armónicamente la familia, la escuela, los medios de comunicación, las organizaciones de masas y la comunidad toda.

Proyecto Escaramujo: 10 años de acciones que cuentan

Educación y comunicación pueden hacer milagros humanos si se unen. Jóvenes universitarios de distintas disciplinas en cuatro provincias del país lo han vivido en carne propia durante estos últimos 10 años.

Por Lisandra Ronquillo Urgellés
Tomado de revista Alma Mater

Lo que el 10 de enero de 2010 inició en La Habana como un primer taller de comunicación audiovisual, en la Escuela de Formación Integral (EFI) José Martí, se convirtió en un proyecto universitario nacional que busca contribuir, a través de procesos educomunicativos, al desarrollo psicosocial de niñas, niños y adolescentes en Cuba, fundamentalmente en aquellos que viven en condiciones de vulnerabilidad social.

Escaramujo comenzó siendo apenas un sueño de algunos estudiantes de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Por él han transitado cerca de 155 estudiantes y profesores de distintas disciplinas de las ciencias sociales, pedagógicas y médicas de cuatro provincias del país: La Habana, Camagüey, Santiago de Cuba y Holguín.

La posibilidad del cambio

Escaramujo se caracteriza por el mestizaje de distintas corrientes como la Comunicación para el Desarrollo, la Educación Popular, la Pedagogía Crítica, la Sociología de la educación y la Psicología Social y Educativa. Los estudiantes y profesores que se han sumado al proyecto no sólo han contribuido a la transformación social de disímiles espacios escolares, como las EFI, secundarias básicas y preuniversitarios, sino que también han incluido estos temas en las agendas académicas de distintas universidades del país.

«Los talleres audiovisuales son realmente un pretexto. Empezamos con mostrarles cortos, teleplays, animados, todos con temáticas relativas a la empatía, el entramado barrio-familia-escuela, etc… Luego los animamos a contar historias con dibujos, fotos u otros medios de expresión. Pero el objetivo principal es que esas historias salgan de sus experiencias, para que, viéndolas así, en tercera persona, les hagan pensar», comenta Amanda Tamayo, egresada de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y quién ha impartido talleres en escuelas de conducta.

La actual periodista del semanario Adelante confiesa haber interactuado y aprendido con distintos tipos de adolescentes: «Conocí muchachos sensibles, muchachos que desconfiaban de nosotros, otros muy faltos de cariño, o violentos, o muy graciosos, confianzudos, distantes, inteligentísimos, un poco mentirosos. Existen muchos prejuicios al respecto, pero la triste realidad es que muchos de esos niños están mejor ahí que en sus casas. Es una escuela cuya rutina es bastante apegada al estilo de vida militar, pero no dista tanto de una escuela normal. Tienen clases, hacen deportes, comen tres veces al día, más reciben meriendas. Allí tienen enfermería, recreación una vez al mes, visitas familiares».

Ervin Rueda Rivera, graduado de psicología de la Universidad de Oriente considera que son diversas las vías mediante las cuales se puede ayudar a cambiar las realidades de estos adolescentes y sus familias.

«Muchos son los enfoques y métodos que permiten ahondar en sus problemáticas y permitirles, desde una visión más integradora y crítica de las mismas, una solución a sus dificultades situacionales de cierta manera — afirma—.  Claro que también son disímiles las barreras que en ciertos momentos dificultan un avance favorable para ellos, y es ahí donde se debe ofrecer el mayor esfuerzo de apoyo profesional, con el objetivo de mostrarles a estos jóvenes y sus familias las capacidades, habilidades y herramientas propias para seguir adelante».

En 2011, luego de la primera formación de universitarios, participaron en el proyecto 18 estudiantes y profesores pertenecientes a las carreras de Comunicación Social y Periodismo. Posteriormente se sumaron otras disciplinas como Psicología, Pedagogía, Ciencias Médicas, Sociología y Derecho.

 

En una entrevista anterior, publicada en el blog del proyecto, el holguinero David Guach elogiaba la experiencia transformadora que constituyó pertenecer a Escaramujo:

Ir a la EFI por vez primera y luego hacerme asiduo a las barriadas holguineras de las que salen estos chicos, me ayudó a crecer muchísimo. Primeramente, me hizo consciente de una realidad de la sociedad cubana que hasta ese entonces ignoraba, una realidad muy dura y triste. Descubrir aquellas historias tremendas e intentar vivirlas en mi mente, me cambió mucho. Me tuve que preparar en Psicología de la adolescencia, en manejo de adicciones, en drogas ilegales, en enfermedades de transmisión sexual y otros temas que compiten en las ramas de las Ciencias Médicas; y de paso devorar las selecciones de lecturas de Educación Popular, género y otros temas que sustraje del Centro Martin Luther King. Ha sido toda una epopeya, considerando que la Medicina no me deja tiempo para casi nada más. En lo personal el bien se multiplicó. Aprendí a abrir mi baúl de secretos con la gente, a ser mucho más sociable, a hablar frente a un público y, más importante aún, aprendí a transmitir mi mensaje, y que nadie se quedara bota´o.

En 2018 el proyecto se incorporó al Programa Nacional de Educación del CITMA y en 2019 recibió el Premio de la Universidad de La Habana por la Investigación Científica y Tecnológica y la Innovación al Resultado de mayor aporte a la Educación.

Transformar desde la academia las realidades adolescentes

Hasta la actualidad se han beneficiado 668 adolescentes de las EFI, secundarias básicas y otros vinculados a talleres de formación en producción comunicativa. Estos no solamente han formado parte de estos espacios como simples participantes, sino que también han llegado a generar contenidos audiovisuales.  Los estudiantes de las escuelas de conducta han realizado cerca de 27 audiovisuales.

Fragmento del guion del cortometraje Escaramujo, escrito por Xuan Linh.

Escaramujo pertenece a la Red de Educadoras y Educadores Populares, a la Plataforma UNIAL y a la Plataforma de Articulación Juvenil del centro Oscar Arnulfo Romero. Ha trabajado en estrecho vínculo con el Centro Memorial Martin Luther King y el Centro de Intercambio y Referencia de Iniciativa Comunitaria (CIERIC).

Además, organiza anualmente, desde febrero de 2015, el evento académico Adolescer, un espacio sobre adolescencias en Cuba creado ante la necesidad de compartir con otros un debate científico y académico sobre las situaciones conflictuales a las que se enfrentan en ese período de sus vidas.

Este evento es una expresión viva de los principios del proyecto, su capacidad de articulación y potencialidades para reflexionar sobre las prácticas que conectan la vida, en este caso la academia con la sociedad. De algún modo ha servido como puente para enriquecer las prácticas, los aprendizajes y el conocimiento acumulado sobre los jóvenes y adolescentes.

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Para Dasniel Olivera Pérez, Escaramujo ha puesto en práctica concepciones de diálogo de saberes y construcción de conocimientos transgresoras y revolucionarias. «A veces pienso, que el mayor bien que ha hecho el proyecto no es solamente en relación con los adolescentes y jóvenes que han cometido hechos que la ley tipifica como delitos, o con las educadoras y los educadores de las Escuelas Integrales de Formación; sino a los jóvenes que han coordinado y/o facilitado los procesos, quienes han reconstituido y diversificado sus cosmovisiones de la sociedad cubana».

De acuerdo a la ponencia «La práctica educomunicativa del proyecto Escaramujo: su dimensión investigativa», expuesta por Rodolfo Romero Reyes en el X Encuentro internacional de investigadores y estudiosos de la información y la comunicación (ICOM 2019), las investigaciones del proyecto inician desde la carrera de Periodismo (2010) y tienen su continuidad inmediata en Comunicación Social (2013, 2014, 2015).

«La mayoría se adscriben a las disciplinas Comunicación e información para el desarrollo, aunque también se han realizado desde Comunicación institucional y Periodismo Audiovisual. Por su parte, los estudiantes de Psicología, aunque se vinculan al proyecto desde 2012, no es hasta 2015 que comienzan a desarrollar investigaciones desde esa rama de las ciencias sociales, mayoritariamente desde las disciplinas de Psicología educativa y Psicología social.  Son ellos quienes han logrado mayor sistematicidad (2015, 2016, 2017, 2018) y cantidad de tesis defendidas que en el resto de las carreras», expuso Rodolfo, quien además figura como fundador del proyecto.

«Escaramujo se constituye fundamentalmente en una plataforma metodológica. Los universitarios entonces deben formarse en la concepción de Escaramujo y articular sus necesidades docentes o investigativas a las lógicas de los talleres. Eso es todo un reto profesional, pues implica aprender a usar la investigación como medio y no como un fin en sí mismo. Eso significa que hacen más de lo que les toca, terminan conectados de tal modo que siguen formando parte del proyecto, incluso, después que culminan la tesis», así lo corrobora Ana Hernández Martín, profesora de la Facultad de Psicología de la UH, uno de los espacios más destacados en la investigación académica sobre realidades adolescentes.

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La licenciada en Psicología Juliette Ortiz resalta la diferencia de tratar con adolescentes provenientes de las EFI y los de las escuelas secundarias básicas o preuniversitarios. «La experiencia es diferente, al ser distinto el contexto, entre otros elementos igualmente importantes. Pero el hecho de no estar en esas escuelas, de no estar en un proceso de internamiento, quizás pueda jugar un poco en contra de la dinámica de los encuentros, porque ya no solo depende de que estén en la institución escolar y de que accedan participar de la experiencia, sino también de otras cuestiones que tienen que ver con sus dinámicas cotidianas del barrio, de sus amigos, de la familia, de sus propios intereses, de cuánto puedan conectarse en los encuentros. Yo creo que, en ese sentido, demanda más de nosotros como proyecto, porque tenemos que tratar de motivarlos aún más, de conectarlos más con todos estos procesos; siempre, por supuesto, con la misma responsabilidad, compromiso, ética y respeto.

El proyecto Escaramujo tiene a la Educación Popular (EP) como uno de los pilares básicos en el trabajo con estos adolescentes porque permite incidir sobre procesos que tradicionalmente no se abordan. Utilizarla, brinda la posibilidad de acceder a sus historias de vidas, desde una mirada diferente, crítica. Además, permite impulsar la participación de los mismos durante todo el proceso, el trabajo en equipo, la confianza en el otro, las habilidades comunicativas, la capacidad de resiliencia, las aspiraciones futuras, entre otros elementos que hacen expedita la transformación social.

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FIN

Escaramujo y la investigación de la resiliencia adolescente

Contribuir al desarrollo psicosocial de niñas, niños y adolescentes en Cuba es la intención fundamental de este proyecto que ha hecho del arte de preguntar y preguntarse sobre el mundo circundante, una herramienta para transformar las realidades sociales. La investigación ha sido otra de sus fortalezas durante sus ya casi 10 años de existencia.

Por Lisandra Ronquillo

Tomado de revista Alma Mater

Desde su fundación, el 10 de enero de 2010, el proyecto universitario Escaramujo busca, a través de la metodología de la Educación Popular, no solo contribuir a la transformación del entorno social de los adolescentes, sino también otorgarles las herramientas necesarias para liderar ellos mismos el cambio en su perspectiva de vida, sus círculos de amistades y el barrio.

Si bien en los 61 talleres impartidos por jóvenes universitarios en Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, no ha aparecido la varita mágica que hace desaparecer las contradicciones y estereotipos a los que se enfrentan los adolescentes, Escaramujo ha logrado sumar a sus espacios educativos a más de 688 muchachas y muchachos de Escuelas de Formación Integral, secundarias básicas y preuniversitarios.

Este proyecto, que combina las capacidades de distintas disciplinas como la Psicología, el Periodismo, la Medicina, el Derecho, la Pedagogía y la Sociología, también ha devenido espacio de investigación académica e intercambio de saberes colectivos que impulsan el estudio de estas realidades.

Así lo corrobora la profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, Ana Hernández Martín: «El proyecto se constituye fundamentalmente en una plataforma metodológica. Los universitarios entonces deben formarse en la concepción de Escaramujo y articular sus necesidades docentes o investigativas a las lógicas de los talleres. Eso es todo un reto profesional pues implica aprender a usar la investigación como medio y no como un fin en sí mismo. Eso por tanto significa que hacen más que lo que les toca,terminan conectados de tal modo que siguen formando parte del proyecto, incluso, después que culminan la tesis».

Su ingreso a Escaramujo fue totalmente intencional. Para el año 2014, Ana buscaba trabajar con adolescentes transgresores para poder desarrollar su práctica profesional en concordancia con la actividad docente.

Juliette a la izquierda y Ana a la derecha, durante uno de los debates acerca de la investigación en Escaramujo. Ciego de Ávila, 2015.

«Son muchas las causas por las que un adolescente ingresa a una Escuela de Formación Integral — de conducta — , fundamentalmente la de ser portadores de una herencia social marcada por una inclusión desigual en sus espacios de socialización, dado por relaciones disfuncionales. Un acumulado de carencias afectivas importante en el ámbito familiar y educativo, naturalización de prácticas, conductas antisociales y delictivas en su vida cotidiana facilitan la expresión de valores y comportamientos aparentemente legitimados en la sociedad, pero con contenidos distorsionados normativamente. Ellos dicen ser valientes, pero eso significa no tener miedo a nada, ni límites para mostrar su hombría. Son leales y, en nombre de esa lealtad, cometen hechos delictivos y son encubiertos por la familia o los amigos».

De acuerdo a la ponencia La práctica educomunicativa del proyecto Escaramujo: su dimensión investigativa, expuesta por Rodolfo Romero Reyes en el X Encuentro internacional de investigadores y estudiosos de la información y la comunicación (ICOM 2019), las investigaciones del proyecto inician desde la carrera de Periodismo (2010) y tienen su continuidad inmediata en Comunicación Social (2013, 2014, 2015). «La mayoría se adscriben a las disciplinas Comunicación e información para el desarrollo, aunque también se han realizado desde Comunicación institucional y Periodismo Audiovisual. Por su parte, los estudiantes de Psicología, aunque se vinculan al proyecto desde 2012, no es hasta 2015 que comienzan a desarrollar investigaciones desde esa rama de las ciencias sociales, mayoritariamente desde las disciplinas de Psicología educativa y Psicología social. Sin embargo, son ellos quienes han logrado mayor sistematicidad (2015, 2016, 2017, 2018) y cantidad de tesis defendidas que en el resto de las carreras».

Para Ana Hernández Martín existe más trabajo realizado invisibilizado que reconocido.«Al menos en un inicio desde mi facultad no siempre hubo un reconocimiento, se veía más el cuestionamiento hacia la ausencia de una investigación tradicional con categorías “puramente” psicológicas. Pero en los últimos años ha ido cambiando la percepción. En Escaramujo se reconoce un trabajo profesional, científico, a estudiantes sensibilizados y comprometidos con una realidad compleja de su país y, por otra parte, cada vez más la institución de menores, en cualquiera de sus instancias, nos toma en cuenta para su actividad con los adolescentes».

Adolescer las realidades complejas desde la investigación

A la licenciada en Psicología Juliette Ortiz Gómez fue la profesora Ana la que la insertó en el proyecto. Después de asistir como observadora a las reuniones mensuales de Escaramujo, se vinculó a trabajar con adolescentes de una secundaria básica en la Habana Vieja, para entonces casi finalizaba el tercer año de la carrera.

«Creo que la Educación Popular (EP) es uno de los pilares básicos en el trabajo con estos adolescentes, porque nos permite incidir sobre procesos en los que tradicionalmente no se tocan. Utilizar la EP en el trabajo con estos adolescentes nos brinda la posibilidad de acceder a sus historias de vidas, pero también desde una mirada diferente, crítica, desde otra perspectiva. Además, permite fomentar la participación de los mismos durante todo el proceso, el trabajo en equipo, la confianza en el otro, las habilidades comunicativas, procesos auto valorativos y de la autoestima, la capacidad de resiliencia, contenidos de la identidad personal, aspiraciones futuras, entre otros. De este modo, la Educación Popular nos permite influir en los procesos de transformación social de estos adolescentes».

Los talleres de las EFI difieren un poco de los que se realizan en la enseñanza secundaria y preuniversitaria, debido a los entornos sociales y las complejidades etarias correspondientes a cada etapa de la vida.

«La experiencia es diferente, al ser distinto el contexto, entre otros elementos igualmente importantes. Pero el hecho de no estar en esas escuelas, de no estar en un proceso de internamiento, quizás pueda jugar un poco en contra de la dinámica de los encuentros, porque ya no solo depende de que estén en la institución escolar y de que accedan participar de la experiencia, sino también de otras cuestiones que tienen que ver con sus dinámicas cotidianas del barrio, de sus amigos, de la familia, de sus propios intereses, de cuánto puedan conectarse en los encuentros. Yo creo que en ese sentido demanda más de nosotros como proyecto, porque tenemos que tratar de motivarlos aún más, de conectarlos más con todos estos procesos de los que te venía hablando; siempre, por supuesto, con la misma responsabilidad, compromiso, ética y respeto».

Como explica Juliette el paso por la EFI es en sí mismo el proceso de reinserción social. Luego de su egreso y a partir de las acciones que se llevan a cabo desde la propia EFI, los adolescentes se vinculan a la escuela o al trabajo, según sea su edad. Sin embargo, en estos lugares quizás no siempre son recibidos y tratados de la mejor manera, de una forma en que no influya negativamente sobre sus procesos identitarios, expectativas o aspiraciones.

«Esto nos habla de la importancia de la capacitación de todas las personas encargadas del trabajo directo con estos adolescentes; una capacitación que tiene que ir más allá de la actual, a tratar problemáticas y características de la adolescencia como periodo del desarrollo psicológico, temas de exclusión social, vulnerabilidad social, capacidad de resiliencia, identidad, consumo cultural, habilidades comunicativas, prejuicios y estereotipos y cómo los mismos dañan los procesos identitarios.

Estos adolescentes presentan potencialidades, recursos tanto internos como del contexto, sobre los cuales se puede trabajar de manera intencionada, en aras de potenciarlos. Por ejemplo, desde el punto de vista interno presentan determinadas habilidades comunicativas tales como expresar emociones, defender las opiniones y las buenas relaciones con los coetáneos, al menos en las dinámicas del proyecto; aspiraciones futuras orientadas a la esfera profesional que no están vinculadas a la actividad delictiva; capacidad de autocrítica, conocimiento de sí mismos, reflexiones en torno a sus propios comportamientos, disposición a cooperar y a apoyarse mutuamente. En cuanto a factores del contexto, podemos mencionar la existencia de un marco jurídico protector de derechos, tanto a nivel macro social como del micro medio donde se desarrollan, en este caso de la EFI y de la percepción que poseen de la institución escolar y de sus familias».

La investigación ha sido uno de los pilares básicos de este proyecto. Inclusive, como iniciativa de seis jóvenes universitarios surgió en 2015 el Evento Académico Adolescer, un encuentro anual dedicado al debate científico y académico sobre las adolescencias en Cuba.

Contribuir al desarrollo psicosocial de niñas, niños y adolescentes en Cuba es la intención fundamental de los universitarios y profesores que han hecho del arte de preguntar y preguntarse a sí mismos sobre el mundo circundante, una herramienta para transformar las realidades sociales, fundamentalmente de aquellos y aquellas que viven en condiciones de vulnerabilidad. Escaramujo es un proyecto que como tararea la canción de Silvio Rodríguez es la pupila asombrada que descubre como apunta, y es todo lo que se junta para vivir y soñar.

Resiliencia en adolescentes en situación de exclusión de la EFI José Martí

Publicado por primera vez en:
Hernández, Ana y Ortiz, Juliette (2017). «Resiliencia en adolescentes en situación de exclusión
de la EFI José Martí. Una mirada desde el Proyecto Escaramujo».  Alternativas Cubanas en Psicología.
Volumen 5. Número 14 mayo-agosto. ISSN 2017 – 5847, pp. 52-63.

Introducción

En los últimos años ha ido en aumento en nuestro país el índice de adolescentes que han cometido hechos que la ley tipifica como delitos, por lo que se torna una necesidad continuar con el estudio de este fenómeno, pero quizás desde una mirada diferente.

Desde diversas ciencias como la Psicología y el Derecho, las investigaciones en el tema de adolescentes que transgreden la ley, han tenido mayor énfasis en sus comportamientos, sus causas –psicológicas y/o sociales–, consecuencias, la caracterización de la esfera moral, su evaluación y diagnóstico así como, en la caracterización, desde el punto de vista psicográfico, de perfiles de personalidad y en las limitaciones en el trabajo de atención y prevención que realizan los oficiales del MININT.2

De esta manera, se dejan en un segundo plano las potencialidades y fortalezas que esos sujetos pudieran poseer, al decir de Licea (2011) aquellas “relacionadas con la creatividad, la necesidad de aprendizaje, la disposición para la acción, el establecimiento de redes de relaciones, la mayor autonomía, la posibilidad de participar de variadas formas” (p. 52), y a lo que podríamos agregar, además, aquellas relacionadas con disposiciones o tendencias resilientes, según las variables contextuales y las diferencias individuales en interacción con factores de riesgo y protectores. Por tanto, estudiar a esta población desde un enfoque de riesgo, no permite que se tomen en cuenta los factores intersubjetivos que subyacen a la comisión de hechos que la ley tipifica como delitos. De ahí la importancia de una propuesta diferente, que al menos intente acercarse a factores que tienen que ver con la vivencia, con las potencialidades no solo externas, sino también internas.

Un enfoque que permite este acercamiento, lo constituye el de resiliencia, el cual resulta una manera novedosa de entender y analizar la realidad, opuesta a los enfoques tradicionales de riesgo. Esta concepción coloca el énfasis en las potencialidades, capacidades y factores que permiten una adaptación exitosa de los individuos ante las adversidades del entorno. Desde las distintas áreas que abordan esta problemática en la psicología, resulta una propuesta que ofrece oportunidades para la búsqueda exitosa de soluciones a problemas o situaciones desfavorables, con las que tantos grupos humanos como individuos en particular, tienen que convivir.

Los estudios sobre este fenómeno se han centrado, en mayor medida, en su caracterización teórica y conceptualización. En el caso de las investigaciones, aquellas realizadas en nuestro país han sido diversas y con diferentes grupos de estudios,3 con una mirada de análisis mayormente desde la psicología clínica y, en menor medida, desde la psicología social.

En este sentido, se evidencia que en el terreno de la resiliencia resulta necesario el abordaje del tema en este grupo social, dado que puede aportar valiosos elementos para el trabajo que se lleva a cabo con él, si tenemos en cuenta que estos/as adolescentes se encuentran inmersos en un contexto desfavorable para el desarrollo de sus potencialidades y en una situación de exclusión social. Sin embargo, por el momento de su desarrollo personológico, cuentan con capacidades que, de ser trabajadas adecuadamente, pudieran revertir algunas de las problemáticas o, al menos, la significación que tiene en ellos/as.

Así, existe un acercamiento al tema desde esta perspectiva, aunque indirectamente, a partir de la labor que realiza el Proyecto Escaramujo,4 debido a que no se trabaja con la categoría resiliencia. Sin embargo, con el desarrollo de los talleres se potencian, por medio de la reflexión crítica, el diálogo, la participación y la sensibilización para la transformación, determinados aspectos que consideramos facilitadores de conductas resilientes, como las habilidades comunicativas, el control de las emociones, el adecuado manejo de las relaciones interpersonales, las aspiraciones futuras, la autoconfianza y el sentido del humor positivo. Con esto se pretende contribuir a la transformación de las prácticas y concepciones de los/as adolescentes.

Durante las experiencias previas del Proyecto en diferentes Escuelas de Formación Integral del país, han aflorado en los/as participantes, comportamientos diferentes a la dinámica de relación que revelan los/as oficiales del MININT con los/as que interactúan, lo que denota la existencia de potencialidades (por ejemplo: habilidades para la interacción social, confianza en sí mismos/as, trabajo en equipo y capacidad para dialogar con otros/as adolescentes, fortalecimiento de la autonomía en la búsqueda de soluciones a problemas de índole intragrupal, creatividad, desarrollo de capacidades expresivas individuales y colectivas, entre otras), que quizás no se tienen en cuenta en el trabajo que se realiza con ellos/as, o no lo suficientemente, y que ayudarían a una mejor preparación para su posterior reinserción en la sociedad, dado que retornan a un medio hostil, favorecedor de conductas inadecuadas, pero a las que se pueden sobreponer con un desarrollo apropiado de las capacidades resilientes.

Metodología

Para el presente trabajo nos planteamos como Problema de investigación: ¿Qué características presentan, los factores que inciden en la expresión de la capacidad de resiliencia, de un grupo de adolescentes en situación de exclusión social de la Escuela de Formación Integral “José Martí” de La Habana?

De acuerdo con estos elementos, se organizó el estudio a partir de los objetivos y el diseño metodológico en general que referimos a continuación:

Objetivo General:

Caracterizar los factores contribuyentes a la expresión de la capacidad de resiliencia de un grupo de adolescentes en situación de exclusión social de la Escuela de Formación Integral “José Martí” de La Habana, durante el transcurso del Proyecto Escaramujo.

Objetivos Específicos:

  1. Explorar los factores individuales contribuyentes a la expresión de la capacidad de resiliencia en adolescentes en situación de exclusión social de la Escuela de Formación Integral “José Martí” de La Habana.
  2. Explorar los factores del contexto contribuyentes a la expresión de la capacidad de resiliencia en adolescentes en situación de exclusión social de la Escuela de Formación Integral “José Martí” de La Habana.
  3. Analizar las condiciones obstaculizadoras de la expresión de la capacidad de resiliencia en un grupo de adolescentes en situación de exclusión social de la Escuela de Formación Integral “José Martí” de La Habana.

Definición de la categoría de análisis y sus dimensiones

Entenderemos como situación de exclusión social, el hecho de que los/as adolescentes se encuentran en internamiento tras haber presentado una conducta social desajustada de manera reiterada, y haber sido evaluados/as junto con sus familias, a través de varios procesos que han demostrado su participación en la comisión de hechos que la ley tipifica como delito. En este escenario se evidencian un conjunto de factores que condicionan tal situación de exclusión, determinados por los límites de integración, la participación ciudadana, la ausencia de espacios de socialización potenciadores de un desarrollo personal favorecedor, así como otros elementos objetivos, externos a la vivencia de este grupo de adolescentes, que al considerarse como transgresores de la ley en internamiento, favorecen la expresión de conductas estigmatizantes y de discriminación, que pueden restringir su reinserción en la sociedad.

Resiliencia: enfrentamiento exitoso a la adversidad, en un contexto de amenazas significativas y situaciones de alto riesgo para el desarrollo del individuo, saliendo fortalecido incluso, de tales circunstancias, mediante la interacción de sus características individuales con las del entorno donde se desenvuelve.

Aspectos a trabajar

Factores individuales: factores o características del propio adolescente que influyen de manera favorable en la expresión de sus capacidades resilientes.

Factores del contexto: agentes de socialización y características del ambiente que influyen de manera favorable en la expresión de las capacidades resilientes de los/as adolescentes.

Condiciones obstaculizadoras de la expresión de la capacidad de resiliencia: ituaciones o aspectos que, tanto desde el punto de vista objetivo como subjetivo, afectan la capacidad de sobreponerse exitosamente a circunstancias adversas en las que los/as adolescentes se encuentran.

Condiciones objetivas: aquellas marcadas por el contexto –agentes de socialización– y el comportamiento propio de los/as adolescentes, que obstaculizan la expresión de la capacidad de resiliencia.

Condiciones subjetivas: percepción de autolimitación de los/as propios/as adolescentes, para sobreponerse exitosamente a situaciones adversas, a partir de las relaciones que establecen con su contexto, tanto a nivel macro como del micro medio en el que se insertan.

Grupo de estudio: Diez adolescentes en situación de exclusión social de la Escuela de Formación Integral (EFI) de La Habana “José Martí”.

Criterios de selección: Adolescentes que se encuentran en la etapa inicial de la atención integral en la Escuela de Formación Integral de La Habana, que hayan sido elegidos por la dirección de la escuela y que quieran integrar el Proyecto Escaramujo.

Caracterización del grupo y fundamentación de su selección

El grupo de estudio se constituyó por cinco muchachas y cinco muchachos que se encuentran en situación de exclusión social.

La selección de los/las adolescentes fue decisión de la dirección del centro, a partir de la demanda del equipo de trabajo.

Tipo de Metodología y su fundamentación

Se utilizó un enfoque cualitativo debido a la posibilidad que ofrece de describir, comprender e interpretar los fenómenos que suceden en la realidad de una manera natural, sin una manipulación o estimulación con respecto a esta. En este sentido es importante señalar que esta investigación se insertó en el Proyecto Escaramujo. Se pretende que sirva de base para una metodología de trabajo con este grupo de adolescentes, en función de las capacidades resilientes que presenten y que puedan ser potenciadas en ellos/as, a partir del trabajo que desarrolla el Proyecto. Desde esta lógica, entonces, y partiendo de su concepción teórico-metodológica, se tornó necesaria la utilización de la Educación Popular para el presente estudio, puesto que se busca descubrir la realidad desde la participación activa de los/as adolescentes, generando análisis y reflexiones que tienen como punto de partida sus experiencias e interacciones con otros sujetos para, de esta manera, lograr una transformación de su realidad, o del modo en que la perciben y comprenden.

Métodos, técnicas e instrumentos. Fundamentación

A partir de lo explicado con anterioridad se desprende la importancia de asumir la Investigación-Acción-Participativa (IAP) como método de investigación en el presente estudio, en tanto su doble función: educativa y transformadora.

Por otra parte, las técnicas e instrumentos utilizados fueron los siguientes:

1) Dispositivo grupal: Se utilizó el grupo focal como herramienta imprescindible, por la información que brinda sobre la temática que pretendemos investigar, porque permite a los participantes expresarse libremente y facilita la discusión y reflexión en el grupo, lo que puede contribuir a favorecer la expresividad, la imaginación, la creatividad y la motivación de sus miembros.

La organización y aplicación de las técnicas utilizadas a través del dispositivo grupal, responde a la lógica de la Educación Popular. Para ello se privilegió que, de manera general, el trabajo en los talleres partiera de una dinámica que favoreciera la participación e integración grupal, atendiendo a diferentes momentos fundamentales:

  1. De trabajo individual para promover la autorreflexión.
  2. De trabajo en subgrupos, para favorecer la participación de todos/as los/as adolescentes, la construcción colectiva, el trabajo en equipo, la corresponsabilidad, el respeto al otro, la confianza en el otro, la tolerancia.
  3. De trabajo colectivo, para propiciar la comunicación mediante el diálogo, la reflexión, la construcción colectiva, el respeto al otro, la tolerancia, a través de debates desarrollados en plenaria.

Una técnica que se utilizó durante el desarrollo de los tres momentos fue la observación participante, para triangular y complementar la información obtenida a través de las diferentes técnicas.

2) Entrevista a expertos: Con el fin de indagar sobre el trabajo que realizan en la institución con los y las adolescentes que se encuentran internos/as en ella. Los expertos entrevistados fueron la directora de la institución y un oficial encargado del control de la disciplina de los/as internos/as.

3) Análisis documental: Utilizada para la revisión de los expedientes legales de los/as adolescentes y del reglamento de la institución, lo que servirá para un acercamiento previo a los miembros del grupo con los que desarrollaremos los talleres, así como al centro. Además, brinda la posibilidad de complementar información sobre los factores individuales y del contexto que inciden en la situación de exclusión de estos/as adolescentes, y que pueden ser favorecedores o no de la expresión de la capacidad de resiliencia.

Principales resultados de la investigación

En el presente apartado se presentarán los principales resultados obtenidos en esta investigación. El análisis seguirá el orden lógico de nuestros objetivos propuestos, y de cada una de las dimensiones e indicadores de la categoría presentada en el estudio:

De los factores individuales contribuyentes a la expresión de la capacidad de resiliencia en el grupo de adolescentes

En cuanto a los factores individuales se observó que los miembros de este grupo, aun cuando tienden a presentar una autovaloración inestructurada y dificultades en la autoestima, durante el desarrollo del Proyecto y en diferentes momentos, vimos que expresan reflexiones, acerca de sí, variadas, coherentes, que evidencian confianza en sí mismos/as, con elaboración personal; tienen disposición a cooperar y apoyarse mutuamente, relaciones interpersonales favorables entre ellos y ellas, aspiraciones futuras y reflexionan sobre sus comportamientos.

En este sentido encontramos en el grupo que, generalmente, realizan valoraciones de sí mismos/as tanto con características positivas como negativas, aunque le otorgan más importancia, en la mayoría de las ocasiones, a los rasgos positivos o que más les gusta de sí mismos/as. También se identifican con cualidades externas –positivas– de la personalidad, relacionadas con gustos, preferencias y características morales. Existen algunas frases que lo evidencian: si me compran seré buen amigo; Yo soy inteligente, honesta, sincera, amigable, compañera.

Lo anterior también habla de sus potencialidades, las que están centradas en lo que es importante para el adolescente en esta etapa, como por ejemplo garantizar la sociabilidad y la importancia que le conceden a la amistad, etc. Entonces, aquí se manifiestan cualidades que pueden favorecer la expresión de la capacidad de resiliencia, pues son capaces de valorarse positivamente desde acciones propias del período del desarrollo en el que se encuentran, como el baile, la música, la lealtad, la amistad, aun cuando estas características de la etapa sean extrínsecas al propio desarrollo personológico.

Asimismo, durante los debates en las sesiones, los miembros del grupo fueron capaces de expresar características negativas de sí mismos/as, que están condicionadas por su situación de exclusión social y por los hechos delictivos que han cometido. Algunas expresiones lo evidencian:

Desobediente por qué Porque si no, no estarías aquí. Tú no eres inteligente, el que fuera inteligente de verdad … no estuviera aquí adentro. Además, estos rasgos o cualidades negativas que consideran que poseen pueden ser resultados de la influencia de la sociedad en su entorno más inmediato, o de los grupos sociales con los que se relacionan.

Sin embargo, también puede hacer referencia a que poseen un conocimiento de sí mismos/as, aun cuando el contenido no esté en sus potencialidades y refleje un pobre autoconocimiento, ya que para ellos/as el que es inteligente es aquel que comete los mismos hechos delictivos que ellos/as, pero con la diferencia de que se encuentran fuera de la EFI. Entonces, de forma latente se identifican potencialidades para trabajar la expresión de sus capacidades resilientes, pero se deben resignificar en cuanto a su contenido, pues se evidencia una distorsión relacionada con su significado moral, según los principios y los valores de nuestra sociedad. Como se observa, para el grupo llegar a la institución escolar constituye una situación adversa, porque les demuestra que no son lo suficientemente inteligentes como otros/as que continúan fuera de la escuela realizando actividades delictivas. Por lo tanto, se manifiesta que para ello/as el contenido de lo que es sobreponerse exitosamente a situaciones adversas, se contrapone con lo que plantea la literatura.

Es curioso el hecho de que la mayor parte del grupo refiera que no les gusta estar inmersos/as en circunstancias que impliquen violencia, por ejemplo discutir, que los/as maltraten o humillen, fajarse, el abuso. No obstante, vemos que algunos/as de estos/as sujetos realizan estos comportamientos.

Tal es el caso de RR, que no le gusta fajarse, pero su mayor problema en la escuela es ser agresivo; o RM, que no le gusta discutir, y su principal dificultad es precisamente esa. Esto muestra que probablemente ellos/as tienen la necesidad de poder tener recursos para la solución de conflictos desde una manera diferente; pero se evidencia como expectativa, no como realidad. Este es un factor que pudiera contribuir a la expresión de la capacidad de resiliencia si se trabajara intencionadamente para entrenar a estos/as adolescentes en la solución de conflictos, y que la escuela, en su intención de contribuir a la reinserción social, prestara atención a estos aspectos. Quizás también esa no correspondencia entre los comportamientos de estos/as adolescentes y lo que realmente prefieren, nos puede develar que ellos/as no quisieran vivir en un ambiente de conflictos, pero que no cuentan con recursos personológicos para lidiar de manera diferente, con situaciones en las que están inmersos/as.

Por otra parte, observamos que los/as adolescentes fueron capaces de reconocer que presentan determinadas problemáticas, relacionadas con dificultades en sus relaciones interpersonales, sobre todo en los marcos de la institución (no tener más confianza con sus padres, malas relaciones entre hembras y varones, malos tratos de los profesores), y con su situación de internamiento. En tanto, entre las causas que responden más a lo que constituye para ellos su problema central –estar internos en la EFI–, se encuentran, en primer lugar, aquellas que tienen que ver con la influencia de criterios externos que regulan su comportamiento (por embullo por dejarme guiar, hemos hecho malas cosas. Nos sentimos presionados por los demás, por guapería y querer tener fama), característica típica de la etapa de la adolescencia en la que se encuentran. También encontramos aquellos que se relacionan con criterios internos que regulan sus propias conductas (no oír consejo, no hacer caso). Esto muestra cómo características que son propias de la edad se exacerban o se hiperbolizan de tal manera que los/as conduce a cometer hechos que los/as ponen en situación de mayor vulnerabilidad, por querer tener reconocimiento social, por la presión de otras personas, por embullo. Sin embargo, el grupo es capaz de reconocer esta situación, por lo que esto refleja su autocrítica y su autoconocimiento, factores favorecedores de la expresión de la capacidad de resiliencia.

En cuanto a las habilidades comunicativas que los/as integrantes del grupo expresaron para comunicarse en los espacios de las dinámicas grupales, encontramos que supieron defender las opiniones y expresar emociones, a través de la emisión de sus puntos de vista, ideas, sentimientos acerca de los temas debatidos, sobre sí mismos/as; sin rigidez ni imponiendo su opinión sobre la de los/as demás, y con cortesía y amabilidad.

Si bien es cierto que durante los primeros encuentros, sobre todo en la primera semana, los/as adolescentes intentaban imponer sus criterios o no aceptaban el de los/as demás cuando discrepaban del suyo, luego con el desarrollo del proceso esta situación se transformó favorablemente. Sin embargo, no dejaron de manifestarse las burlas, las ofensas y el maltrato verbal en algunos casos, aunque no fue un elemento sobresaliente, aun cuando no se demostraron expresiones de afecto.

De manera general en el grupo existió una buena disposición para la realización de actividades en conjunto, a cooperar, a ayudarse mutuamente, que se fue desarrollando durante el transcurso del Proyecto.

Todas las circunstancias anteriores permitieron que las relaciones con los coetáneos fueran favorables, quizás igualmente influenciado por el hecho de que en la institución escolar, la violencia entre los/as estudiantes constituye una indisciplina grave. También aprendieron a trabajar en equipo, a llegar a un consenso de criterios y a establecer diálogos que permitieron la realización exitosa de las actividades propuestas por el equipo de coordinación, como por ejemplo los dibujos colectivos, las dramatizaciones, redactar la historia que constituiría el producto comunicativo final, así como las filmaciones. Esto evidencia que cuentan con recursos personológicos favorecedores de la expresión de la capacidad de resiliencia, y sobre los cuales la institución escolar puede incidir intencionalmente en la labor que desempeña.

En cuanto a las aspiraciones futuras, a partir de los talleres y de la revisión de expedientes, encontramos que, en lo referido al contenido, mayormente están orientadas a la esfera laboral. No obstante, algunos no tienen claro en qué les gustaría trabajar, aunque sí manifiestan este deseo o aspiración. La mayor parte de tales profesiones tienen un prestigio a nivel social, lo que es típico en esta etapa del desarrollo, como se plantea en la literatura, y que, además, para otros/as la elección de la futura profesión no ocupa un lugar importante en sus reflexiones ni un contenido central en sus motivaciones. De este modo, se evidencia una tendencia hacia la superación profesional y hacia la transformación de su realidad actual.

De los factores del contexto contribuyentes a la expresión de la capacidad de resiliencia en el grupo de adolescentes

Referido a los factores del contexto existen, a nivel macrosocial, como se plantea en la literatura, un marco jurídico protector de derechos, a partir de determinadas leyes en la legislación cubana, entre ellas el Código de la Niñez y la Juventud, la Convención de Derechos del Niño y del Adolescente, el Código Penal y el Decreto-Ley no.64. También como política del Estado, en las comunidades se encuentran el gobierno local, los talleres de transformación, las casas de cultura, entre otras instituciones sociales. Todas estas legislaciones e instituciones pudieran ser favorecedoras de la expresión de las capacidades resilientes, de trabajar de forma articulada e integrada.

Asimismo, a nivel de la institución escolar (EFI), existe este marco jurídico o apoyo social, pues los/as adolescentes cuentan con un Reglamento Disciplinario que respalda sus derechos, como los relacionados con una alimentación adecuada, una higiene, la participación en diferentes actividades.

Igualmente, los expertos entrevistados comentan que entre las actividades en las que se insertan están los encuentros deportivos, los talleres de oficio, de artes manuales, excursiones, actividades culturales, y entre los proyectos están La Colmenita, Bahía de La Habana y Escaramujo; porque, según palabras de la directora de la institución, la vinculación de ellos en cualquier actividad socialmente útil, o deportiva, cultural o recreativa los ayuda a la transformación de sus conductas.

En la EFI también se toman en cuenta las características positivas de los/as estudiantes mediante una estrategia de intervención que se realiza cuando ingresan a la escuela, a partir de la información ofrecida por el Centro de Evaluación, Atención y Orientación a Menores (CEAOM). En este lugar se indaga sobre las principales necesidades, dificultades y potencialidades de los/as adolescentes y, en base a ellas, se diseña y lleva a cabo la estrategia de intervención. No obstante, debemos destacar como debilidad que dichas potencialidades se centran en cualidades externas de la personalidad, y no en procesos y particularidades psicológicas.

Si, por otro lado, nos centramos más en un nivel individual, encontramos que para el grupo de estudio quizás esta institución pueda tributar a la transformación de sus prácticas sociales y convertirse en un medio para su reinserción en la sociedad. A través de su vínculo en variadas actividades pueden originar, resignificar y/o fortalecerse en ellos y ellas, aspiraciones futuras relacionadas con la esfera profesional y no con la comisión de hechos delictivos. Así, colocan una mirada hacia ellos/as mismos/as no siendo delincuentes en el futuro, sino siendo, por ejemplo, deportista, carpintero, veterinaria, estilista.

Con relación a la familia, en un primer momento en el grupo se proyectó una imagen ideal referida a este agente de socialización, y fueron realzadas las figuras materna y paterna. Hay momentos en donde se evidencia: se preocupan por mí; me dan consejos; me ayudan. Esta información igualmente pudiera mostrar necesidades afectivas y deseos latentes en el grupo de adolescente, en lo que también puede influir su situación de exclusión social, al encontrarse en internamiento.

Es importante señalar que en sus prácticas cotidianas, probablemente los miembros del grupo desarrollen capacidades resilientes, pero no para insertarse en la sociedad, sino en sus grupos específicos de pertenencia, quizás a partir de percibirlos como una red de apoyo informal. En nuestra investigación se evidencia que sí poseen recursos personológicos y del contexto porque, por ejemplo, el grupo es favorecedor, es donde se encuentra el apoyo. Sin embargo, ¿a qué grupo se hace referencia? A su grupo de iguales con los que se relacionan, a sus pandillas. Entonces, desde esta perspectiva, serían factores resilientes, pero no como plantea la teoría, ya que constituirían factores para sobrevivir exitosamente en esos grupos, y no para hacerlo en la sociedad en su conjunto. Por eso se deben tomar en cuenta estos elementos en el trabajo que se realiza con estos/as adolescentes, para resignificar estos contenidos y contribuir a su reinserción en la sociedad por medio del desarrollo de estas capacidades.

Condiciones obstaculizadoras de la expresión de la capacidad de resiliencia en el grupo de adolescentes

En la presente investigación resulta necesario hacer referencia a aquellas situaciones o aspectos, tanto desde lo objetivo como lo subjetivo, que influyen de forma negativa en la expresión de la capacidad que tienen los y las adolescentes con los/las que se trabaja, de sobreponerse exitosamente a circunstancias adversas en las que se encuentran. En el grupo de estudio estas condiciones se encontraron presentes.

En el caso de las condiciones objetivas, se encuentra la comunidad, donde algunos/as adolescentes pertenecen a barrios5 con elevados índices de indicadores de desajuste social. Por ejemplo: violencia física –golpes, asesinatos, lesiones– o verbal, amenazas, escándalos, tráfico y consumo de drogas, alcoholismo, corrupción de menores, robos con fuerza y/o con violencia y venta de objetos robados. También se evidencian las relaciones con personas vinculadas a prácticas delictivas, y que los/as adolescentes tienen acceso al consumo de bebidas alcohólicas. Estas circunstancias influyen en que las relaciones interpersonales entre los miembros de la comunidad sean tensas, violentas, agresivas, y que exista rivalidad entre diferentes pandillas que viven en el barrio.

Como se plantea en la literatura, la relación que se establece entre los/as adolescentes y los miembros de su comunidad, ejerce una notable influencia en el desarrollo de su personalidad, lo que puede propiciar que lleguen a aceptar, como si fueran propios, modelos de comportamiento que sean legitimados desde la comunidad misma. Por tanto, todos los elementos anteriores, aunado al hecho de que los/as integrantes del grupo se encuentran todo el día en la calle –antes del llegar a la EFI–, puede contribuir a que se vinculen a hechos que la ley tipifica como delitos, como aquellos por los cuales se encuentran en la institución escolar.

Por otra parte encontramos a la familia. Hallamos, a partir de la revisión de expedientes, la pertenencia a familias disfuncionales, y a partir también de otras técnicas aplicadas –como las dinámicas grupales–, la pertenencia a familias con presencia de indicadores de desajuste social, como antecedentes delictivos, alcoholismo, conducta sexual desorganizada, escándalos, violencia física –golpes– o verbal, amenazas, la desvinculación laboral y el tráfico de drogas. Los elementos anteriores, así como el hecho de que las relaciones interpersonales entre los miembros de la familia tiendan a ser violentas, agresivas y conflictivas, con dificultades en las funciones y el proceso de comunicación; pueden conllevar y/o ser consecuencia de inadecuados estilos o métodos educativos utilizados por los padres o tutores, pues se encontró que en la mayoría de las familias de los miembros del grupo, se emplean métodos negligentes, permisivos, inconsistentes y los castigos, que pueden incluir la violencia física, como el caso de los golpes. También existe poco control sobre el comportamiento de los/as hijos/as, aun cuando ellos/as encuentran la manera de burlar la autoridad de sus padres, pues son características las fugas del hogar y la desobediencia.

Asimismo, encontramos en la familia abandono emocional, al menos por parte de alguna de las figuras paternas; que trae como consecuencia necesidades afectivas en estos/as adolescentes. Esto puede estar condicionando también una carencia espiritual en este grupo que, conjuntamente con la localización geográfica de los barrios a los que pertenecen los integrantes, la disfuncionalidad familiar y las carencias materiales, los/as pudiera colocar en una posición de desventaja social y constituir factores generadores de procesos de exclusión social, más allá de que, actualmente, se encuentren en internamiento.

De manera general, se manifiesta un vínculo en prácticas cotidianas de hechos que la ley tipifica como delitos. Por ejemplo, trasnochar, robo con violencia, lesiones, fugas del hogar, deambular, prostitución, malversación; información que se obtuvo a partir de los talleres y de la revisión de los expedientes. Asimismo, vemos que existe reincidencia en la comisión de delitos que pueden implicar no solo regresar a la EFI, sino llegar a prisión. Además, la revisión de expedientes mostró que la mayoría de los/as integrantes del grupo es reincidente en la EFI, lo que constituye una expresión de la naturalización de su vínculo en actividades delictivas.

Otra de las condiciones objetivas obstaculizadoras de la expresión de la capacidad de resiliencia es la escuela (EFI). Se puede ver que en la relación maestro-estudiante, en ocasiones, los profesores y oficiales se dirigen hacia los/as adolescentes de forma agresiva, con expresiones de violencia, por lo que esto pudiera llevar a la existencia de un clima psicológico tenso. Es una relación que tiende a ser conflictiva, si tenemos en cuenta que los/as estudiantes no están acostumbrados/as a que un agente externo controle sus comportamientos. Asimismo, en los estilos de comunicación no se evidencia la existencia de diálogo entre ambas partes, lo que también puede influir de manera desfavorable en esta relación.

Además, se emplean métodos educativos impositivos, autoritarios, con un elevado control sobre el comportamiento de los/as adolescente, así como castigos, tales como reportes, hacer cuclillas, estar parados por largos períodos de tiempo, limpiar, entre otros.

Desde la institución escolar también se ha de resaltar, como una condición objetiva, la percepción que sobre ellos/as, poseen las personas que se encargan de su reeducación y reinserción en la sociedad. En este caso, desde el discurso de los expertos entrevistados, se evidencia por momentos la visión estigmatizante que poseen sobre los/as adolescentes, al considerar que no son personas normales, como las otras personas. Esta percepción, incluso, puede condicionar el estilo de relaciones que establecen los/as oficiales y maestros/as con los/as estudiantes que se encuentran en internamiento.

Para estos/as adolescentes, como también se plantea en la literatura, resulta importante ocupar un lugar o aquel al que se aspira en el grupo de amigos, buscar reconocimiento por parte de ellos y pasar más tiempo con ellos que con su familia. Sin embargo, este grupo de coetáneos –referido al que se encuentra fuera de la EFI–, puede constituir también un agente de socialización obstaculizador de las capacidades resilientes en estos/as adolescentes, pues es en donde ellos/as realizan actividades transgresoras de las normas sociales, que tienen una intención marcada de daño, y que están pensadas e intencionadas con el fin de alcanzar un objetivo concreto para beneficio personal, aun cuando sea a costa del bienestar emocional, físico o material de otra persona.

Esto es un código que han aprendido, y que se relaciona con lo que sucede en la sociedad cubana actual, referido al individualismo; es decir, a un marcado énfasis en lo individual por encima de lo social.

Por otra parte, encontramos otras condiciones objetivas que, aunque constituyen regularidades del período etario en el que están, obstaculizan la expresión de la capacidad de resiliencia, desde un punto de vista individual. Una de ellas la constituye el hecho de que en el grupo, aun cuando existen aspiraciones futuras, los/as adolescentes no poseen una claridad entre estas, el nivel de elaboración, los medios y las circunstancias reales que permiten su consecución. Por tanto, tienden a no tener una estructuración. Otra es que tienden a presentar una autovaloración inestructurada y dificultades en la autoestima, pues en muchas ocasiones observamos un pobre conocimiento de sí, valoraciones negativas sobre sí mismos/as que evidencian falta de confianza –aun cuando tienden más a resaltar cualidades positivas–, y una pobre elaboración personal.

En el caso de las condiciones subjetivas, se encontró que el delito es un fenómeno naturalizado, no solo causado por necesidades económicas, sino como medio fácil para alcanzar las comodidades deseadas. Además, forma parte de las valoraciones que algunos/as adolescentes ofrecen sobre sí mismos/as.

Entonces, puede decirse que estos elementos están conllevando a dificultades en los procesos autovalorativos y en la autoestima, así como reflejan que los/as adolescentes pueden poseer un conocimiento limitado de su propias potencialidades. También esto pudiera ser causado por la pertenencia a barrios y familias con presencia de índices de indicadores de desajuste social, a su vínculo en actividades delictivas, y a que las valoraciones positivas que hacen sobre sí mismos/as son propias de la etapa de la adolescencia, pero extrínsecas a su desarrollo personológico, invisibilizándose, de esta forma, sus potencialidades intrínsecas.

El hecho de que en el grupo se evidencie que los/as participantes posean un conocimiento limitado de sus propias potencialidades, también puede estar condicionado por las valoraciones negativas con las que tienden a referirse sobre sí mismos/as, pues hay quienes se consideran delincuentes, o que pueden ser una influencia desfavorable para la sociedad, u otras características que se relacionan con la práctica de hechos delictivos. Esto también es resultado de la situación de exclusión social en la que se encuentran.

Todas estas situaciones pueden haber conllevado a que este grupo perciba el delito como un fenómeno natural –causado por necesidades económicas y/o como medio para ocupar ese lugar al que se aspira entre los coetáneos–, precisamente porque todas estas mismas condiciones y circunstancias, hacen que se vayan naturalizando las prácticas delictivas como procesos cotidianos que conforman las propias reglas de los grupos sociales en los que están insertados/as. También puede verse en este grupo una percepción de autoexclusión, condicionada por su situación actual de internamiento, pues subjetivan esta situación como sentirse presos, al compararse con este grupo social. Además, aun cuando para ellos/as resulta importante, en la escala social, la satisfacción de las necesidades económicas y materiales, observamos que se colocan en el nivel más bajo de la sociedad, basándose en su condición de internos en una EFI. Esta percepción de autoexclusión puede obstaculizar la expresión de su capacidad de resiliencia, en tanto es reflejo de una autovaloración y autoestima dañadas; porque colocan las causas de sus problemas en factores externos y de las relaciones interpersonales que establecen con los otros. Por otra parte, tienden a no tomar en cuenta sus dificultades al hacer una valoración de sí mismos exageradamente positiva, con un bajo nivel de autocrítica y elaboración personal.

A modo de conclusiones

En el grupo de adolescentes estudiados se manifiesta la existencia de factores individuales y del contexto, que resultan favorecedores de la expresión de la capacidad de resiliencia.

Dentro de las características de los factores individuales encontramos: Determinadas habilidades comunicativas tales como expresar emociones, defender las opiniones y las buenas relaciones con los coetáneos. Aspiraciones futuras orientadas a la esfera profesional. Capacidad de autocrítica, conocimiento de sí mismos/as, reflexiones en torno a sus propios comportamientos, disposición a cooperar y a apoyarse mutuamente.

Se evidencian factores del contexto potencialmente favorecedores, a partir de la existencia de un marco jurídico protector de derechos, tanto a nivel macro social como del micro medio donde se desarrollan (EFI), y de la percepción que poseen de la institución escolar y de sus familias. Algunos de los factores contribuyentes a la expresión de las capacidades resilientes en los/as adolescentes constituirían, en sus prácticas cotidianas, factores para sobrevivir exitosamente en los grupos sociales a los que pertenecen, más que para hacerlo en la sociedad en su conjunto.

Existen condiciones objetivas y subjetivas obstaculizadoras de la expresión de la capacidad de resiliencia en este grupo de adolescentes: Las condiciones objetivas están dadas por: la pertenencia a barrios con elevados índices de indicadores de desajuste social y las relaciones interpersonales agresivas entre los miembros de la comunidad; la pertenencia a familias disfuncionales y con presencia de indicadores de desajuste social; las relaciones interpersonales agresivas y conflictivas entre los miembros de la familia y la utilización de métodos o estilos educativos inadecuados por parte de sus padres; el vínculo en prácticas cotidianas de hechos que la ley tipifica como delitos; la carencia espiritual y material que los coloca en una posición de desventaja social; los grupos sociales a los que pertenecen; la existencia de un clima psicológico tenso en las relaciones interpersonales maestro-estudiante en la EFI; los estilos de comunicación donde priman las funciones regulativa e informativa en la institución escolar; el empleo de métodos educativos inadecuados; las relaciones estudiante-estudiante, que tienden a ser conflictivas y violentas; una autovaloración inestructurada y dificultades en la autoestima. Las condiciones subjetivas vienen dadas por: La naturalización del delito como fenómeno causado por necesidades económicas y/o como vía para lograr reconocimiento por parte de los grupos sociales a los que pertenecen; la tendencia a poseer un conocimiento limitado de sus propias potencialidades; la percepción de autoexclusión que poseen; las vivencias negativas en torno a su estancia en la EFI.

Referencias bibliográficas

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  • S/A (s.f.). Reglamento Disciplinario de las EFI. (Soporte digital).

Notas

1 Artículo basado en la tesis: Ortiz, J. (2016). Resiliencia en adolescentes en situación de exclusión de la Escuela de Formación Integral “José Martí”. Una mirada desde el Proyecto Escaramujo (tesis de pregrado). Universidad de La Habana, Facultad de Psicología. La Habana.

2 Ministerio del Interior.

3 Por ejemplo, pacientes no psicóticos, individuos con creencias religiosas, familias de niños/as con autismo, entre otros.

4 Proyecto educomunicativo de las facultades de comunicación social y psicología de la Universidad de La Habana, que trabaja con adolescentes que han cometido hechos que la ley tipifica como delitos en distintas Escuelas de Formación Integral del país, desde el año 2010.
5 Por ejemplo: Buena Vista, Alamar, Los Sitios, San Leopoldo.